Tras las huellas del puma

  • A los habitantes rurales se les concientiza para proteger el puma. Acá, vereda San José de la Ahumada. FOTO Henry Agudelo
    A los habitantes rurales se les concientiza para proteger el puma. Acá, vereda San José de la Ahumada. FOTO Henry Agudelo
6a 12 metros puede saltar un puma en forma horizontal cuando está cazando | Publicado el 11 de abril de 2015

Por Ramiro Velásquez Gómez

No se sabe cuántos quedan. Tal vez 20 en todo el norte de Antioquia, 7 u 8 en uno de los ramales de la cordillera moviéndose por las crestas entre Carolina, Santa Rosa de Osos y Yarumal.

La lucha ha sido a muerte. En los años 70 un solo campesino sacó 7 pumas muertos al parque de Carolina del Príncipe, rememora Rodrigo Castaño Díaz, director y fundador de la Fundación Guanacas, que con 900 hectáreas protege esta y otras especies.

Henry Ruiz, un joven campesino, líder ambiental de esa zona, ha visto pieles en casas, pero también pumas vivos: una madre con su cachorro y uno rojizo, “muy lindo”.

La ocupación de territorios por el hombre relegando los bosques a las cimas de las montañas, paisaje común en Antioquia, incide en los encuentros del segundo mayor felino americano con los humanos.

“Me estaban formando dos grupos de cacería”, dice Nicolás Ossa, director de la Umata de Santa Rosa de Osos, un municipio que perdió su apellido hace varios lustros con la muerte del último de los osos.

Los encuentros se deben a la muerte de alguna res o equino por el puma hambriento. Ossa cree que el cambio climático participa también en el juego. “Antes se registraba un incidente por año tal vez; ahora hemos tenido seis en seis meses”.

Pero no todo puede atribuírsele. Los pumas, que rara vez atacan humanos, no cazan presas enormes. Un ternero, un perro o un potro pueden caer bajo sus colmillos, dirigidos casi siempre al cuello. No una vaca. y ese es el reclamo de algunos que dicen haber sido víctimas.

El más reciente caso en la región, cuenta Castaño Díaz, fue hace un año. Lugareños enfurecidos cazaron una hembra con dos cachorros.

Aunque Santa Rosa es vista como una altiplanicie, su territorio semeja una sábana mal tendida, con arrugas naturales y relictos de bosque que perdieron continuidad, extendiéndose hasta puente Gabino.

Al puma se le ha visto en Belmira, Santa Rosa y Carolina. Su corredor pasa por Campamento, Angostura, Anorí, Yarumal y Valdivia. La selva en estos territorios es discontinua, pequeños o grandes manchones verdeoscuros dominan el paisaje, resaltando en las cimas. Cada vez más arrinconado.

No es esa la distribución exclusiva. Su presencia es activa en varias regiones del país. De hecho, existe una iniciativa de protección que va de Canadá a la Patagonia.

Su vida solitaria hace que ese rango sea amplio. El territorio de un solo macho supera los 25 kilómetros cuadrados.

¿Cómo es?

Aunque su presencia puede intimidar, es huidizo y a veces abandona las presas cuando la resistencia es fuerte.

De máximo 70 kilos, hasta 80 centímetros de altura y 240 centímetros de nariz a cola, el puma no ruge, emite distintos sonidos como un silbido. Ágil, puede saltar 5 metros y correr a 72 kilómetros por hora por breves instantes.

Es un eximio trepador y se mueve tanto por terreno cubierto como en el desprovisto de vegetación. Caza acechando su presa hasta que da el golpe. Es un carnívoro obligado que come hasta insectos y venados, armadillos, roedores y animales más pequeños. Una dieta cada vez más escasa.

Santa Rosa de Osos quiere convertirse en ángel guardián de este felino que no está emparentado con los gatos aunque ronronea.

Con el manejo de la Fundación Guanacas se creó un fondo para compensar a los campesinos que pierdan una res y así desistan de cazar al que se acerque a sus predios.

Que convivan, como dice el asesor ambiental de la Alcaldía, John Jairo Valencia, y de a poco, con el sistema local de áreas protegidas en construcción, asegurar el corredor por el que el puma, el cuarto mayor felino del mundo, pueda moverse sin tropezar con el hombre.

Ya sin osos, Santa Rosa quiere perpetuar los pumas por lo que representa para el equilibrio y no poseer la triste etiqueta de acabar con dos grandes especies de su territorio.

Puma concolor. Pardo, rojizo o agrisado, un felino que ahora tiene quién lo proteja.

Para que resurja.

Contexto de la Noticia

CLAVES En Las confrontaciones con humanos

1
Si alguien se encuentra un puma no debe correr. Debe dar la sensación de ser más grande
2
Ilumine los exteriores de la casa. No le gusta la luz. Tampoco la bulla. No deje animales alejados de la casa.
3
La detección de una puma con cachorros sugiere que se está reproduciendo y eso es bueno.
4
En Santa Rosa de Osos hay funcionarios capacitados que pueden certificar si una res la mató un puma.
Ramiro Velásquez Gómez

Los temas de la ciencia, la astronomía y el medio ambiente con énfasis en cambio climático son mis campos de acción periodística. Con vocación por el mundo de los pequeños felinos y la defensa animal.

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