Aunque tardó 26 años en fallar, la Corte Suprema de Justicia estableció que la Clínica Palermo, de Bogotá, fue la culpable de que un hombre muriera tras ser contagiado de VIH por una transfusión de sangre que esta le hizo de manera irregular.
Los hechos ocurrieron en 1990. La víctima fue Luis Fernando Zuluaga, de 37 años, quien ingresó al centro médico tras sufrir un accidente de tránsito, pero no falleció a consecuencia de este sino debido a que la clínica le hizo una transfusión de sangre proveniente de un laboratorio el cual no contaba con licencia de funcionamiento, pues esta había expirado en 1986.
Lo más grave de la situación fue que de la misma bolsa con la que se hizo la transfusión a Zuluaga ya se le había hecho el mismo procedimiento...