Pico y Placa Medellín
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Cuando el cliente le pidió Diprospán, la boticaria, con la mayor naturalidad, se dirigió a una puerta contigua de su negocio, que carecía de nomenclatura y razón social. Extrajo el medicamento antiinflamatorio de esa especie de bodega y lo vendió por 12.000 pesos, es decir, la mitad de lo que normalmente vale.
Lo envolvió y entregó, ajena al hecho de que aquel no era un paciente común, sino un investigador encubierto de la Policía Fiscal y Aduanera (Polfa), realizando la compra controlada de un producto sospechoso.
La investigación había comenzado en diciembre de 2015, cuando un mensaje anónimo alertó a los agentes sobre tres farmacias del centro de Medellín y una de Bello, que al parecer expendían medicamentos adulterados, de contrabando, de uso institucional o con fecha vencida regrabada.
Los uniformados ubicaron los establecimientos y durante 10 meses hicieron seguimientos y compras fachada para adquirir muestras de Diprospán, una droga recetada para dolores óseos, articulares y musculares,...