Pilas viejas, ni a la basura ni a la nevera

  • En este lugar las pilas convencionales se reciclan para sacar metales ferrosos, óxidos de zinc, plásticos. Las secundarias (computador, de litio) son almacenadas para exportarlas a Europa. 3. En el C.C. El Tesoro funciona uno de los acopios de recepción pilas. FOTO Cortesía y Edwin Bustamante
    En este lugar las pilas convencionales se reciclan para sacar metales ferrosos, óxidos de zinc, plásticos. Las secundarias (computador, de litio) son almacenadas para exportarlas a Europa. 3. En el C.C. El Tesoro funciona uno de los acopios de recepción pilas. FOTO Cortesía y Edwin Bustamante
  • En los dos últimos años la planta Ecotec ha recibido más de 100 toneladas de pilas usadas.
    En los dos últimos años la planta Ecotec ha recibido más de 100 toneladas de pilas usadas.
Por Víctor Andrés Álvarez C. | Publicado el 27 de diciembre de 2017
Infografía
Pilas viejas, ni a la basura ni a la nevera
15

millones de pilas es el consumo, promedio al año, en el Valle de Aburrá.

5

mil puntos de recolección tiene Recopila. Pilas con el Ambiente, 3.000.

en definitiva

Las baterías usadas no se deben botar a la basura, pues en los rellenos contaminan suelo y agua. Sus químicos también afectan la salud. Hay que depositarlas en recipientes autorizados.

Imagine el líquido amarilloso que sale de la pila, que por meses usó en el reloj de pared, circulando por el agua de una quebrada o en el congelador de su nevera, a centímetros de la carne.

Estos elementos, baterías, como se conocen técnicamente, son, por tradición, arrojados a la caneca de basura, mezclados con residuos alimenticios y llegan en el mismo paquete al relleno, donde son enterrados.

Y vuelve el líquido, aquel que nos avisa del fin de la pila, el que se percibe como óxido y se comienza a derramar, tímidamente, por las puntas del cilindro. El suelo, la tierra, su inadecuado destino.

La disposición ideal de estos elementos, alejada de riesgos e impactos negativos a la salud y el ambiente, se convirtió en un problema, tanto para los productores, como para las personas que los usan.

Invasión de pilas

Las pilas o baterías son para Cristina Barrera un elemento tan necesario, que hasta lo considera parte de la canasta familiar.

Esta ciudadana, diseñadora industrial y habitante del barrio Belén de Medellín, las usa, principalmente, de tamaño triple A en los juguetes de su hijo y en un pequeño radio que la acompaña en las mañanas, al hacer deporte.

“Cuando veo que ya no funcionan las deposito en la basura”, comenta y confiesa que otras veces ha intentado ponerlas en el congelador de su nevera para que se recarguen, “como dicen por ahí, funciona”.

Para Sergio Orozco, secretario de Ambiente de Medellín, todas las baterías son peligrosas y, por esa condición, deben ser tratadas de manera especial. Recuerda que tienen químicos en su interior que, por ejemplo, se pueden diluir en el agua, lo que representa un daño al ecosistema.

“Los metales pesados tienen un fenómeno que se llama bioacumulación y si bien no pasa nada si se toma agua contaminada con los químicos que desprenden, a medida que se ingiere llegará un momento en el que el organismo no lo tolerará”, señala.

Orozco explica que guardar esos elementos en la nevera representa un riesgo para la salud, al exponerse a contacto con los alimentos.

Es tan alto el riesgo que generan al ambiente y la salud que Gloria Aguilar, ingeniera de la empresa pública de aseo Emvarias, revela que una batería es suficiente para contaminar hasta tres litros de agua.

“Las pilas tienen altos contaminantes, por ejemplo, en la lata que las recubren, que son con zinc y que es un corrosivo. Si las metemos a una nevera contamina los alimentos y si la arrojamos al suelo estos químicos no desaparecen, sino que se acumulan. Contaminan el agua a un nivel que es muy difícil tratarla para el consumo humano, o el riego de cultivos”, destaca.

Con el fin de evitar daños al ambiente, Aguilar sugiere a los ciudadanos abstenerse de usar pilas y buscar otras tecnologías o innovaciones como la energía solar.

“En caso de que sean necesarias, usar recargables. Además, tampoco deben entregarlas entre los residuos ordinarios en la recolección que se realiza en residencias, sino disponerlas en los puntos establecidos en la ciudad”.

Responsabilidad de todos
El aprovechamiento de las baterías usadas es una lucha compleja que vienen adelantando las autoridades ambientales del país, que pusieron en cintura a los fabricantes, importadores y comercializadores de esos productos.

La resolución 1297 de 2010 del Ministerio de Ambiente y Desarrollo los obliga a recoger las pilas una vez terminen su vida útil, para llevarlas a un lugar en el que sean aprovechadas o a hacer una disposición adecuada de ellas.

Para cumplir con esa directriz, las organizaciones que trabajan con ese producto se unieron y crearon dos colectivos: Recopila y Pilas con el Ambiente.

Desde hace siete años, cuando entró en vigencia la norma, Susana Uribe, directiva de la empresa Tronex y coordinadora de Recopila, reporta que el programa ha recolectado, aproximadamente, 400 toneladas de pilas usadas.

“Es una cantidad que hemos evitado que lleguen a rellenos sanitarios o sitios de disposición final inadecuados”, anota.

La exigencia de la norma es que los fabricantes y comercializadores de pilas y baterías deben recoger el 25 % del total de la producción al año de esos elementos.

“En promedio se distribuyen 28 millones de unidades (888 toneladas cada año). Recogimos en 2013, 70 toneladas; en 2014, 79; para 2015, fueron 97, y en 2016 llegamos a 104 toneladas”, revela la dirigente, en referencia a lo que hace Recopila.

No obstante el esfuerzo, Uribe y el secretario Aguilar coinciden en que el ciudadano tiene responsabilidad y deberes en la disposición adecuada de estos elementos, aunque la norma no lo sanciona.

Operativo de recolección

La estrategia de los dos programas consiste en tener recipientes en diferentes puntos de las ciudades colombianas para que los ciudadanos depositen allí sus pilas usadas. Cuando están llenos son recogidos por expertos que los llevan a una planta ubicada en el Valle del Cauca, llamada Ecotec, y que es la única de Colombia que aprovecha esos elementos.

“Una pila es energía química almacenada que el usuario puede llevar a cualquier parte. No son residuos peligrosos, pero las sustancias que tiene pueden contaminar el suelo y el agua. Eso lo evitamos al no llevarla a un relleno”, apunta la directiva de Recopila.

Uribe se refiere al “liqueo”, como el líquido más nocivo que contiene una pila. Añade que de esas baterías se obtienen metales ferrosos, óxidos de zinc, con lo que se hacen fertilizantes.

“La idea es aprovechar esos componentes para ingresarlos a otros procesos productivos, porque antes no existía esa alternativa para reciclar. Hasta diciembre de 2015 todas las baterías que recogía Recopila y otros programas iban a celdas de seguridad, un espacio específico en un relleno en el que se evitaba que llegaran al suelo y al agua”, explica.

La ejecutiva agrega que desde enero de 2016 la norma exige un aprovechamiento, “pero no había alternativa, entonces se creó Ecotec, la única planta del país para hacer valorización y reciclaje de pilas”.

Contexto de la Noticia

Lo que debe saber de las baterías

Verdades

-Las convencionales, conocidas como alcalinas y salinas, solo tienen un ciclo de vida y reacciones químicas irreversibles. Cuando se acaban, ya no sirven.

-Las recargables o secundarias tienen varios ciclos de vida, pero también se terminan en algún momento y cuando pasa deben ser depositadas en los recipientes autorizados para que vayan a la planta donde son recicladas.

- Tener recipientes para recoger las usadas en las unidades residenciales, tiendas, colegios, empresas o centros comerciales no representa ningún cobro. Estos se solicitan a Recopila y Pilas con el Ambiente y esos programas hacen un control para poder realizar el recaudo cuando los encargados les adviertan que ya están llenos. Sin costo.

Mitos

-Ponerlas en el congelador de la nevera para que recuperen carga es infructuoso y peligroso. Según Susana Uribe, del programa Recopila, estos elementos son una reacción química y lo que se produce al ponerlos en el refrigerador es reposar y generar otros ciclos. Esa acción no es recomendable, pues allí hay alimentos que pueden ser contaminados. Además, es probable que el dispositivo o equipo electrónico que recibirá la pila se dañe.

-Otra acción que muchas personas llevan a cabo para “revivir” las que ya están desgastadas es la de ponerlas al sol, echarles sal, morderlas o golpearlas. La experta Uribe asegura que nada de esto funciona porque cuando cumplen su vida útil deben ser remplazados por uno nuevo. No se ponga en peligro. Tienen vida útil.

OPINIóN Falta trabajo y compromiso

Aníbal Sepúlveda
Experto presidente Acodal

“En cuanto a baterías usadas de plomo ácido, las que se usan en vehículos automotores la resolución 0372 establecen planes y obligación de comercializadores y fabricantes para crear un mecanismo que permita que tanto la carcaza como el contenido de ácido y plomo regresen a los sitios de fábrica o a empresas que hagan aprovechamiento de esas partes. Avanza bien y existen suficientes plantas que hacen el tratamiento de esos elementos, que son recuperables y reutilizables.

Con las pilas se estima que al año se generaban cerca de 11.000 toneladas de esos residuos al país de las cuales cerca del 80 % correspondía a pilas de zinc carbón y un 20 % a alcalinas y de botón, que son las que traen los celulares y calculadoras.

Se estima que entre 2004 y 2010 se habían dispuesto en rellenos cerca de 80.000 toneladas de baterías, esto llevó a establecer el programa de devolución por consumo. Actualmente tenemos planes a través de instrumentos de captación.

El sistema todavía no tiene una medida exacta. Solo es el registro de las empresas que lo desarrollan. Aún hay un trabajo arduo por hacer en materia de educación y compromiso, pues hay que hacerlo usuario a usuario para que estas no vayan al recipiente de residuos ordinarios.

Lo más recomendado es que cada persona tenga en casa un frasco, por ejemplo donde viene la mermelada, para que ponga ahí las pilas y luego vaya a un almacén de cadena o donde haya recipientes para recogerlas”.

Víctor Andrés Álvarez Correa

La primera entrevista que hice, a los 8 años de edad y con la ayuda de mi padre, fue al futbolista Andrés Escobar. Desde ese día no he dejado de hacer preguntas, ni de amar el periodismo. Soy egresado de la Universidad de Medellín.

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