En el horizonte de los próximos tres años, el país tendrá que haber erradicado las minas antipersonal. Eso prometió ante el mundo el Gobierno, el 6 de septiembre de 2000, cuando ratificó el Tratado de Ottawa. Entonces Colombia ocupaba el segundo lugar con más víctimas de estos artefactos explosivos (1.011, entre 1990- 2000).
Han pasado 17 años desde que entró en vigor ese pacto, y con 37 municipios que hoy entregará el presidente Juan Manuel Santos como libres de sospecha de minas antipersonal, alcanza el 33 % de la tarea. Para el ejecutivo estas son cifras alentadoras, ya que en los últimos años la nación ha invertido en capacitación y tecnología para acabar con el flagelo que ha afectado, desde 1990, a más de 11.500 personas. Sobre el valor...