Con la captura de Luzmila Artunduaga al finalizar la tarde de ayer, quien era vecina de la familia Vanegas y esposa de Silvio Martínez, las autoridades esperan confirmar que se trata de la autora intelectual de la masacre de los niños en Florencia, Caquetá, el pasado 4 de febrero.
Así son cinco los detenidos por este macabro hecho. Horas antes de la detención de Artunduaga, quien no tenía apariencia de prófuga sino de llevar una vida normal a juzgar por su atuendo de ama de casa, ya se había capturado a José Aleiser García Ramírez, hermano de Édison Vega García, quien sería el encargado de pagar los 500.000 pesos a los sicarios que habrían cometido el asesinato de los menores.
No obstante, son ocho los sospechosos por esta masacre, lo que significa que tres siguen prófugos. El total de indiciados surgió por las confesiones de los primeros tres detenidos e interceptaciones telefónicas. Antes de la última captura de ayer, fue procesado Enderson Carrillo, alias “Chencho”, quien se entregó a la Policía y aceptó que participó en la matanza. Según él, transportó en la moto robada al otro sicario, Cristofer Chávez Cuéllar (“el Desalmado”), y estuvo presente cuando este último ejecutó a los cuatro hermanitos. “Pero yo no les disparé”, enfatizó, esperando beneficios en la pena.
Junto a los dos autores materiales y a la autora intelectual, también está en poder de las autoridades Édison Vega García, presunto intermediario entre ellos y los intelectuales, y quien a su vez condujo a los mercenarios hasta la finca de los infantes. Justo ayer las autoridades capturaron al hermano de Vega, también sindicado de participar en el crimen.
Ahora la persecución se concentra en aquellos que ordenaron la masacre el pasado 4 de febrero, y en los que sirvieron de enlace para contratar a los sicarios. Según el general Jorge Rodríguez, director de la Dijín, otras tres personas habrían conspirado y reunieron el millón de pesos para el pago de los matones.
La señora Artunduaga estaba entre los denunciados por el padre de los niños en el pleito por tierras y las amenazas para expulsarlo de su lote.
La campesina, consultada por los periodistas en la zona, respondió: “¿Yo cómo voy a mandar a matar niños inocentes? Les juro por mi madre, que es lo más sagrado, y pongo de testigo a Dios, que no tengo nada que ver ahí”.
Entre los demás sospechosos también está el conductor de tractomula que al parecer puso dinero para esta siniestra colecta, de acuerdo con la investigación.
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