Plebiscito dejó listas las primeras coaliciones para la Presidencia

  • Hace exactamente un año, con un país polarizado, cerca de 13 millones de personas acudieron a las urnas a manifestar su apoyo o rechazo al Acuerdo de paz firmado entre el Gobierno y las Farc. Ganó el No por estrecho margen y esta jornada electoral marcó el rumbo de lo que serán las elecciones a la presidencia. FOTOS afp
    Hace exactamente un año, con un país polarizado, cerca de 13 millones de personas acudieron a las urnas a manifestar su apoyo o rechazo al Acuerdo de paz firmado entre el Gobierno y las Farc. Ganó el No por estrecho margen y esta jornada electoral marcó el rumbo de lo que serán las elecciones a la presidencia. FOTOS afp
  • Plebiscito dejó listas las primeras coaliciones para la Presidencia
Por óscar andrés sánchez á. | Publicado el 02 de octubre de 2017
en definitiva

El plebiscito del año pasado evidenció la división de tiempo atrás que tiene el país sobre las diferentes formas de superar el conflicto armado. Fue el preámbulo electoral para 2018.

Hace un año exacto, tras conocerse el resultado del plebiscito con el que el Gobierno pretendía que fueran los colombianos quienes refrendaran el Acuerdo de paz con las Farc, el mapa político del país cambió y se definieron con claridad los bloques que hoy están en la disputa presidencial.

Ni los líderes más fervientes del No contemplaron la posibilidad de ganar, ni los más moderados del Sí desconfiaron de esa voluntad popular que reflejaban, con amplias ventajas, las encuestas.

Incluso, desde sectores académicos y de opinión vaticinaron un duro golpe al Centro Democrático y, por esa vía, al expresidente Álvaro Uribe Vélez, quien al lado de el exprocurador Alejandro Ordóñez, la exministra Marta Lucía Ramírez y el también exmandatario Andrés Pastrana, se convirtieron en la voz cantante de la oposición al Acuerdo.

El Sí, por el contrario, tenía todo para ganar: un publicitado acto de firma del Acuerdo seis días antes en Cartagena, una pregunta que hablaba de paz en general (contraria a lo que ordenó la Corte Constitucional en la Sentencia C-379 de 2016), y un umbral modificado en el Congreso mucho más bajo que el de cualquier plebiscito: el 13 %. Además, contó con la maquinaria del Estado, el apoyo de todos los partidos, excepto el CD, líderes de opinión y, al final, hasta del Papa Francisco.

Las implicaciones políticas

El plebiscito dejó no solo dos bloques listos para la campaña por la Presidencia sino varios precandidatos: los que renegociaron por parte del No, excepto Óscar Iván Zuluaga y, por los lados del Gobierno, al exministro Juan Fernando Cristo y el propio jefe negociador, Humberto De la Calle.

Olga Illera, decana de Ciencia Política de la U. Jorge Tadeo, dijo que el Acuerdo se convirtió en un aglomerador de polos ideológicos que están vigentes en la carrera presidencial: los que están a favor de la implementación y los que plantean ajustes.

“La coalición de respaldo en el legislativo se construyó con ‘mermelada’. Y la oposición vio el debate como una oportunidad electoral, y no como una discusión de Estado (...) firmar el Acuerdo fue lo más fácil, ahora la fractura viene con la implementación”.

Miguel Silva, docente de Ciencia Política de la U. Pontificia Bolivariana, piensa diferente y sostiene que el plebiscito no reconfiguró el mapa político, sino que sirvió para mostrar una posible división del panorama electoral al rededor del Acuerdo, porque el proceso político es mucho más complejo y diverso.

“Quedó en evidencia una división de la sociedad, pues los resultados no fueron contundentes. El mensaje era que el Acuerdo debía tener mayor legitimidad, pero el Gobierno desaprovechó esa oportunidad, incorporó algunas observaciones de los que se oponían, pero no logró consolidar un mayor apoyo”.

Silva agregó que esa campaña plebiscitaria permitió que las coaliciones mostraran sus caras y se identificaran empatías electorales, que puedan servir de base para las primeras coaliciones, que se definirán en marzo, cuando pasen las elecciones de Congreso.

Con la derrota del Sí la coalición de Gobierno se empezó a erosionar, incluso, sectores que respaldaron el Acuerdo hoy plantean reparos, al calor de la campaña. Por el contrario, el CD, con apoyo de sectores conservadores y cristianos, recuperó protagonismo político y revivió la posibilidad de llegar al poder para 2018.

Desde el sector de quienes acompañaron el Sí hay claras intenciones de llegar a una alianza. Prueba de esto fue la convención del Partido Liberal, la semana pasada, a la que asistieron los senadores de La U, Roy Barreras y Armando Benedetti, quienes se sentaron a la diestra del exmandatario César Gaviria, proclamado presidente de la colectividad, en un gesto que se puede calificar como el inicio de una alianza electoral de los sectores que respaldan el Acuerdo.

Sin embargo, lo que resulta claro, por ahora, es que este sector no reconoce en el presidente Juan Manuel Santos la fuerza política y electoral para sumar en la campaña. Por eso, Gaviria, de forma inesperada, arreció en críticas contra el mandatario, pero reconoció que están jugados por la paz.

Así las cosas, las cartas para las elecciones presidenciales quedaron sobre la mesa exactamente hace un año.

Así fue la campaña

Con ponencia del magistrado Luis Ernesto Vargas la Corte avaló con siete votos, el 18 de julio de 2016, usar el mecanismo del plebiscito, para asegurar la legitimidad de lo que se acordara en La Habana. Esta iniciativa había sido aprobada en el Congreso en diciembre del año anterior.

No obstante, el texto definitivo del Acuerdo final solo se firmó el 24 de agosto y la opinión lo conoció un par de días después. Fue una campaña relámpago, de 32 días, en la que hubo acusaciones de ambas campañas de usar información “amañada”.

Mientras que los defensores del Acuerdo argumentaban que no habría impunidad, que las Farc entregarían todas sus armas, sus bienes, las rutas del narcotráfico, a los menores y no tendrían un salario de 1,8 millones, en la oposición repetían lo contrario. Esa discusión se mantiene, tanto como el debate de las falsas noticias (fake news).

Apuesta de alto riesgo

Aunque Santos tenía la facultad de firmar el Acuerdo, decía que convocaba el plebiscito para cumplirle su promesa de que los colombianos tendrían la última palabra sobre lo acordado con las Farc.

El plebiscito superó el umbral: se necesitaban 4,5 millones de votos válidos y se registraron 12’808.858. El No obtuvo el 50,21 % (6’431.376 ) y el Sí sacó el 49,78 % (6’377.482 ).

El Gobierno convocó a los actores del No a presentar propuestas de ajustes. Al final el Gobierno dijo que incorporó la mayoría, pero los voceros del No argumentaron que quedaron por fuera los asuntos esenciales. El 24 de noviembre de 2016 se firmó un segundo Acuerdo en el Teatro Colón, refrendado por el Congreso seis días después. Hoy, a menos de ocho meses de la primera vuelta de las presidenciales, la campaña deja ver los bloques que se enfrentaron en el referendo

Contexto de la Noticia

Análisis Plebiscito: rupturas más allá del Acuerdo

Por Angélika Rettberg

*Dra. Ciencia Políticas U. de Bostón y docente Uniandes

El plebiscito fue importante porque sirvió para evidenciar tensiones y rupturas reales que ya había en la sociedad colombiana y que no son tanto sobre el Acuerdo sino más profundas que eso. Lo que para muchos estaba en juego con el Acuerdo y con el plebiscito eran preguntas de fondo sobre la sociedad colombiana. Por ejemplo, en el tema rural pintaron toda suerte de fantasmas castrochavistas y si uno mira la reforma, es muy tímida y no produce una transformación profunda. Algo parecido ocurrió con la justicia transicional. Las encuestas que hacíamos nos mostraban que la gente no quería que las Farc participaran en política, pero sí quería que fueran a la cárcel. Eso ni siquiera pasó en el contexto previo al plebiscito sino que venía mostrándose desde antes. Eso muestra un claro temor a abrir el sistema a voces que no estaban tradicionalmente presente. A veces quienes trabajamos en los asuntos de construcción de paz sobredimensionamos el valor que tiene realmente para la mayoría de la población. Al fin y al cabo, para el ciudadano promedio el conflicto no pesa y ve mucho más grave la situación económica o la inseguridad en las calles que lo que pasa en algún pueblo remoto del Cauca. A mucha gente le da pena admitir su voto por el No. Fue un triunfo que nadie esperaba, ni sus promotores. No obstante, solo dos meses después de la victoria del No, la agenda en Colombia ya no era el Acuerdo sino la corrupción. Llegamos a un punto en el que la paz nos divide pero el rechazo a la corrupción nos une y eso fue algo que los colombianos abrazaron, un poco en esa lógica de fatiga que les generaba el asunto del conflicto y la paz. Los primeros meses de la implementación coincidieron con una disminución en el crecimiento económico y la campaña electoral. Lo que viene dependerá mucho de quien gane el próximo año. Probablemente, los candidatos que se pongan la camiseta del Acuerdo serán castigados por el electorado, por su cercanía al presidente Juan Manuel Santos.

OPINIóN ¿qué lecciones dejó el plebiscito?

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Humberto de la calle L.
Exjefe negociador y precandidato
“Siempre reconocimos que hubo un triunfo del No. Viajamos a los dos días a La Habana. Salió un comunicado conjunto donde reabrimos la mesa para asumir una obligación genuina y leal de llevar las preocupaciones del No, lo cual permitió un nuevo Acuerdo que, finalmente, fue refrendado por el Congreso. Sé que eso genera discusiones, pero la Corte Constitucional señaló que no se habían eliminado las competencias del Congreso. Eso ya es historia pasada. Hay una gran coalición ahora sobre la base del fin del conflicto y las oportunidades de la paz. Cada día el Acuerdo se cumple”.
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Alejandro ordóñez m.
Exprocurador y precandidato
“El dos de octubre del 2016 Colombia dijo No al pacto entre Juan Manuel Santos y las Farc y se cumple ya un año del robo a esa voluntad expresada en las urnas. Este hecho trasciende porque en 2018 se saldará esa deuda. Con tristeza, durante este año hemos visto que nuestras advertencias frente a impunidad y concesiones desproporcionadas eran precisas. El último episodio, la elección de magistrados para la JEP, un tribunal de venganza y odio en el que nuestros militares, comerciantes, empresarios y cualquier ciudadano estarán en la mira de las Farc”.
Óscar Andrés Sánchez Á.

Politólogo de la Universidad Nacional, Periodista de la Universidad de Antioquia y maestrando en Gobierno de la Universidad de Medellín. Tratar de entender e interpretar el poder, un reto.

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