Como casi todos los días en la mañana, y después de recoger y poner al sol el café, don José Durango y su esposa se sientan a escoger los granos que finalmente van a vender. Ese último paso normalmente lo hacen a las afueras de su casa, donde tienen una extensa manga. Sin embargo, después de la jornada electoral y tras conocer el resultado del plebiscito, esa actividad la hacen al lado de la puerta de la habitación, donde está el televisor y el radio.
“Queremos ver las noticias, a ver qué dicen sobre lo que va a pasar, sobre todo después de que ganó el No. Tenemos mucha incertidumbre”, dice don José mientras en sus manos empuña varios granos que deben ser desechados. “Acá queremos una oportunidad para la paz, pero tocará esperar a ver qué nos...