Intercambios crean “embajadores” de las universidades

  • Estos son ocho de los diez estudiantes que seleccionamos para que explicaran cómo fueron sus experiencias de intercambio académico en centros de educación superior de Medellín y otras ciudades del mundo. FOTO Manuel Saldarriaga
    Estos son ocho de los diez estudiantes que seleccionamos para que explicaran cómo fueron sus experiencias de intercambio académico en centros de educación superior de Medellín y otras ciudades del mundo. FOTO Manuel Saldarriaga
Publicado el 05 de diciembre de 2017
Infografía
Intercambios crean “embajadores” de las universidades
en definitiva

Cada uno de los centros académicos consultados cuenta con diferentes procesos para motivar y seleccionar a los aspirantes a intercambio académico, y para recibir a los que llegan.

En las aulas de la Universidad Pontificia Bolivariana sus compañeros le preguntan a Julius Kappenberg, un alemán de 22 años, cómo funcionan las empresas en su país. Mientras, Andrés Arango comprueba en su pasantía en Barcelona que aunque Medellín tiene un muy buen sistema de transporte público, el de la capital catalana simplemente lo arrolla.

Estas experiencias muestran como miles de paisas y extranjeros comparten conocimientos gracias a intercambios universitarios. Este 2017, tan solo en las cinco principales universidades de la capital antioqueña por número de estudiantes se han movilizado 2.258 personas, lo que representa 2,73 % de los estudiantes de pregrado de esos centros de educación superior.

Las oficinas de relaciones internacionales de estos claustros dicen que las cifras podrían ser mayores.

Abrir las puertas al mundo

Uno de los objetivos que persigue la internacionalización de la educación superior es que los estudiantes obtengan una visión más amplia del mundo y estén capacitados para ser más competitivos con respecto a otros profesionales, a la vez que los claustros se nutren con la llegada de extranjeros que dan cuenta de cómo se trabaja en las diversas áreas del conocimiento.

La Universidad de Antioquia (U. de A.) comenzó su política de internacionalización hace 20 años, lo cual ha permitido posicionarse mejor dentro de los estándares mundiales de calidad educativa.

Andrea Ayerbe, coordinadora de Cooperación Académica de la Dirección de Relaciones Internacionales de la U. de A., dice que se trata de una necesidad a la cual todas las universidades de Medellín y Colombia deben responder.

Por ejemplo, Andrés Arango, viajó a Barcelona para conocer al experto que le habían recomendado y quien le está ayudando a consolidar su tesis de maestría. Mientras que Kristine Vasland, estudiante noruega, lleva un año complementando su formación en Estudios Latinoamericanos en la Universidad Nacional, sede Medellín.

“Con los intercambios educamos ciudadanos globales que podrán generar relaciones de éxito con otras culturas a largo plazo. En la misma vía nuestros programas académicos se actualizan”, explicó Milena Mejía, jefe de Relaciones Internacionales de la Universidad de Medellín.

Que cada vez más estudiantes aprendan una segunda lengua u obtener acreditaciones, son otros factores por los que las universidades impulsan las políticas de internacionalización.

“No hay nada mejor que la evidencia directa. Los estudiantes extranjeros se convierten en embajadores y nos retroalimenten sobre su percepción de la academia, nuestros servicios universitarios y sobre la ciudad”, comentó Marcela Wolff, jefe de Relaciones Internacionales de Eafit.

Apoyos económicos

Isabel Bedoya, estudiante de la Universidad Pontificia Bolivariana (UPB) expresó que sigue faltando más apoyo para que los universitarios puedan acceder a intercambios académicos. Afirmó que muchas veces a estos solo pueden acceder personas cuyas familias tengan altos recursos económicos.

La U. de A. exime del pago de matrícula en la universidad de destino, y en algunos casos, los estudiantes pueden acceder a becas o apoyos con los que no deben pagar sino una cuota simbólica. Aunque Ayerbe reconoce que este aspecto sigue siendo un limitante para muchos.

Aún así, Tatiana Giraldo, coordinadora de la Oficina de Relaciones Interinstitucionales de la Universidad Nacional en Medellín, dice que gracias a los apoyos económicos la movilidad estudiantil en ambos sentidos ha crecido en tres años un 300 por ciento.

En Eafit, los alumnos solo deben pagar el 20 por ciento de la matrícula cuando van de intercambio. Mientras que en UPB les dan un descuento del 50 por ciento en la matrícula del semestre siguiente.

Convenios en todo el globo

Los estudiantes de Eafit, institución que tiene convenios con más de 90 universidades prefieren ir a países europeos; mientras que los extranjeros que más eligen las aulas de esta universidad son alemanes y mexicanos, al igual que en la U. de A.

“Ahora le estamos apuntando a que nuestros alumnos viajen más a Latinoamérica. Necesitamos cada vez más profesionales que conozcan la región”, señaló Marcela Wolff.

En la Universidad Nacional, que ofrece intercambios en 55 países, el destino preferido por los estudiantes es España, y los que llegan provienen sobre todo de México.

La U. de A. y UPB también extendieron sus redes en 35 países al igual que Eafit. Mientras que la U. de M., cuya política de internacionalización se renovó en 2012, ya tiene convenios con 23 países. Y la idea es que los destinos refuercen los conocimientos de los estudiantes y eleven la calidad de los centros de educación superior .

Contexto de la Noticia

radiografía proyecto de Residencias universitarias

La Agencia de Cooperación Internacional de Medellín (ACI) planea una reunión entre enero y febrero de 2018 con directivas de las universidades y algunos inversionistas con el fin de consolidar un proyecto de residencias estudiantiles para dar solución al problema de hospedaje al que se enfrentan los extranjeros que llegan a la ciudad. Para la construcción han pensado en el lote de Peldar, en Envigado, o el de la Fábrica de Licores de Antioquia, en Itagüí. “Es una necesidad sentida, las universidades hacen maromas para que los estudiantes tengan una vivienda digna”, señaló Sergio Escobar, director ejecutivo de la ACI.

Helena castaño (u. de m. a Suiza)

“Hice un semestre de intercambio en la European University Business School de Ginebra, Suiza. Estudio Administración de empresas turísticas. La exigencia de la universidad europea no es muy distinta a la U. de M., pero la metodología sí es diferente, los grupos son más pequeños, hay más espacios para debatir. Lo que más me gustó fue hacer amigos alrededor del mundo. La comida eran muchos panes, quesos y chocolate suizo que es delicioso. Viajar en Europa también es muy fácil. Lo difícil fue el idioma, hablo inglés avanzado pero en la ciudad se habla sobre todo francés, y solo hablo lo básico”.

Érica Agudelo (U. DE A. a Argentina)

“En 2015 cursé un semestre de Licenciatura en letras, en la Universidad Nacional de La Plata, Argentina. Amé la variedad de la comida: italiana, árabe, y el mate y el asado fueron lo mejor. En La Plata, que es una ciudad universitaria es fácil conseguir una pensión para hospedarse y es muy barato. La vida académica es muy exigente, son ocho horas de clase por cada materia, yo tenía tres, era como ver nueve materias en Colombia. Recomendaría a todos hacer un intercambio durante su carrera, te abre el panorama, a proyectarte como profesional. Ojalá las universidades promovieran más la cuestión de los intercambios”.

Isabel Bedoya (U. P. B. a brasil)

“El choque cultural cuando llegué a estudiar a la Universidad Federal de Santa Catarina, en Florianópolis, Brasil, fue grande; aunque es Latinoamérica el idioma es el portugués, y los colonos al sur del país fueron alemanes e italianos, las ciudades son distintas. La brecha entre ricos y pobres se ve mucho más que en Colombia. El respeto a las mujeres y el peatón es algo que me hizo pensar en un Medellín diferente, creo que lo podríamos lograr. Pasé de una universidad privada con enfoque organizacional, a una pública con enfoque crítico y marxista, me ayudó a ser más analítica y participativa en el aspecto político y ciudadano”.

Mateo Montoya (eafit a Alemania)

“Hasta enero de 2018 estoy terminando el quinto semestre de Economía en la University of Mannheim, en la ciudad alemana del mismo nombre. Las universidades acá son abiertas, edificios dentro de la ciudad, eso hace que haya un ambiente muy estudiantil. Hay más de 1.000 de todo el mundo. El aspecto académico le puede dar a uno dificultad, las materias al final se evalúan con un examen del 100 %, cosa que no sucede en Colombia donde se hacen varias evaluaciones. Las relaciones con los docentes son muy formales, no son de tanta amistad, y la burocracia alemana es sorprendente, para casi todo hay que firmar papeles”.

Andrés Arango (U. NACIONAL a Barcelona)

“Vine a la Universidad de Barcelona a desarrollar mi tesis de maestría en Ciencias Químicas. Hay una mala impresión de los catalanes, suelen decir que son cerrados, pero yo pude comprobar que son una cultura diversa y son acogedores y amables. El transporte público es envidiable, hay nueve líneas de metro y cada cuadra una ruta de bus, es muy sencillo moverse por la ciudad. Recomendaría más hacer un intercambio de posgrado, porque la universidad extranjera te brinda posibilidades de quedarse después, y muy agradecido con la U. Nacional porque solo tuve que poner un 10 % de la inversión para venir acá”.

Williams huansha (DE Perú a U. de M.)

“Gracias al apoyo del Estado peruano, que tiene unas becas similares a Ser Pilo Paga, pude optar por una beca para estudiar toda la carrera de Ingeniería Financiera en la Universidad de Medellín. Soy de la región Ancash, en la sierra, de una comunidad campesina que se llama Fuerza y Poder Llipta. Cuando llegué a Medellín me sorprendió el orden de la ciudad y el clima me gusta, lo único es que me costó acostumbrarme a la comida. Los monitores de la universidad nos han ayudado a soportar el nivel académico. Conseguir hospedaje fue difícil al comienzo, pero ahora vivo a dos cuadras de la U. de M.”.

JOSÉ BALLESTEROS (de México a U. de A.)

“Medellín me gusta mucho, me sorprende lo innovadora que es, se conecta muy fácil por el transporte y eso es bueno porque se presta para salir y conocer. El clima en general me recuerda mucho a la ciudad de la que vengo, Toluca. Allá estudio derecho en la Universidad Autónoma del Estado de México, misma carrera de la que vine a cursar un semestre en la U. de A. Me siento acogido por los paisas, son personas cálidas y serviciales, podrás estar en otro país, pero cuando tienes uno al lado es como si fuera tu amigo de toda la vida. He aprendido a conocer la cultura del derecho colombiano, bastante diferente al mexicano”.

Julius Kappenberg (de alemania a U. P. B.)

“Estoy cursando doble titulación: en Administración de Empresas, en la Fachhochschule Münster, y Negocios Internacionales, en U.P.B. El programa con mentores que tiene la universidad hace que uno se sienta muy bien. La carga académica es más liviana acá que en mi país. El desafío es el idioma, aunque en mi caso ha sido fácil porque estuve algunos años en Costa Rica. Para extranjeros es complejo el alojamiento, no tenemos fiadores, pero ya superamos ese problema, ahora vivo en un apartamento con un compañero también de Alemania”.

MARÍA FERNÁNDEZ (de México a Eafit)

“Terminando mi intercambio, en Administración de negocios, puedo decir que cambié esa mala imagen que tenemos en México de Colombia, igual que acá la tienen de nuestro país; los dos han pasado por cosas difíciles. Sin duda esta es una de las mejores experiencias de mi vida, extrañaré Medellín, me voy feliz con lo vivido y agradezco a los colombianos lo atentos que fueron. El nivel de exigencia es similar en la Universidad Nacional Autónoma de México, de donde vengo, que en Eafit. Lo difícil fue separarse de la familia, porque somos muy unidos, y un problema con la visa que se vence antes de mi vuelo de regreso”.

Kristine Vasland (de Noruega a U. Nacional)

“Vengo de la Universidad de Oslo, en Noruega. Me ha encantado vivir un año en Medellín. La amabilidad de la gente ha sido increíble y me he sentido como en casa. La oferta del transporte público de la ciudad es muy buena, aunque he tratado de evitar la hora pico. Me ha parecido interesante observar y tratar de entender las dinámicas y problemáticas de la ciudad. La U. Nacional tiene un nivel académico alto y la mayoría de los profesores son buenos, pero he observado que el sistema de educación deja brechas abiertas que promueven el accionar subjetivo de cada profesor, incluyendo en la forma como califica”.

Diego Zambrano Benavides

Periodista de la Universidad de Antioquia interesado en temas políticos y culturales. Mi bandera: escribir siempre y llevar la vida al ritmo de la salsa y el rock.

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