El regreso de “Duncan” revive las tragedias del Oriente antioqueño

  • Carlos Hernández, alias “Duncan”, ya fue reseñado en Bogotá y podría ser extraditado a los Estados Unidos. FOTO cortesía dijín.
    Carlos Hernández, alias “Duncan”, ya fue reseñado en Bogotá y podría ser extraditado a los Estados Unidos. FOTO cortesía dijín.
Por nelson matta colorado | Publicado el 05 de enero de 2016
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años llevaba prófugo (2010), tras ser condenado por porte ilegal de armas y falsedad en documento público.

La persecución internacional contra el cabecilla Carlos Arturo Hernández Ossa, alias “Duncan” o “Jerónimo”, nació de dos matanzas en las que estuvieron involucrados los paramilitares que lideró en el Oriente antioqueño.

Por esos hechos, a solicitud de la Unidad de DD.HH. de la Fiscalía, le expidieron las circulares Roja y Azul de Interpol que derivaron en su arresto el 31 de diciembre, en Perú.

EL COLOMBIANO indagó sobre esos expedientes, en cuyas páginas está escrita la sangrienta historia del conflicto armado en la subregión del Oriente, donde Hernández trabajó para los bloques Metro y Héroes de Granada de las Auc.

Nacido en Manizales, se inició en la guerra de la mano del Ejército, en el que realizó la carrera de suboficial hasta el grado de cabo primero.

Según el general Rodolfo Palomino, director de la Policía, traficó armas para la guerrilla del Eln. Luego se retiró para servir a la familia Castaño Gil, precursora del paramilitarismo, como escolta del comandante Vicente.

En esas huestes ascendió hasta ser uno de los máximos líderes del bloque Héroes de Granada (BHG), a órdenes de Diego Murillo, alias “don Berna”, con quien también compartió pecados en la banda criminal “la Oficina”.

“Los Fantasmas”

De acuerdo con las investigaciones de la Unidad de DD.HH. y los relatos de desmovilizados, “Duncan” creó en 2003 un comando élite dentro de la facción, llamado “los Fantasmas”. Se distinguían por su crueldad y osadía militar, y su misión era ejecutar actos de barbarie disfrazados como subversivos de las Farc y Eln, a fin de desprestigiarlos e infundir terror en la comunidad.

Uno de esos crímenes sucedió el 24/4/04 en una finca de la vereda Guadualito, en el municipio de San Rafael. Allí estaba revisando su ganado Evelio Henao Marín, con su esposa María Enith Pineda García, su hijo John Eder Henao Pineda (de 15 años) y el mayordomo Gilberto Daza Valencia.

Los hombres de Hernández invadieron el predio y degollaron a las cuatro personas. El móvil, según la investigación en curso, fue porque no querían pagar la “vacuna” extorsiva.

Por estos hechos se solicitó la Circular Roja, pues las autoridades tenían motivos para creer que, después de su fuga de la detención domiciliaria en 2010, “Duncan” se movía entre Panamá, Venezuela, Ecuador, Bolivia y Perú. La Fiscalía le dictó medida de aseguramiento y pronto comenzará el juicio.

Capturarlo era un imperativo, pues varios de los informantes y antiguos miembros de su escuadrón se rehusaban a hablar por miedo a él. “Ese hombre les genera mucho temor y ellos decían que éramos incapaces de cogerlo”, cuenta un investigador judicial, cuya identidad solicita reservar.

En etapa de investigación hay 20 homicidios selectivos perpetrados entre 2001 y 2005 en Granada, Cocorná, La Ceja, El Santuario y Marinilla.

En contra de Hernández también hay una indagación por su presunta participación en la masacre del municipio de Peque, entre el 4 y el 8 de julio de 2001, en la cual hubo nueve muertos, más de 50 secuestrados, cientos de desplazados y saqueos al banco y establecimientos comerciales.

Falsos positivos

En 2005, según el expediente, hubo una reunión en Envigado entre Hernández y varios miembros del Ejército. Le notificaron que, por orden de los superiores, enviarían tropas al municipio de San Carlos.

Él se opuso, porque allá su gente estaba delinquiendo sin restricción, y les propuso “colaborarles con un positivo” para calmar a los altos mandos. Les prometió, y ellos aceptaron, entregarles a cinco personas y armamento, para hacerlos pasar como insurgentes.

“Duncan” les habría dicho a alias “John” y “el Indio”, sus comandantes en La Ceja, que reunieran a los cinco “conejos”, como se referían en jerga paramilitar a las víctimas de los falsos positivos. Así, el 14/4/05 secuestraron en el casco urbano a Luz Marina Pava López (cultivadora de flores), Jimmy Montoya Villa (carretillero) y Carlos Eduardo Osorio Berrío (adolescente de 17 años); y en una carretera raptaron a dos vendedores ambulantes, Carlos Alberto Monsalve Tapias y Jairo Mena Borja.

Estas personas fueron entregadas a la contraguerrilla Demoledor del BHG en la base Alcatraz. Allí les dieron uniformes camuflados y les indicaron: “su secuestro fue un error y los vamos a liberar. Vístanse con esto, es por seguridad en el traslado, porque se los vamos a entregar al Ejército, para que ellos los presenten a la Cruz Roja”.

Mientras un grupo de “los Fantasmas” iba adelante desactivando minas antipersonal, 22 hombres de esa contraguerrilla condujeron a los “conejos” al Alto de la Leona, en San Carlos.

Los entregaron a miembros del batallón Granaderos de la Cuarta Brigada, con cuatro fusiles y un trufly (lanzador de gas), y en campo abierto se simuló un enfrentamiento. Los secuestrados fueron reseñados el 16/4/05 como guerrilleros muertos en combate.

Por lo ocurrido fue expedida la Circular Azul para “Duncan”, requiriendo información de su paradero a los países miembros de Interpol.

Cinco exparamilitares ya aceptaron los cargos y a Hernández le dictaron medida de encarcelamiento por homicidio, secuestro, concierto para delinquir y porte ilegal de armas. Ahora la Fiscalía espera que él hable, para terminar de esclarecer los horrores de su facción en el Oriente y los casos de corrupción de la Fuerza Pública. A menos, como podría suceder, que el Gobierno lo extradite a E.U. por narcotráfico.

Contexto de la Noticia

PARA SABER MÁS los seguimientos en perú

Las autoridades revelaron ayer que la mujer que la Policía siguió desde Medellín hasta Perú, donde se reunió con alias “Duncan”, no es su esposa, sino la hija de un empresario antioqueño. Sin dar detalles de su identidad, manifestaron que le llevaba arepas de chócolo y otras viandas tradicionales de esta región, las cuales disfrutaba Hernández en Lima. De acuerdo con la información preliminar, en aquella ciudad, al parecer, usaba una empresa minera como fachada para el tráfico internacional de cocaína, en asocio con la banda “los Urabeños”.

¿qué sigue? tire y afloje por el encarcelamiento

Tras su deportación a Colombia, el pasado domingo, “Duncan” permanece en las instalaciones de Interpol en Bogotá. Las autoridades no han definido el sitio del encarcelamiento y este diario conoció que hay desacuerdos entre la Policía y la Fiscalía por esa situación.

Al parecer, la Policía quiere que permanezca en Bogotá, a fin de poder interrogarlo por sus actividades de narcotráfico, pensando en una eventual extradición a E.U.

La Fiscalía, en cambio, lo necesita en una celda de Medellín, para que testifique sobre los crímenes de los paramilitares y suministre información de los miembros de la Fuerza Pública que hicieron pactos con las Auc. Por ambas razones, la custodia de “Duncan” es de alta seguridad.

Nelson Ricardo Matta Colorado

Egresado de la U.P.B. Periodista del Área de Investigaciones, especializado en temas de seguridad, crimen organizado y delincuencia local y transnacional.

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