Ni los gritos de la hinchada pudieron amilanar el poderío de los japoneses en las cancha Santiago Giraldo de Pereira. Allí, sobre polvo de ladrillo se desvanecieron nuevamente las ilusiones del tenis colombiano que soñaba con la participación en el Grupo Mundial de Copa Davis y la inclusión como uno de los 16 mejores países de esta disciplina deportiva.
Los gritos fueron suficientes, quizá el empeño no. La tarde del domingo, por cuarta vez consecutiva se quedaron en el camino Santiago Giraldo, Alejandro Falla, Robert Farah y Juan Sebastián Cabal con las ganas de ascender por segunda vez a la serie más importante de la raqueta en todo el mundo. La última vez se accedido en 2010, cuando en el duelo directo se perdió con Estados Unidos.