El costoso puente fronterizo que solo trae contrabando

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Por Rosalinda Hernández C.María victoria correa | Publicado el 08 de julio de 2018
Infografía
El costoso puente fronterizo que solo trae contrabando
500

millones de dólares al año es el intercambio comercial entre ambos países, según Minhacienda.

100

pasos fronterizos ilegales continúan abiertos en la región, de acuerdo con las autoridades.

La imagen del ministro colombiano de Transporte, Germán Cardona, caminando por el puente internacional Tienditas, podría no ser importante y quedar en el olvido. Sin embargo, sí sorprendió porque recorrió una obra, completamente terminada, que no sirve para nada y que valió 107.208 millones de pesos. Además, según autoridades venezolanas y gente de la región, está siendo utilizado para transportar, por las noches, contrabando.

Este puente está ubicado en Cúcuta (Norte de Santander) y su contrato, de acuerdo con mismo Ministerio, terminó el 4 de abril de 2017. Sin explicaciones de por qué esta millonaria inversión se ha convertido en una mole de cemento inutilizada, la escueta respuesta la dio la Cancillería de Colombia: “Venezuela ha manifestado que no está interesado en ponerlo al servicio”.

La mala hora de la región empezó en agosto de 2015 cuando el gobierno de Nicolás Maduro anunció el cierre, por 72 horas de la frontera en aras de controlar el contrabando y los grupos ilegales. Sin embargo, desde entonces, el paso vehicular por los otros dos cruces internacionales –el Francisco de Paula Santander y el Simón Bolívar– es esporádico y básicamente, se da por razones humanitarias. No obstante, al día, según Migración Colombia, pueden cruzar hasta 50.000 personas caminando por dichos pasos.

Y es que el ministro Cardona tenía razones para recorrer Tienditas. Más allá de la magnitud de su estructura que contempla tres puentes paralelos, dos de los cuales servirán para el tráfico vehicular y el tercero para peatones y bicicletas, es uno de los más largos del país con cerca de 3 kilómetros de longitud y, casualmente, su ejecución cumplió con todos los cronogramas de obra. Tiene tecnología de punta para garantizar el tráfico migratorio; pues este puente es de las pocas grandes obras que están completamente terminas en el Gobierno Santos. Sí, Cardona tenía razones para visitarlo.

Su importancia

En la frontera entre Cúcuta y Venezuela hay, actualmente dos puentes más: uno en la ciudad de San Antonio, que es el Simón Bolívar y otro en Ureña, que es el Francisco de Paula Santander. El primero fue construido en 1960 y el segundo en 1961. Hoy en día, y según estudios del Gobierno de Colombia, la capacidad está colapsada.

Así lo explicó Guillermo Sarabia, asesor de la dirección general Invías, entidad que estuvo a cargo de la ejecución del contrato, que indicó que ambas estructuras presentan deficiencia de servicio e, inclusive, el Simón Bolívar tiene fallas estructurales porque reporta problemas hidráulicos y de sismo resistencia.

Por esa razón, desde 1998 se empezó a hablar de una tercera interconexión. La construcción de Tienditas se acordó en 2013 para lo cual se firmó un acuerdo de cooperación. La primera piedra se puso en enero de 2014 y estuvo a cargo de la canciller colombiana, María Angela Holguín y su entonces homólogo venezolano, Elías Jaua. Ese día Holguín dijo: “hay que pensar en cómo nos vamos a conectar mejor para evitar la delincuencia y el contrabando, que pasa por tanta trocha que tenemos entre los dos países”.

Un año y medio después de ese acto protocolario la frontera fue cerrada y tres años después, se terminó la obra, la cual Santos nunca inauguró. Ahora, contrario a lo que se buscaba, los 107.208 millones de pesos invertidos facilitan el contrabando entre los dos países.

“Esta era proyecto pensado como el gran paso de frontera para integrar a los dos países, para facilitar el intercambio comercial, social y cultural. Quiero subrayar que está totalmente terminado para que las entidades de control fronterizo asuman la tenencia de los bienes y comiencen la operación”, explicó Sarabia.

Es decir, si mañana el Gobierno de Venezuela permite abrir el puente, ¿Colombia está en la capacidad de operarlo? “Si. Inclusive las entidades de control trasladaron ya todos los equipos y el amoblamiento para atender la población en cualquier momento”.

Destacó que en Invías realizaron un estudio de tránsito proyectado y en 2018 deberían pasar 16.000 vehículos al día. En contraste, el Simón Bolívar ha movido 15.000 carros y el Francisco de Paula, 8.000.

Carlos Chacón presidente de la Cámara Municipal de San Antonio del Táchira, indicó que a esta municipalidad venezolana no le han suministrado ningún tipo de información sobre el porcentaje en que está el proyecto. “Hace muchos meses que no se nos informa. No sabemos si en lo que respecta a la parte técnica está concluido, en el último reporte que tuvimos hace más de un año faltaban detalles técnicos para estar 100 % operativo”.

Luz verde por la noche

El intercambio comercial entre los dos países, según el Ministerio de Hacienda de Colombia, asciende anualmente a 500 millones de dólares. De acuerdo con la Policía Nacional, las incautaciones de contrabando en esa zona, rondan anualmente los 20.000 millones de pesos y hay detectadas al menos 100 trochas ilegales. Lo que más se mueve es carne, licor y gasolina.

Justo en uno de los costados de Tienditas, del lado venezolano, hay un conjunto residencial. Sus habitantes aseguran que la arteria vial que conduce a Colombia, está cerrada de día, pero en las noches tiene “luz verde”.

Ahí vive Juan Sánchez, nombre cambiado por petición de la fuente, quien le relató a EL COLOMBIANO que el movimiento de carga se inició justo cuando terminaron la obra. “Por ahí circulan carros de todo tipo. Los cruzan con las luces apagadas en las noches. Los camiones esperan en los extremos mientras se les da la señal para iniciar el paso y pagan entre $700.000 y $1.500.000 dependiendo el tipo de carro. No tardan más de dos horas en estar en Cúcuta y coronan”, explicó.

El tránsito ha disminuido por encima del puente en los últimos días, dijo Sánchez. “Lo que ha pasado es que han abierto una carretera ilegal a los alrededores de la estructura para que fluya más el contrabando, está vigilada por los grupos armados. No permiten el paso a todo el mundo, solo a quienes pagan”, comentó.

Esto lo corrobora, Wilfredo Cañizález, director de la Fundación Progresar, que investiga el conflicto en la frontera, asegura: “ese puente está siendo utilizado en las noches para contrabando de todo tipo, por ahí sale de todo. Incluso, en los alrededores hay grupos armados organizados controlando el tráfico y cobrando las cuotas”.

Cañizález señala que su ONG no ha denunciado esto oficialmente porque “no es nuevo que pase contrabando por Tienditas, lo sabe todo mundo en Cúcuta”.

Para el ingeniero Sarabia, de Invías, la versión de que se mueve contrabando tampoco es nueva y advierte que incluso la misma entidad lo puesto en conocimiento de la Fuerza Pública. “Ahora bien, seguramente está pasando por debajo ya que ahí hay cientos de trochas. Quiero hacer claridad, el puente está cerrado, allá tenemos unas moles de concreto y no es posible quitarlas. Entonces, sí hay contrabando en la zona, pero no están usando Tienditas, no tiene ningún uso”.

De acuerdo con José Rozo, quien para la fecha de aprobarse la construcción de la obra era el presidente de Fedecamaras y parte de las mesas de integración fronteriza, la política cambió el uso del proyecto y la obra “se ha convertido en un monumento a la incoherencia. Continúa cerrado para la legalidad y ‘abierto’ a la ilegalidad. Se convirtió en símbolo de hechos delincuenciales que se cometen en la zona y que han sido denunciados por las comunidades”.

Aseguró que su cierre corresponde a “un capricho” del gobierno de Maduro porque a juicio del presidente “mientras más vías estén abiertas hacia Colombia, más fácil se consolidaría una invasión a Venezuela”.

Darwin Gómez, concejal del municipio de Ureña, manifestó que tienen denuncias del paso ilegal de mercancías como plásticos, alimentos y carros. Asegura que hasta hace dos meses, el movimiento era bastante fluido. “Estos hechos los han venido denunciando vecinos. Considero que las autoridades colombianas han reforzado la seguridad con barreras de cemento porque esto se ha venido frenando”.

De este lado de la frontera, el alcalde encargado de Cúcuta y secretario de Planeación del municipio, Cristian Buitrago, no sabe nada sobre estos hechos. Advierte es que este fue un anhelo de todos los nortesantandereanos y que ha sido una prioridad de todos los presidentes.

“Que el puente se encuentre cerrado obedece a una determinación del gobierno de Venezuela y desafortunadamente, no tenemos ninguna posibilidad de intervenir. Para nosotros más que el cierre de Tienditas la preocupación es que la frontera viva más importante de Latinoamérica hoy en día no tiene la oportunidad de tener un intercambio comercial”.

De las trochas y del contrabando señala que la administración municipal no tiene información, ya que, incluso, indicó, “sobre la vía tenemos barricadas para el bloqueo”.

Hasta ahora entonces, el ministro Cardona pasará a la historia por recorrer el único puente del país que no tiene ninguna funcionalidad y que con lo que costó se podrían haber construido 1980 casas para las personas más pobres del país.

Contexto de la Noticia

ORIGEN detalles de la obra

Tienditas está compuesto por tres puentes: uno que va en sentido Colombia-Venezuela; otro en Venezuela-Colombia y el último, de 10 metros de ancho, que es exclusivo para el tránsito de peatones y bicicletas. La luz central tiene 140 metros de alto, de tal manera que las crecidas del río Táchira no afectarían para nada su estructura, explicó el Invías. “Además, está complementado con obras conexas, por ejemplo, la vía de acceso, que lo comunica con el anillo vial de cúcuta, es una doble calzada de tres carriles cada uno”, explico el ingeniero Sarabia de Invías. El contrato lo ejecutó el consorcio binacional Batalla de Cúcuta, integrado por la colombiana Conconcreto (50 %) y la venezolana Pilperca (50%).

María Victoria Correa Escobar

Soy periodista y candidata a máster en Humanidades. Me gusta el periodismo que se hace caminando. El Chocó, la infraestructura y el vallenato son mi ruta.

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