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Con la declaración de Musa Besaile, se advierte un modus operandi en las extorsiones.
El entramado de sobornos que habría armado el exfiscal anticorrupción, Gustavo Moreno, en las entrañas del sistema judicial colombiano, no solo tocó a la Fiscalía, como se documenta en las revelaciones del exgobernador de Córdoba, Alejandro Lyons, sino que también se instaló en la Corte Suprema de Justicia, en donde, al parecer, era el brazo que cobraba los sobornos de los magistrados de esa corporación.
Así lo reveló el senador cordobés, Musa Besaile, quien, en declaraciones ante la propia Corte Suprema describió cómo funcionaban las extorsiones de Moreno, al que le habría pagado 2.000 millones de pesos que, presuntamente, terminaron en los bolsillos de las antiguas cabezas de ese alto tribunal: Leonidas Bustos y Francisco Ricaurte.
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Esto no solo implica un golpe más a la Rama Judicial en este escándalo, también es un reto nunca antes visto en el funcionamiento del aparato de justicia del Estado pues entrecruza varias instituciones...