Anacondas, jaguares y tortugas decoran una roca gigantesca que interrumpe la espesa selva amazónica. Son dibujos de la mitología indígena de Colombia que la sangrienta guerra mantuvo ocultos por décadas.
En el corazón del Guaviare se levantan los tepuyes del Parque Natural Chiribiquete y la serranía La Lindosa. Estas montañas erosionadas de la era terciaria que parecen tambores gigantes son parte del territorio que aún hoy se disputan grupos armados.
Diseminadas en el océano verde esmeralda del sur colombiano, en un territorio casi tan grande como Suiza, se resguardan miles de murales rupestres de un valor inestimable para el entendimiento de la Amazonía.
“Trabajar en el Guaviare ha sido bastante complicado dado que ha sido el epicentro (...) de...