El populismo es la salida para recuperar la democracia: Chantal Mouffe

  • La obra de Mouffe es considerada fuente de inspiración de Podemos, en España. Incluso, la Flacso aplicó sus teorías a la historia de Compromiso Ciudadano, en Medellín. FOTO juan Antonio sánchez
    La obra de Mouffe es considerada fuente de inspiración de Podemos, en España. Incluso, la Flacso aplicó sus teorías a la historia de Compromiso Ciudadano, en Medellín. FOTO juan Antonio sánchez
Por óscar andrés sánchez á. y Freddy Santamaría Velasco* | Publicado el 26 de febrero de 2017
en definitiva

Chantal Mouffe, una de las más reconocidas teóricas de la política, dijo que es importante revivir el disenso para que exista la democracia. Los populismos, según ella, son claves en esa labor.

Unas 900 personas, entre estudiantes y profesores llenaron el Teatro de la Universidad de Antioquia para escuchar a la filósofa belga Chantal Mouffe, una de las más importantes pensadoras políticas de nuestros días. Sus textos son referencia obligada en debates sobre la democracia radical y plural.

Durante tres días participó en varias actividades académicos en Medellín. En un espacio más reducido conversó también con estudiantes de maestría y doctorado sobre el futuro de la democracia en la pospolítica, como ella denomina la etapa que atraviesan Europa y otros lugares del planeta.

Está construyendo su propia teoría. En las últimas tres décadas cinco de sus libros fueron publicados en español. Hace énfasis en que en las democracias pluralistas no se debe ver al que piensa y actúa distinto como un enemigo (antagonismo), sino como un adversario (agonismo).

Los análisis coinciden en que su obra vislumbró la crisis del capitalismo, la importancia de la izquierda, la radicalización de la democracia y el reconocimiento de los populismos de izquierda.

El paso de la profesora Mouffe por el país en un momento tan importante como el proceso de paz, no puede pasar desapercibido en cuanto su propuesta de estar juntos, a pesar de las diferencias, debe estar siempre presente en las relaciones como ciudadanos.

En diálogo exclusivo con EL COLOMBIANO, la directora del Centro para el Estudio de la Democracia de la Universidad de Wetminster (Londres), dijo que con las negociaciones no acaban los conflictos y defendió expresiones populistas.

¿En Colombia las Farc dejarán de ser enemigas?

“Un acuerdo de paz no significa que no va a existir el conflicto. Lo importante es que ya no será visualizada de una forma antagonista, donde el oponente es visto como un enemigo que hay que erradicar, como eran vistas las Farc. Ahora esos oponentes seguirán siendo oponentes, pero adversarios, porque se les reconoce que tienen demandas legítimas, y tendrán la posibilidad de expresarlas a través del sistema democrático”.

¿Que piensa de la posverdad, en auge después del Brexit en Gran Bretaña y el plebiscito de Colombia?

“La posverdad y los hechos alternativos son una invención de los medios y no es la primera vez que ocurre. Recuerden la manera como Bush y Blair justificaron la guerra de Irak. Hoy Trump lo hace de manera más descarada, pero siempre ha existido en política. No hay una verdad, hay hechos, que siempre pueden ser interpretados de varias maneras. Los alemanes hablan de poshechos, que tiene más sentido. La dimensión de los afectos y las pasiones es muy importante en política. No es del nivel de la verdad, sino que es una forma de identificación”.

¿Según su teoría ninguna democracia puede vivir sin conflictos?

“No estoy celebrando el conflicto. Hay que reconocer su existencia, que es distinto. Lo político tiene una dimensión asociativa y otra disociativa. La primera apunta a actuar juntos. La segunda presenta cosas irreconciliables. Hay que buscar instituciones que nos permitan vivir a pesar de los conflictos”.

¿Qué es la posdemocracia y la pospolítica y por qué afectan la democracia?

“Están vigentes las instituciones democráticas, pero funcionan en el vacío, porque la democracia implica la existencia de un conflicto, para que los ciudadanos, cuando van a elecciones, tengan la posibilidad de escoger entre proyectos distintos de sociedad. Hoy, y eso es lo que llamo pospolítica, ha habido un tal acercamiento entre la centro derecha y la centro izquierda, que no hay alternativa a la globalización neoliberal. Así no hay democracia”.

¿Entonces no hay escapatoria a la pospolítica?

“No es un estado ineludible, o una evolución de la democracia sin salida. Es algo contingente, coyuntural, resultado de intervenciones políticas. La posdemocracia está ligada a la hegemonía neoliberal, implementada por intervenciones hegemónicas: Ronald Reagan en Estados Unidos y Margaret Thatcher en Europa. Hay alternativas de que otras intervenciones transformen esto”.

¿Qué problemática enfrenta hoy Europa?

“La falta de una lucha agonística, y por eso estamos en naciones posdemocráticas. Lo que hay que hacer es encontrar la manera de restablecer esa situación, romper la pospolítica y establecer fronteras partidistas”.

¿Y cómo restablecer esa diferenciación de partidos?

“Con un populismo de izquierda. Una voluntad colectiva que articule demandas para establecer una lucha agonística y la democracia”.

¿Cuál es la diferencia entre el populismo de izquierda y el de derecha?

“En Francia Marine Le Pen representa el de derecha y Jean-Luc Mélenchon el de izquierda. En el centro dicen que finalmente, como todos los extremos, siempre se tocan. Son formas extremistas y tienen en común que quieren volver a darle voz al pueblo. El primero restringe la democracia a los nacionales y el segundo radicaliza la democracia”.

En el mundo hay múltiples voces contra el populismo, ¿por qué lo reivindica?

“El populismo consiste en crear un sujeto colectivo a partir del significante pueblo. Esa es una dimensión necesaria de la democracia, que originariamente, del griego, significa el poder del pueblo soberano. No es necesariamente antidemocrático. Hoy día es la manera para salirse de la concepción posdesmocrática y recuperar la democracia. El problema es que los que defienden el statu quo, la pospolítica, dicen que los populistas son un peligro para la democracia”.

¿Así las cosas el presidente Trump no es un peligro para la democracia?

“En los movimientos de populismo de derecha existe la expresión de demandas democráticas. Son sectores que se sienten dejados de lado por los partidos, y quieren tener voz. Hillary Clinton llamó “deplorables” a los seguidores de Trump, homófobos, o racistas... pero es un populismo de izquierda el que tiene que darle una respuesta progresista a esas demandas”. .

*Director Grupo de Investigación en Estudios Políticos de la Universidad Pontificia Bolivariana.

Contexto de la Noticia

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(2015) Está inspirado en la experiencia del partido político de izquierda Podemos, de España.

Óscar Andrés Sánchez Á.

Politólogo de la Universidad Nacional, Periodista de la Universidad de Antioquia y maestrando en Gobierno de la Universidad de Medellín. Tratar de entender e interpretar el poder, un reto.

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