Astronomía y televisión

Salida de la Luna Llena en el mes de Septiembre. La foto es de nuestro amigo Pedro Zuluaga, quien no se pierde la fiesta. El telescopio utilizado fue un Orión de 8 pulgadas, newtoniado, de nuestro amigo Jesús David Llano. Todos ponemos para esta fiesta del disfrute.

Hola Galileanos!!

!Me alegra saber que seguimos en sintonía! Así deberíamos saludarnos cada tanto tiempo entre amigos y colegas, y más aún en tiempos del más abrumador maremágnum audiovisual del que hayamos tenido noticia.

La astronomía, como tantas otras ciencias estudiadas por el hombre, tiene serios problemas cuando requiere divulgar lo que consigue, lo que anda haciendo y hasta lo que se imagina, en el mundo fascinante de las hipótesis. Allí aparecen infinidad de términos y proyectos que, por fortuna, entienden perfectamente quienes integran la comunidad científica, así muchos de nosotros quedemos fuera del rango general de la comprensión.

Sin embargo, y gracias al esfuerzo de esa misma comunidad científica internacional, cada vez se vuelven más frecuentes las oportunidades para conocer de primera mano lo que tiene lugar en materia de investigación, experimentación técnica y realizaciones prácticas de la ciencia, gracias al auge de la televisión y de la realidad tele transmitida. Bienvenidos, nos dijeron hace rato, al mundo del streaming.

Video del alunizaje de la NASA en 1969 (Wikipedia)

El alunizaje de 1969
El 16 de julio de 1969 partió desde la Tierra la sonda espacial Apolo 11, con la meta de poner sus paticas en la superficie lunar el 20 del mismo mes. La historia es bien atractiva pero no la vamos contar aquí (ahí les queda el enlace a la Wikipedia, como referencia básica). Aunque yo no estaba ni en los planes de mis papás en ese tiempo, sí he visto en diferido la transmisión que se hizo en aquel tiempo, con todo y las limitantes tecnológicas que supone haber hecho televisión hace 48 años. El video, que aquí va incluido, me atrae inmensamente porque deja en evidencia lo que nos dicen que pasó aquel día, así ninguno de nosotros (yo, por lo menos) no lo haya visto en directo o no haya estado presente en el lugar.

La televisión tiene ese encanto natural, de traer a nosotros las cosas o situaciones que andan lejos de nuestro alcance, dejando que nuestros ojos funcionen como ventanas remotas que pueden ver lo que otros ojos enfocan. Y eso, que conste, deja en juego todo aquello de las subjetividades, las miradas intencionadas, los enredos de la fantástica semiótica que tanto me gusta y otras decenas de variables, incluyendo las conspirativas, que de vez en cuando me divierten muchísimo (no se si a ustedes también). De este tema escribiré con más calma un poco más adelante.

Entonces, la tele
Como pa incrédulos, todos nosotros juntos, la televisión tuvo que arreciar sus ventanas y elevar su capacidad de captura y transmisión de imágenes. Gracias a ello vimos decenas de lanzamientos de los transbordadores espaciales de la NASA, y seguimos observando por diversos canales, análogos o virtuales, los lanzamientos de los Space X, las sondas europeas,  rusas y hasta las naves chinas, que sin mucho eco por estas latitudes ya están logrando maravillas en la nueva carrera espacial de la que poco se habla y mucho se avanza.

Gran final de la sonda Cassinni en Saturno (NASA)

Con esto del auge audiovisual entendemos porqué es posible que hayamos visto en vivo y en directo llegadas fenomenales como las de las más recientes sondas espaciales llegadas a Marte, los pasos cuidadosos de los robots ubicados allí mismo, y hasta la triste, preparada y controlada defunción de la Sonda Cassini la semana anterior.

No se ustedes, pero yo sí me apunté muchas veces a ver por televisión algunos de esos lanzamientos de los que hablaba un poco antes. Me parecían muy emocionantes y visionarios, así yo no entendiera nada de nada de las misiones que se llevarían a cabo, de las razones por las que los astronautas eran llamados especialistas en lo que iban a hacer, y mucho menos de la forma como vivirían allá trepados en esas lejanías tan altas y extrañas. Eso, para que nos hagamos a una idea, me suena a cuando me pegaba los madrugones dominicales para ver las carreras de la Fórmula 1 o las de la Fórmula Cart, cuando en ellas corría mi tocayo Juan Pablo Montoya, pero eso, sin duda, serán carreras y harinas de otro costal.

Así que, apreciados Galileanos, anímense a ver televisión por demanda en temas espaciales. Seguro estoy de que les parecerá genial y de que se llevarán buenas y magníficas sorpresas audiovisuales. A un simple click de distancia tienen la opción de conectarse con todas las agencias espaciales del mundo, y de imaginar que son ustedes mismos quienes van tripulando estas fantásticas naves espaciales, tal como lo hacíamos todos, sin duda, en alguna vieja caja de cartón a la que bautizamos Apolo, en la finca de la tía o en el patio de la casa.

Algunas recomendaciones

Sobre el final de la Misión Cassini

Sobre el alunizaje de 1969

El poder de la imaginación

Hola Galileanos!!

Perdón por la demora para regresar. Han sido días de cambios y transformaciones muy útiles y que por fortuna marcan buenos caminos.

Hoy les quiero poner el tema de aquellas estrellas que aparecen en el cielo, mucho más allá del que cubre nuestras cabezas. A veces, muchas más de las que pensamos, vivimos inmersos en un cielo interno al que llamamos imaginación, de la que nadie se escapa y a la que a veces le tememos.

¿Y eso?
Temerle a la imaginación es bastante común, aún para quienes fungen de pragmáticos e irreverentes, pues justo en ellos el efecto de las estrellas internas podría ser inmensamente demoledor. La imaginación, apreciados amigos, es capaz de jugarnos las mejores pasadas, y también las que menos nos gustaría recordar. Sin embargo, y gracias a ella, centenas de científicos han logrado darle vida a sus primeras hipótesis, construir los borradores de sus argumentos de base y poner en marcha sus investigaciones, decantando en el camino lo que se debe quedar y afianzando, en la misma ruta, todo aquello que merece seguir avanzando con la fortaleza del método científico y del ahínco propio de quien sabe lo que quiere lograr.

En otro plano, menos riguroso, la imaginación propicia viajes interminables a dimensiones que todos quisiéramos habitar. Basta preguntarle, o mejor, ver en primer plano la obra de Vincent Van Gogh, La Noche Estrellada, para confirmar lo mucho que la mente humana es capaz de proyectar y trascender desde el plano de la imaginación hacia el mundo de lo visible y de lo que podemos.

La Noche Estrellada (Vincent Van Gogh)

Así que, entonces, !imaginemos!
Esto de imaginar con ganas lo usan diariamente algunos creativos y emprendedores:

- ¿y esos zapatos amarillos, quién te los va a comprar?
- pues toda la comunidad de yellow shoes people que me rodea.
- ¿y esa vaina sí existe?
- Todavía no pero pérate y verás que !me van a llover los fans!

Fe, se llama eso. Y ojo, que nada tiene que ver con asuntos religiosos. Tiene que ver con las ganas de salir adelante, de cristalizar una idea, de ver materializadas algunas de las tantas cosas que pasan por nuestras cabezas y de las que nosotros mismos desconfiamos. Hagan de cuenta que están hablando con ustedes mismos:

- Eh, yo sí estoy muy mal de la cabeza, pensando en estas pendejadas!
– ¿y qué tal si sale?
– Nuuuaaa… mejor me quedo como estoy y sigo con lo que estoy haciendo.
– ¿Y qué tal que de esta vaina loca salga una empresa que me permita pagar un viaje al espacio?

Y así, sin querer queriendo, como bien diría el Chavo del Ocho, las ideas toman forma y se convierte en realidades que más adelante nos llenan la cara de sonrisas.

En el mundo de la astronomía yo tengo mis propios sueños: Quiero construir un observatorio, hacerme a unos muy buenos telescopios de mayor capacidad y aportarle lo mejor de mi experiencia de vida al disfrute del cielo y de la astronomía que me inspira, a despertar mentes y activar ojos (recuerden las pepitas, roja y azul de The Matrix) e, incluso, armar unos magníficos talleres y seminarios con temas y experiencias afines a lo que hablamos en este Blog.

¿Complicado?

Naaa… y sí, sumemos al listado lo del viaje al espacio, algo cada vez más frecuente y fácil de conseguir,

Y ustedes ¿se suman?

Bryan May: doctor y caballero después de Queen

Bryan May

Bryan May (2013) Foto tomada de Wikipedia, con derechos de uso libre by Creative Commons

Hola Galileanos!!
La humanidad de carne y hueso, que parece tan distinta a la de las redes sociales, tiene historias un tanto difíciles de creer. Esta que les voy a compartir es una de aquellas, en las que algo de mi propia historia pudo reflejarse al analizar algunos textos y planear la redacción de la entrada. “La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida, !Ay Dios!”, tal como dice Rubén Blades.

Entrando en materia, nuestro personaje de hoy es el señor Bryan May o, mejor dicho, Sir Bryan Harold May, Comendador de la Orden del Imperio Británico desde el año 2005, en reconocimiento a sus servicios a la industria de la música. A secas, muchos de nosotros no tenemos ni la menor idea de quién es este señor, pero al mencionar que fue el fundador de Queen, con todo y Freddie Mercury a bordo, las caras cambian y el interés aumenta.

Sir May
¿Cómo es que un músico se convierte en Caballero del Imperio Británico? Algunos críticos dirán que tras la fundación de Queen (asunto del que no hablaremos aquí), y del rotundo éxito mundial del Grupo, un gobierno como el británico recompensa a sus connacionales con títulos honoríficos, cosas que afortunada, o desafortunadamente, no tenemos por estas latitudes. Otros, en cambio, afirmarán que se trata de un justo y merecido reconocimiento por su trabajo como compositor, guitarrista, baterista y otros cargos propios de las típicas tareas del diario vivir de un grupo musical. En cualquier caso, felicidades al señor May, que por uno u otro motivo parece tener muy merecido su título honorífico a cuestas, colgado en la pared o guardado en un cajón.

Sin embargo, lo que nos atrae desde este Blog es la otra cara de May. Desde niño tuvo conexión directa con asuntos de aviación, pues su padre era piloto de la Real Fuerza Aérea en la Segunda Guerra Mundial, y su madre era parte de la Real Fuerza Aérea para Mujeres (Women’s Royal Air Force, en caso de que la expresión en inglés sea mejor que la traducción). En ese ambiente, al pequeño May le interesó la astronomía, a la que se dedicó desde muy niño con fuerza y disciplina, hasta graduarse como Licenciado en Física y Astronomía en el Imperial College de Londres en 1968.

Digamos que hasta ahí la cosa iba muy tranquila en la ruta de vida de nuestro personaje. Sin embargo, un viejo ukulele del papá, que sonaba bastante bien en casa cuando el jefe de hogar lo interpretaba, ya había sembrado un gusto especial por la música en la cabeza de este joven inquieto, que más temprano que tarde armó un grupo en la universidad, con el que no hizo mucho, para seguir luego con el que sería uno de los más emblemáticos grupos musicales de la historia.

En fin, que la historia de Queen cada quien la conoce desde su perspectiva y aquí no tengo nada para aportar en la materia. La astrofísica, que es el tema que me interesa, se fue quedando en el tintero, pues muy seguramente aquello de andar componiendo canciones, dando conciertos y compartiendo escenarios con un imborrable Freddie Mercury, no dejaba tiempo para nada más.

Poco más de 30 años después…
Y llegamos al punto que más me atrae: muerto Mercury, extinto Queen y todas las demás variables que la historia de la música nos puede contar, May regresó a terminar lo que desde los 70 había quedado pendiente, tras obtener su licenciatura y hacer un par de publicaciones científicas en las muy respetadas Nature y en la Revista de la Real Sociedad Astronómica Inglesa. ¿Su tema? El reflejo de la luz del polvo interplanetario en el Sistema Solar. ¿Su tesis? An Investigation of Motion of Zodiacal Dust Particles (Investigación sobre el movimiento de las partículas de polvo zodiacal, aunque en otras fuentes aparece como Motions of Interplanetary Dust, es decir, Movimientos del Polvo Interplanetario), que toma como base las observaciones realizadas por él mismo en el Observatorio del Teide (en las Islas Canarias), en algún momento entre los años 1971 y 1972.

Tweet y foto de la NASA con Bryan May.

Más de 30 años después!! A muchas de nuestras universidades les parece aterrador e imposible que hablemos, escribamos o pensemos asuntos académicos luego de 4 ó 5 años y nos obligan a tomar nuevos cursos de lo mismo, dictados muchas veces por las mismas personas y tocando casi siempre los mismos temas… en fin, esa es la vida y así son nuestros entornos universitarios. May no tuvo que pasar por esa historia: Se acabó Queen y toda su parafernalia, ya hubo tiempo, la astrofísica estaba pendiente y listo, el hombre regresó a la Universidad a terminar lo iniciado.

Así, este músico brillante obtuvo su Phd en el año 2007, y poco más tarde le estaba dando una mano al equipo NASA encargado de mirar los datos llegados desde Plutón y enviados por la sonda New Horizons (aquí una rueda de prensa que vale la pena ver), con el fin de dar claves, pistas e interpretaciones que resultaron indispensables para los científicos a cargo del proyecto.

Admiración
Yo no se ustedes, pero esto de que una persona se guarde su pasión por tantos años, mientras estuvo ejerciendo la otra con tantos méritos y destreza, me parece francamente admirable. Ya hay personas escribiendo en las redes sociales, exigiendo un premio Nobel de física para Bryan. Los argumentos científicos, como es de esperarse, tienen solidez técnica y despiertan toda la aceptación posible de quienes reciben esos comentarios vía social media. Sin embargo, y como bien sabemos, una cosa piensa el burro y otra el que lo está enjalmando, así ha sido, y así seguirá siendo, de manera que lo del Nobel, al menos en esta materia, tendrá que esperar.

Y la del cierre, www.savemetrust.org
Personajes como Bryan May no dejan de sorprender. Tras ganarse el respeto mundial como músico, ser reconocido como astrofísico y aportar su conocimiento en la misión NASA antes mencionada, el hombre priorizó la causa animalista desde el año 2009, mediante una ONG llamada Save Me Trust, centrada en la protección del zorro y del tejón en sus ambientes silvestres. La web se puede visitar clickeando aquí, y sin duda me sorprende porque a muchos de nosotros nos critican el hecho de cambiar de proyecto de vida, de prioridades o de ideas de base, mientras personas como May lo hacen increíblemente bien, con evidente éxito y apabullante sencillez, humildad y serenidad. Dirán ustedes que tanto adjetivo algo esconde pero, en realidad, me gusta reconocerle a cada persona lo que hace, logra y se merece, y pienso que la música, la astrofísica y los animales silvestres tienen en este único personaje a un claro ejemplo de ser humano de carne y hueso reales (no como los de las redes sociales), ejerciendo la vida con plena validez y seriedad, viviendo cada día conectado con el mundo real y no con el de la imaginación, los memes y las bromas que tanto divierten, aunque muy poco aportan al desarrollo real y sostenible de la humanidad.

He dicho!!

La luna de Gonzalo Arango

Llegada del hombre a la Luna, el 20 de julio de 1969 (Foto NASA)

Hola Galileanos!!

En la exploración de miradas diversas con respecto a lo que muchos de nosotros hemos visto, leído y escuchado con respecto a los cuerpos celestes, y con relación a la astronomía en general, hallamos cosas curiosas, llamativas, útiles y oportunas, como también, de vez en cuando, encontramos asuntos completamente fuera de lo que podríamos llamar “común”.

Gonzalo Arango”Fotografía cortesía de Juan Carlos Vélez Escobar, quien la utilizó en la portada de su libro Gonzalo Arango – Pensamiento Vivo.” Texto y foto tomados de la página oficial de Gonzalo Arango.

Gonzalo Arango (1931-1976) fue uno de esos personajes que, sin duda, pensó en la luna como un objeto tan disímil como tantos otros que pasaron por su mente. En tiempos del cuarto creciente, y de variaciones importantes en el comportamiento del clima local, el interés que tenemos por seguir de cerca los movimientos de la luna y cada una de sus fases jamás pasa desapercibido. Para “El Profeta”, todas estas cosas tampoco pasaban de largo, y se quedaban presentes en su memoria, dejándolas por escrito en algunos de sus textos.

Así, por ejemplo, su “Poema Tristísimo” menciona a la luna al final del texto, tal vez como un olvido, tal vez como un recuerdo:

Poema tristísimo

Si muero
te invito al sol
alma mía
y no olvides
llevar tu cuerpo

Sufriremos felices
y juntos seremos
carne de luz
en la memoria de Dios

Y si no hay Dios
lo mismo da

Recordaremos el sol
que tanto nos gustaba
allá en Cali Colombia
Nuevo Mundo ¿Recuerdas?

¿O era en la luna?
¡Lo olvidé!

Fuente: Obra negra. Santa Fe de Bogotá, Plaza & Janés, primera edición en Colombia, abril de 1993

El alunizaje
Aunque soy fiel amante y seguidor de la literatura nadaísta desde el octavo grado del colegio (gracias al profe Dario Cano, que cumplía labores docentes en el área de lengua castellana, tanto en mi Colegio, el Instituto San Carlos, como en el Colegio Salesiano El Sufragio, en el barrio Boston), y de que cada tanto tiempo me sorprende algún nuevo texto de toda clase de temas con alusiones directas al mismo satélite natural, siento que la visión de Gonzalo Arango refleja muchas de las emociones de momentos tan críticos como el primer alunizaje humano en el cuerpo Selenita, el 20 de julio de 1969.

Y digo lo de las emociones encontradas porque, para la ciencia y los científicos, es innegable que se trataba de uno de los acontecimientos más importantes en la historia de la humanidad. La llegada del hombre a la luna marcaba un antes y un después en decenas de situaciones y escenarios, pasando por los militares, los políticos, los puramente científicos y, naturalmente, también causó sus efectos en los asuntos literarios.

Y es que, sin duda, la luna es y será una fuente nativa de inspiración, por lo que algunos poetas de la época escribieron infinidad de líneas con toda clase de alusiones a la hazaña de la NASA en aquella fecha memorable. Algunos de aquellos escritos lamentaban que un ser humano, tan impoluto y poco digno de Selene, la luz de los sueños, hubiese sido pisoteada por un humano indolente que dejó sin gracia la prosa y el verso, por el simple hecho de pisar suelo lunar, caminar sobre el y tomar muestras de uno de los tesoros literarios más adorados de la historia.

En este sentido, recuerdo haber leído un texto en un periódico de circulación nacional (en mis tiempos escolares), del que lamento no recordar el nombre. Se que recorté la página porque, al leer con detalle, encontré un texto de Gonzalo Arango (que jamás he logrado volver a ver, aún ni con la ayuda de Google), en el que El Profeta se quejaba del exabrupto lamentable cometido por la NASA (en su Apolo 11)  y por Armstrong al haber dañado la pureza de la luna, reduciéndola a un simple objeto científico en el que una nave espacial había posado sus cohetes.

Así las cosas, y sin hallar aún el texto que recuerdo en mi memoria, les anexo otro más, un tanto distinto, en el que Arango pone su particular forma de pensar y expresarse al aludir a lo sucedido aquel 20 de julio de 1969.Con respecto al título del poema, he hallado varias versiones del mismo, y este parece ser el más aceptado). Ustedes dirán:

Para eterna memoria

Según estaba previsto por
los computadores de la Nasa,
Siendo exactamente las 20:19
(Greenwich MeanTime)
en el Centro Espacial de Houston,
el selenauta Neil Armstrong
abrió la escotilla del “Lunar Module”,
descendió uno a uno, lentamente…
los nueve peldaños de la escalerilla
y puso pie en la Luna
a 330.000 kilómetros de su casa.
Era un momento eterno, ¡aterrador!
En una mano empuñaba la bandera
de su Patria. ¡El Colón de la Luna!
Lo embargaba una emoción tan tremenda
que no pudo evitarlo y soltó un pedo.
En la majestad del silencio selenita
delató la presencia del hombre en la Luna.
Aunque el incidente no estaba previsto
en el riguroso programa espacial,
pasará a la historia.
Fue un pedo sublime.
¡Nadie lo niega!

Gonzalo Arango

* Hallado en este blog (click)

Algunos enlaces:

 

La luna de Wilfrido

Cntra carátula del LP “La Medicina”, de Wilfrido Vargas (1986). Imagen publicada por el Portal Altervista

Sin duda, una de las lunas más célebres y famosas de los años 80 fue la canción de Wilfrido Vargas, “El loco y la luna”. Y es que por muchos meses, e incluso años, esa pieza del repertorio musical dominicano, en clave de merengue para fiesta de garaje, fue para muchos la primera oportunidad de acercarse a la luna llena en medio de una noche de celebraciones.

Y no era para menos. La luna llena, la misma que todos hemos usado para sentirnos más enamorados, llenos de dicha y esperanza, sigue acaparando la atención irrestricta de los románticos, aún de los más ilusos, pues nunca han faltado los poetas que quieren dejar sus versos adheridos al satélite natural de la Tierra, en un ciclo interminable del que jamás hemos detectado el principio, y muy seguramente jamás hallaremos el fin.

“Dime tú si ella me quiere”
Yo recuerdo expresamente la época de los años 1985 a 1986. En mi caso particular, estaba en el paso de la primaria a la secundaria escolar, y fue ese año, el 86, en el que sentí que me enamoraba por primera vez. Ella, claro, no tenía la menor idea de lo que pasaba por mi explosión emocional pre adolescente, pero sin duda fue la canción de Wilfrido la que me animó a decirle en uno de los ya mencionados bailes de garaje: “¿bailamos esta?”

Y claro, queridos lectores. Recordarán ustedes (los de mi generación, claro), que esas canciones eran la dicha, porque no había que ser experto en baile y danza, y mucho menos haber practicado grandes pasos en academias o escuelas especializadas. Las vueltas eran lo único necesario, junto con el pasito de levante y caiga de un lado para el otro, que por fortuna aún hoy en día sigue vigente.

¿Y la carátula del disco?
No, Galileanos, no la busquen mucho. La que yo conozco le pertenece a un LP de Wilfrido llamado “La Medicina”, y que llegó a mis manos gracias a la generosidad de mi papá, en épocas navideñas. Debo decir que aún conservo ese LP, así lleve muchos años guardado y sin uso. Es que, en realidad, esa época tuvo grandes herencias en mi amor por la astronomía, pues justo un año antes, y durante la primera parte del 86 ya mencionado, estuvo de visita el cometa Halley, del que otras veces he comentado. Aquí, como ven, les adjunto un par de fotos del disco, para que las conozcan los amigos de las nuevas generaciones y las recuerden quienes, como yo, también se conectaron con la delicia de la observación del cielo estrellado y de la luna llena con canciones e historias como esta.

Hay que decir, finalmente, que la niña de la que me enamoré en aquellos tiempos algo supo de mis sentimientos, muucho tiempo después, y que con el paso de los años jamás volví a saber absolutamente nada de ella. Pueda ser que le siga gustando el merengue ochentero, o que la luna que alguna vez, seguramente le regalaron, ilumine sus días y le regale grandes alegrías.

Imposible no hablar de esta canción sin anexarla. Ahí la tienen, vía Youtube.

Por un ideario Galileano

La Noche Estrellada, de Vincent Van Gogh. Óleo sobre lienzo, 1889 (Wikipedia)

Hola Galileanos!!

En días de fiesta y reflexión, de trabajo o de afanes presurosos, siempre resulta necesario y reconfortante devolver el tiempo al origen de lo que somos, de lo que nos define como personas y como amantes de alguna de las actividades que disfrutamos.

En mi caso, que es el mismo de este Blog, la pasión por el cielo estrellado tiene decenas de años a cuestas. No puedo decir que nació conmigo, pues no tengo tanta ni tan buena memoria; pero sí es un hecho que la fecha originaria del gusto por el cielo se quedó anclada en algún día de 1984, cuando el Cometa Halley pasó por este vecindario y animó decenas de publicaciones y entusiastas.

Como he dicho en otras ocasiones, jamás pude ver el Cometa. Observé el cielo decenas de noches, con menos de 12 años de edad, intentando captar la famosa cola dejada por el objeto extraterrestre, sin atinar a las coordenadas, a la altura o a la localización específica, pues el balcón de mi casa era bastante pequeño para mis intereses. Aún así, la semilla de la curiosidad por los misterios de la noche oscura quedó muy bien sembrada, dando frutos que apenas ahora comienzo a entender.

El Ideario Galileano
Aunque suene a un asunto de filosofía política, pienso que vale la pena remover los cimientos y asentar nuevamente las bases de lo que significan este Blog y sus publicaciones. Al fin y al cabo, una cosa era el 2009, cuando comenzamos y otra ocurre hoy, cuando abundan -por fortuna- los divulgadores de la ciencia, y se llevan a cabo decenas de actividades de promoción en diversos espacios de Ciudad y de Región.

  1. Observación libre y desinteresada del cielo: miramos, observamos, nos tendemos en el suelo y alzamos la mirada al firmamento, de día o de noche, con el fin de atraer a nuestros ojos los objetos, las historias y las preguntas que puedan llegar desde cualquier parte.
  2. Observamos con lo que haya: a simple vista, con binoculares o telescopios; con ayuda de aplicaciones especializadas o con la referencia de alguien que llegó a donde estamos. Nuestro propósito sigue firme en la observación recreativa, en la que aprendemos a responder preguntas con la ayuda de la tecnología y las conexiones a Internet. No nos las sabemos todas y no pretendemos saber más de lo necesario.
  3. No somos científicos: Somos observadores aficionados al cielo y a la astronomía, mas no actuamos como científicos, pues no lo somos. Carecemos de estudios avanzados en astrofísica, mecánica cuántica, física de partículas o exobiología. Disfrutamos esos temas y nos gustan muchísimo, y por eso preferimos escucharlos de los expertos en cada una de esas materias.
  4. Humanistas declarados: Optamos por las humanidades que también rodean la observación del cielo. Así, nos unimos con amor y fidelidad a la literarura, el arte, la filosofía, la historia o la antropología, por citar sólo algunas de las profesiones y áreas del conocimiento con las que nos sentimos más afines. Incluso, consideramos, como en el siglo XIX, que la arquitectura forma parte de las humanidades en las que nos interesamos. En el camino sabrán porqué.
  5. Encuentros, tertulias y cercanías: Disfrutamos de la integración de saberes, personas, costumbres y hasta de instituciones, pues creemos firmemente que la astronomía puede -y debe- seguir integrando a quienes esperan conectarse con ella, de cualquiera de las formas en que esto se hace posible. Poco a poco nos iremos conectando, conociendo, y disfrutaremos del cielo, sus estrellas e historias de la manera más descomplicada y sencilla posible.

Y listo, así arrancamos esta nueva etapa. Felices cielos y mejores historias!

“Memorias del Cielo: literatura y astronomía”, este viernes en Eafit

Hola Galileanos!!

Con mucho gusto y alegría les reproduzco el texto de esta invitación que remite la Universidad Eafit, por medio de su Grupo de Astronomía Quasar, al que recuerdo con inmenso afecto luego de mi breve paso laboral por las aulas de esta magnífica Institución. Al Grupo Quasar le debo el reencuentro con mi pasión por las ciencias del espacio, y a uno de sus fundadores y director, el ilustre profe Roberto Lorduy, le debo una inmensa gratitud por alcahuetearme la responsabilidad de orientar las reuniones de cada viernes en aquella época, cuando él andaba de Sabático y yo viví días de inmenso entusiasmo por el estudio de la astronomía, con la suerte de organizar la celebración de los primeros 10 años del Grupo, si la memoria no me falla.

Aquí, entonces, el texto completo de la invitación. 5:00 PM en el Aula Fabricato, con entada libre.

El Grupo de Astronomía Quásar, de la Universidad EAFIT, y el Departamento de Ciencias Básicas te invitan a la Segunda Sesión del Cuarto Capítulo del Seminario de Astronomía “Misterios del Universo”. Nos acompañará el conferencista Ing. Carlos Andrés Salazar, de la Maestría en Hermenéutica Literaria, quien nos dictará la conferencia titulada “Memorias del Cielo: Literatura y Astronomía”, un recuento de los textos antiguos que tratan sobre astronomía y posibles eventos estelares importantes del pasado. Textos como: Gilgamesh, Cosmogonía Maorí, La Odisea, Los Trabajos y los Días, El Arte de la Guerra, El Génesis, El Libro de Job, El Libro de Ezequiel, encuentros con el Cometa Halley.

ENTRADA GRATUITA
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El Challenger, 25 años de recuerdos

Hola Galileanos!!

Último despegue del Challenger, el 28 de enero de 1986

El 28 de enero de 1986 pasó a la historia de la exploración espacial con inmensa tristeza y pesadumbre, pues ocurrió lo impensable con uno de los admirados y visionarios transbordadores espaciales. A sólo 73 segundos de su partida, el Challenger hizo explosión.

No tengo la menor duda de que  para quienes en esos tiempos, ya distantes, estábamos viendo la señal de televisión, el tema quedó grabado en nuestras mentes y llenó para siempre una parte de nuestras cabezas, pues por ningún  motivo resultaba imaginable semejante desastre. Eran los tiempos de Ronald Reagan en la presidencia de los Estados Unidos, y los años de la llamada Guerra de las Galaxias, de la Guerra Fría y de tantos otros acontecimientos.

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Dejen a Ofiuco en paz!!

La constelación de Ofiuco, y su posición en el cielo
Imagen tomada de la web española Astrocantabria,
en su artículo Historia de las Constelaciones.

Hola Galileanos!!

2011 comenzó con muchas actividades, y también con una historia que no tiene patas ni cabeza. La constelación de Ofiuco resultó involucrada en un enredo tan absurdo, y a la vez tan lucrativo, que cientos de personas en el mundo se comieron el cuento de que un nuevo signo zodiacal había sido descubierto. Para entender la cosa, resulta que el 13 de diciembre de 2010 el diario The Star Tribune, de la ciudad de Minesotta, publicó una historia curiosa y algo llamativa, y que causó sensación mundial.

Alguien comprendió mal (o entendió lo que quiso) lo expuesto por el profesor Parke Kunkle, y regó el cuento de que un nuevo signo zodiacal había sido descubierto. Semejante tontería no habría pasado a mayores si no fuera porque, de inmediato, esta persona y sus amigos regaron el cuento por medio de las redes sociales, despertando una fiera salvaje y siempre indómita: la insensatez.

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Colonizamos el espacio o desaparecemos, dice Stephen Hawking

Stephen Hawking
Foto: Archivo EL TIEMPO

Hola Galileanos!!

El siempre activo y controversial Stephen Hawking, físico de alto reconocimiento mundial, afirmó en una entrevista para la Agencia EFE (publicada hoy por el diario El Tiempo) que la humanidad debe colonizar el espacio o limitarse a desaparecer. Sus declaraciones, que siempre resultan atractivas, quedan como base para muchas discusiones futuras, con las cuales la ciencia tendrá infinitos retos y, claro, la ciencia ficción obtendrá muchos más argumentos para sus libros y películas.

Para leer el texto completo de la entrevista, por favor click aquí.

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