Henry Marsh cuenta cómo un temblor en su pulso puede matar a una persona o salvarla de la ceguera.
ilustración emers
07 de febrero de 2016
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En casa de Henry Marsh la hora del té se adelanta a las cuatro, cuando la oscura neblina que se adueña de Londres en invierno devora la vegetación que este doctor tiene plantada en el patio de atrás. Neurocirujano de 65 años y con fama internacional, prepara café con un poco de leche en vez de una infusión, rompiendo con la tradición británica. Viste un saco azul oscuro, pantalones de pana del mismo color y unas llamativas botas rojas. Los mismos dedos finos y arrugados con los que mueve la cucharilla en el café han sido su mejor herramienta para entrar en los miles de cerebros que ha operado a lo largo de su vida. Esas manos con las que a ratos echa delicadamente leña al fuego de la chimenea son las mismas que también han explorado los misterios...