En el periodismo hay una máxima que se enseña en las universidades, y una vez el recién graduado periodista llega a las salas de redacción, la escucha repetirse hasta el cansancio sin saber a ciencia cierta quién y cuándo la dijo: “El periodismo es la voz de los que no tienen voz”.
Pero esta premisa parece que se cumple poco en Colombia. En las regiones más apartadas del país —y en otras no tan lejanas—, existen municipios que la Fundación para la Libertad de Prensa, FLIP, calificó como zonas en silencio, lugares en los que no hay un medio de comunicación que entregue información sobre hechos locales.
“El conflicto armado estableció las condiciones ideales para que el silencio y la censura se instalaran en ciudades y pueblos”, explica la FLIP...