40 % de municipios antioqueños no tratan sus aguas negras

  • El río Medellín es el recurso hídrico más afectado. Recibe las aguas residuales de más de 3 millones y medio de habitantes. FOTO julio césar herrera
    El río Medellín es el recurso hídrico más afectado. Recibe las aguas residuales de más de 3 millones y medio de habitantes. FOTO julio césar herrera
Por diego zambrano benavides | Publicado el 08 de marzo de 2017
Infografía
Municipios de Antioquia que no tratan sus aguas negras
50

municipios no cuentan con plantas de tratamiento de aguas residuales.

En Definitiva

A pesar de las inversiones millonarias para implementar sistemas de tratamiento, en el 40 por ciento de los municipios de Antioquia no existen plantas para limpiar las aguas residuales.

Descargas de alcantarillados domésticos, contaminación por parte de los sectores agrícola e industrial; basuras callejeras y toda suerte de residuos de la sociedad hacen estragos en los recursos hídricos del territorio antioqueño.

Registros de la Gerencia de Servicios Públicos de la Gobernación de Antioquia, precisan que de los 125 municipios del departamento, solo 75 cuentan con plantas de tratamiento de aguas residuales.

La falta de presupuesto de las alcaldías es el mayor limitante para solucionar este problema, según Edwin Alcalá, ingeniero forestal del equipo técnico de la Gerencia de Servicios Públicos de la Gobernación.

En Carepa, por ejemplo, este año se proyecta reforzar con dos nuevas plantas de tratamiento a los sectores rurales, para garantizar una mejor cobertura.

Otros municipios como Urrao, no cuentan con sistemas completos de tratamiento, por tanto se recurre a unidades primarias: pozos sépticos, filtros y rejillas, pero no tienen la misma efectividad para tratar las aguas residuales que una planta.

“Como no todos los municipios tienen recursos no se puede hacer gestión, entonces a falta de plantas, se instalan sistemas de pretratamiento para intentar minimizar los daños que ocasionan vertiendo aguas contaminadas sobre los ríos y quebradas”, señala Alcalá.

¿Cómo se tratan las aguas?

Andrés Ríos, director de operaciones de Conhydra -empresa que asesora el diseño, construcción y operación de plantas de tratamiento-, explica que el proceso de limpieza consta de varias etapas.

“Primero se canalizan las aguas residuales en filtros primarios para despejar arena, grasas y sólidos. Después se oxigena y se somete a procesos químicos para que salga en las mejores condiciones”, precisa Ríos.

En el proceso, las aguas no salen cien por ciento limpias, lo cual, según el experto, sería un proceso demasiado lento y costoso.

No obstante, Ríos aclara que el recurso hídrico se recupera a tal punto que el agua que sale puede autodepurarse. El contacto con las piedras y plantas oxigenan el agua, y con algunos microorganismos que hay en los ríos y quebradas se genera un proceso biológico natural de limpieza.

Elementos contaminantes

“Para medir el grado de afectación o de calidad de los cuerpos de agua se tienen en cuenta: Demanda Bioquímica de Oxígeno (DBO), sólidos suspendidos totales y bacterias coliformes o microorganismos de la materia fecal”, comenta Isabel Zuleta, activista del Movimiento Ríos Vivos.

La resolución 631 de 2015, la cual establece los límites máximos de vertimientos sobre recursos hídricos, exige que el agua tratada tenga concentraciones de DBO menores a 90 miligramos por litro (mg/l). Sin embargo, para que el agua sea potable, los niveles deben estar por debajo de 1,5 mg/l.

En las aguas residuales municipales la medida oscila entre 400 y 500 mg/l, mientras que en las industrias las concentraciones pueden llegar a más de 10.000 mg/l.

“Cuando hay alta concentración de DBO, algunos microorganismos que no necesitan oxígeno comienzan procesos que producen gases como el ácido sulfhídrico, que produce los malos olores”, comenta Ríos.

Zuleta explicó que medir los niveles de contaminación de las corrientes hídricas depende del tramo del río o quebrada y de la época del año.

“Por ejemplo en el río Cauca, no son iguales los niveles de contaminación cuando sus aguas entran a Antioquia desde Caldas, a cómo salen luego de pasar por varios municipios del departamento”, afirma Zuleta.

Impacto ambiental

“Los sólidos suspendidos en las aguas afectan las capacidades de interacción y respiración de los peces, aunque algunas especies se adaptan asombrosamente a fuentes contaminadas”, afirma Juan David Ramírez, subdirector de Gestión Ambiental de Corantioquia.

Por otro lado, Isabel Zuleta explica que es incalculable el número de especies animales que se hidratan en los ríos y quebradas contaminados. Estas se verían obligadas a desplazarse de su hábitat natural en búsqueda de agua potable.

Un ejemplo de los devastadores efectos de no tratar las aguas residuales se presenta en los arrecifes de los Cayos de la Florida en EE.UU. Según la organización ambiental La Onda Verde, el 70% de los corales elkhorn han sido arrasados por la viruela blanca, causada por bacterias que se encuentran en la materia fecal de los humanos presente en las aguas residuales.

Para Francisco Molina, docente investigador de la Universidad de Antioquia, la preocupación pasa también por las aguas residuales que generan aquellos municipios aledaños a los embalses.

“Es grave que las aguas contaminadas lleguen a los embalses, como los de Riogrande II y La Fe. Allí los contaminantes se represan y dificultan el trabajo de las plantas de potabilización” explica Molina.

Costos

El diseño y construcción de las plantas de tratamiento varía de acuerdo a la topografía, a la densidad de la población, y a las actividades de cada municipio.

En una ciudad como Medellín, la inversión para construir la planta de San Fernando en Itagüí fue de USD $130 millones, y sólo cubre al 20 por ciento de los usuarios del Valle de Aburrá. Por otro lado, la nueva planta Aguas Claras de Bello que estaría lista este año, tiene una inversión que supera el billón y medio de pesos, y su cobertura es del 95 por ciento de los usuarios te todo el Valle de Aburrá.

Según el director de operaciones de Conhydra, las unidades de tratamiento primario, instaladas sobre todo en zonas rurales, pueden tener un costo aproximado de $30 millones de pesos. Mientras que una planta para un municipio de 30 mil habitantes requiere una inversión cercana a los $5.000 millones.

En 2014 había 73 cabeceras municipales sin plantas de tratamiento de aguas residuales, actualmente aún faltan 50.

Según el Reglamento Técnico del Sector de Agua Potable y Saneamiento Básico (RAS), primero se debe solucionar el tema del abastecimiento, luego invertir en redes de alcantarillado para prevenir problemas de salubridad, posteriormente priorizar en el manejo y disposición de residuos sólidos, y finalmente concentrarse en la construcción de las plantas de tratamiento de aguas residuales.

La pregunta que queda es: ¿No deberían solucionarse las tres cosas a la vez?.

Contexto de la Noticia

cobertura de 73% en el oriente antioqueño

Existen 22 plantas de tratamiento en 19 municipios -algunos como San Francisco tienen dos- de los 26 que hacen parte de la jurisdicción de la corporación ambiental Cornare. Los territorios que carecen de estas unidades son Argelia, Abejorral, San Roque, San Rafael, Sonsón, Nariño y San Vicente.

Aunque es la corporación con mejor cobertura en cuanto a plantas de tratamiento, los esfuerzos no han resultado efectivos en la cuenca del río Negro, estrella hídrica en la que confluyen quebradas como La Pereira, La Mosca, La Cimarrona y La Marinilla, que por la contaminación que produce el alto número de población en esta zona del Oriente antioqueño, es el río con mayor afectación de la región.

Con el fin de lograr cobertura total en todos los municipios que hacen parte de Cornare, para el periodo 2016-2019 se aprobó una inversión de $43.000 millones.

La corporación también trabaja de la mano con las alcaldías en la optimización de los sistemas de tratamiento existentes. Por ejemplo, fue necesaria una inversión de $1.300 millones para el mejoramiento de la planta de tratamiento en La Ceja, cuya operación estaba generando malos olores en la zona.

En cuanto a las campañas educativas, Javier Parra, subdirector de Recursos Naturales de Cornare, destaca que hace 15 años una persona consumía 180 litros de agua al día, mientras que ahora se logró bajar el consumo a 120 litros.

“Cuidar el recurso hídrico es igual de importante que tratarlo, porque entre menos se desperdicie, menores son los gastos para tratar las aguas residuales”, explicó Parra.

situación en el centro de antioquia

En la actualidad existen 61 plantas de tratamiento de aguas residuales en 41 de los 80 municipios que hacen parte de la jurisdicción de Corantioquia, algunos de ellos tienen hasta tres plantas en su territorio, como Caramanta y Jericó.

En el centro del departamento las fuentes hídricas más afectadas son: el río Aurrá, en el Occidente antioqueño, contaminado por el crecimiento poblacional; el río San Juan, en el Suroeste, sobre el cual se vierte la contaminación del sector agropecuario; el río Amagá-Sinifaná, también del Suroeste, afectado por actividad agrícola y minera; y el río Medellín, el más contaminado de todo el departamento por aguas residuales domésticas e industriales de todo el Valle de Aburrá.

La corporación tiene un sistema de gestión socioambiental llamado Piragua, el cual a través de redes sociales de información manejadas por las comunidades convirtió a los mismos pobladores en los responsables por el cuidado y la protección de los recursos hídricos. Adicional a eso, la región cuenta una red de monitoreo de la calidad de agua en 680 sitios sobre las quebradas, ríos y pozos de aguas subterráneas.

Durante el año pasado Corantioquia invirtió $30.000 millones para la protección, conservación, monitoreo y saneamiento del recurso hídrico. Uno de los frentes de la inversión es avanzar en la construcción de plantas para los municipios de: Concordia, Hispania, Jardín, Santa Fe de Antioquia y Titiribí.

Además, para reforzar la tarea de limpieza del recurso hídrico se instalarán colectores en Caucasia, San José de la Montaña, zona rural de Copacabana y Ciudad Bolívar.

urabá, la región con menos plantas

De los 19 municipios que se encuentran dentro de la jurisdicción de Corpourabá solo 6 cuentan con plantas de tratamiento para aguas residuales, según registros de la corporación ambiental.

En esta región los cuerpos hídricos más afectados por contaminación son aquellos ubicados en Apartadó, Turbo, Carepa y Chigorodó.

Estos municipios del Eje Bananero son los más poblados y los que producen mayor contaminación sobre el recurso hídrico. A esto se suman los efectos de las altas temperaturas en la región, sobre todo en temporada seca, cuando los ríos bajan su caudal y la contaminación se hace más evidente.

En Turbo y Carepa existen sistemas de tratamiento, pero la falta de optimización estaría afectando el potencial de estas plantas.

“Para que estos sistemas de tratamiento de aguas sean realmente eficientes hay que hacerles labores de mantenimiento”, expresó Juan Fernando Gómez, subdirector de Gestión y Administración Ambiental de Corpourabá.

Una situación diferente sucede en Urrao, donde a pesar de que no hay planta de tratamiento, los caudales de agua de las quebradas y ríos son tan altos que diluyen los elementos contaminantes en el proceso natural de autodepuración.

En el manejo de aguas residuales urbanas y rurales las alcaldías invirtieron alrededor de $6.500 millones en el periodo comprendido entre 2013 y 2016.

Corpourabá, que trabaja de la mano con Aguas Regionales, empresa filial de EPM prestadora del servicio de alcantarillado en Mutatá, Chigorodó, Carepa, Apartadó y Turbo, proyecta inversiones en manejo de aguas residuales por $163.976 millones.

informe tratamiento del río medellín

· La planta San Fernando, en Itagüí, solo tiene capacidad para tratar el 20% de las aguas residuales de la ciudad.

· 325 kms. de colectores y 35 kms. de interceptores llevan las aguas negras hasta San Fernando.

· Ante la insuficiencia en el tratamiento del recurso hídrico, EPM está construyendo una nueva planta, Aguas Claras en Bello, la cual tendrá capacidad para tratar el 95% del alcantarillado de la ciudad, y quedará lista este año.

· Para el restante 5%, EPM planea construir hasta 2025 dos plantas más, una en Girardota y otra en Barbosa.

Diego Zambrano Benavides

Periodista de la Universidad de Antioquia interesado en temas políticos y culturales. Mi bandera: escribir siempre y llevar la vida al ritmo de la salsa y el rock.

Porque entre varios ojos vemos más, queremos construir una mejor web para ustedes. Los invitamos a reportar errores de contenido, ortografía, puntuación y otras que consideren pertinentes. (*)

 
¿CUÁL ES EL ERROR?*
 
¿CÓMO LO ESCRIBIRÍA USTED?
 
INGRESE SUS DATOS PERSONALES *
 
Correo electrónico
 
Acepto términos y condiciones
LOS CAMPOS MARCADOS CON * SON OBLIGATORIOS

Datos extra, información confidencial y pistas para avanzar en nuestras investigaciones. Usted puede hacer parte de la construcción de nuestro contenido. Los invitamos a ampliar la información de este tema.

 
RESERVAMOS LA IDENTIDAD DE NUESTRAS FUENTES *
 
 
INGRESE SUS DATOS PERSONALES *
 
Correo electrónico
 
Teléfono
 
Acepto términos y condiciones
LOS CAMPOS MARCADOS CON * SON OBLIGATORIOS

ANÁLISIS

Educación ambiental en las zonas rurales
JHON JAIRO CORREA
Coordinador en la Corporación Penca de Sábila.

“Hay varios factores en la afectación de las quebradas y ríos, las aguas residuales que se producen en zonas urbanas es uno de ellos. Pero quizás a la contaminación por actividades agrícolas en el campo no se le presta tanta atención.

Algunos contaminantes utilizados en el agro no son degradables y persisten...

Notas de la sección