Centro Democrático suspende a Jaramillo tras su extraño discurso

  • Santiago Jaramillo, concejal de Medellín del Centro Democrático. FOTO JAVIER VELÁSQUEZ @JAVEYE
    Santiago Jaramillo, concejal de Medellín del Centro Democrático. FOTO JAVIER VELÁSQUEZ @JAVEYE
Por Santiago Cárdenas y Estefanía Carvajal | Publicado el 05 de octubre de 2017

El Centro Democrático anunció este jueves que el concejal Santiago Jaramillo fue suspendido transitoriamente como miembro del partido, luego de pronunciar un extraño discurso el pasado miércoles durante un debate sobre arte y cultura.

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“Debido a la gravedad de los hechos y de acuerdo al Estatuto, la Veeduría Nacional suspende transitoriamente los derechos del señor Jaramillo como miembro del partido, mientras se toma la medida definitiva que amerite el caso”, indicó el partido en un comunicado.

Así mismo, señaló que desde el pasado mes de agosto se adelanta una investigación sobre los comportamientos que viene presentando el corporado para establecer una presunta “vulneración de los estatutos” del CD.

“El Centro Democrático ofrece disculpas a la comunidad, a los corporados y a las instituciones por los hechos acaecidos, donde se observa que el concejal Jaramillo aparentaba una fuerte alteración emocional. Por consiguiente, solicitamos a las personas llamadas a ayudarlo, en este caso su familia, a que tomen todas las medidas necesarias tendientes a buscar su protección y a conservar su salud física y mental”, agrega el comunicado.

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El discurso que sacó de quicio al Concejo

Al concejal del Centro Democrático Santiago Jaramillo poco le importó que el tema del debate de este miércoles fuera la construcción de Medellín desde el arte y la cultura.

Menos de cinco minutos de los casi 40 que tuvo el micrófono los invirtió en comparar el presupuesto de cultura de la Alcaldía de Federico Gutiérrez con la anterior administración; el resto del tiempo, Jaramillo habló de deporte, seguridad, extorsiones, separadores asesinos, la gestión del gobernador Luis Pérez, las palabras inspiradoras de Jorge Eliécer Gaitán, el “rincón uribista” que tiene en su casa y hasta de Abril, la perrita a la que cepilla dos veces al día para que le brille el pelo.

El sermón empezó con una propuesta insólita: para Jaramillo, el expresidente del Atlético Nacional, Juan Carlos de la Cuesta, debería ser el próximo alcalde de Medellín. Porque si pudo ganar una Copa Libertadores, seguro también puede gerenciar una ciudad.

También habló del concejal Bernardo Alejandro Guerra Hoyos, al que llama “Bernie” en tono sarcástico, dio tips para vivir la vida intensamente -“si no se despidió de su esposa hoy, se devuelve me hace el favor a amarla. Cultura ciudadana”- y acusó al alcalde Gutiérrez y al presidente Juan Manuel Santos de haberle quitado el esquema de protección.

El presidente del Concejo de Medellín, Jesús Aníbal Echeverri, aclaró que el concejal Jaramillo nunca ha solicitado un esquema de seguridad, y que en todo caso eso le corresponde a la Unidad Nacional de Protección (UNP) y no al alcalde o al mismo Presidente de la República.

“Eso hacen unos estudios, a mí por ejemplo me los hicieron en una semana, le preguntan a uno qué debates ha hecho, qué denuncias ha hecho en la Fiscalía, si en algún momento alguna entidad o persona lo ha amenazado, cuántas amenazas ha tenido. Eso es lo que define el número de escoltas que a uno le pongan”, explicó Echeverri.

Muchos concejales de la capital antioqueña no tienen escoltas porque no han hecho la solicitud o porque el estudio determinó que no los necesitan. De hecho, la UNP confirmó a EL COLOMBIANO que a principios de 2017 el Presidente del Concejo solicitó protección para Jaramillo, pero el concejal del Centro Democrático nunca hizo el trámite presencial.

Aún así, lo que más generó polémica no fueron las acusaciones de Jaramillo sobre el esquema de seguridad, sino los señalamientos contra el concejal liberal Bernardo Alejandro Guerra, al que acusó de maltratar mujeres.

Escuche aquí algunas partes del discurso:

El concejal Guerra, que no estaba en la sesión, respondió con un memorando para el presidente de la corporación:

“El artículo 162 de nuestro reglamento interno dispone, en cabeza del presidente, la facultad de imponer sanciones al concejal que falte al respeto a la corporación o ultraje al otro.

Teniendo en cuenta que en varias ocasiones el concejal Santiago Jaramillo Botero ha irrespetado a través de palabras y de vías de hecho a miembros de la corporación, e incluso al señor alcalde, durante el discurso de sesiones plenarias, solicito se sirva tomar todos los correctivos tendientes a impedir que esta clase de comportamientos anormales sigan alterando el debido desarrollo de las actividades de la corporación”.

En la carta, Guerra recordó que los discursos incendiarios de Jaramillo empezaron desde marzo de 2016, y que el año pasado ya se había hecho un procedimiento sancionatorio en su contra que terminó con la retractación pública del cabildante uribista.

“La corporación debe ser tolerante con la libertad de expresión y con los actos de irreverencia que cumplan los cometidos del control político, sin embargo, y sin perjuicio de las demás sanciones a que hubiere lugar, los insultos malintencionados y los actos de instigación a la violencia no pueden ser considerados lícitos ni deben ser tolerados”, finalizó el concejal liberal.

Lo cierto es que este miércoles el concejal Jaramillo habló de todo y al mismo tiempo habló de nada. Mencionó muchos nombres, algunas cifras y pocos hechos, no se enfocó en ningún tema -mucho menos en el arte y la cultura- y dejó boquiabiertos a los asistentes con su tono de voz.

Los menos sorprendidos fueron los otros concejales, que en un año y ocho meses ya conocen de primera mano las expresiones poco elegantes de su compañero de trabajo -el mismo Jaramillo dijo este miércoles que él habla como habla por Jorge Eliécer Gaitán y por haber recorrido los billares de los barrios de Medellín-.

“Lo que pasa es que es un estilo de él -dice el presidente Echeverri-, un estilo de hablar de esa manera, de asumir una postura, de gritar, de subir la voz, de enfrentar los problemas y los conflictos de esa manera, y yo sobre posturas no puedo opinar. Es un estilo. Siempre y cuando el señor concejal no agreda de hecho o de palabras agresivas el recinto, yo sí tengo que respetar lo que diga el concejal”.

Contexto de la Noticia

Santiago Cárdenas Herrera

Periodista de temas de actualidad en el área digital, comunicador social y periodista con estudios de maestría en Ciencias Sociales.

Estefanía Carvajal Restrepo

Soy periodista del área digital de El Colombiano. Si la vida no me hubiera arrastrado hasta el periodismo, tal vez habría sido bailarina.

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