Desde su reciente aparición los drones están cambiando al mundo por la variedad de labores que pueden realizar. Han evolucionado de ser juguetes a captar imágenes imposibles, entregar domicilios y, por primera vez en Colombia, a hacer patrullajes aéreos. Ese será el uso que la Policía Nacional les dará durante las festividades de Semana Santa.
El anuncio lo hizo la institución el pasado miércoles, en la presentación del plan ‘Semana Santa Segura’, en el que utilizarán 25 de estas aeronaves no tripuladas, cada una de las cuales puede mantenerse hasta 24 horas en el aire, para tener un control permanente de las vías y sobre las multitudes en los días de reflexión de la Iglesia Católica.
Aunque el revuelo actual corresponde al uso que se hará durante la semana mayor, los drones son una realidad que se quedará indefinidamente en el país y que hace parte sustancial de las nuevas estrategias de la Policía para realizar controles de seguridad, apoyar el desarrollo rural y mejorar condiciones en un eventual escenario de posconflicto.
El cuerpo de seguridad suma 35 drones, de diferentes formas, tamaños y capacidades. Los más versátiles son los llamados de ‘Ala fija’ y ‘Ala rotatoria’, que funcionan como un avión o un helicóptero, respectivamente. Los primeros tienen una capacidad de recorrer distancias superiores, diferente a los de ala rotatoria, cuya función principal es mantenerse fijos en diferentes puntos por tiempos más prolongados.
Son de carácter disuasivo
El coronel Jairo Gordillo, jefe de la oficina de Telemática de la Policía, aseguró que una de las principales razones para darles protagonismo a estas herramientas es que son elementos altamente disuasivos del crimen ya que “las personas cuando se sienten vigiladas u observadas, tienden a actuar diferente, manteniendo, de alguna forma, las buenas maneras”.
Afirmó que además son útiles por el hecho de permitir un registro de personas, sobretodo en espacios donde se concentran multitudes, como partidos de fútbol, conciertos, marchas o, en este caso, procesiones, lo que facilita sobremanera la identificación de rostros de sospechosos, en caso que se presenten eventualidades delictivas.
“La idea es que no suceda nada, pero con los drones la capacidad de tener un registro permanente facilita que se identifique al culpable de algún delito”, agregó el jefe de la oficina de Telemática.
En vista de que, además de su importancia, los costos de estos aparatos son accesibles —pueden conseguirse, para uso de vigilancia, desde los 2 mil dólares—, la Policía ha decidido darles mayor importancia y optimizar su uso.
Aún muchas personas piensan en estos aparatos como en un juguete costoso, existen límites para su uso, por el peligro que pueden representar de caer sobre alguna persona o algún vehículo, por invadir el espacio aéreo de naves con pasajeros o por violar los derechos de intimidad.
Antes de aplicar todos los usos programados, la Policía está en la etapa de capacitar a miembros de la institución en el manejo de drones, tanto sobre los límites legales, como en condiciones técnicas: aprender a despegar, a aterrizarlos y a controlar los contratiempos que se puedan presentar durante el vuelo.