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Estas dos productoras lideran el boom que vive la industria audiovisual colombiana

AG Studios y Clover Studios son dos compañías de producción colombianas a través de cuyas historias se puede ver el crecimiento que ha tenido la industria audiovisual nacional en la última década.

  • Una de las últimas producciones realizadas por AG Studios fue la segunda temporada de The Night Manager, protagonizada por Tom Hiddleston. FOTO AG STUDIOS
    Una de las últimas producciones realizadas por AG Studios fue la segunda temporada de The Night Manager, protagonizada por Tom Hiddleston. FOTO AG STUDIOS
  • Estos son Rodrigo Guerrero, socio de AG Studios, y Angela Lozano, productora de AG Studios. FOTO AG Studios
    Estos son Rodrigo Guerrero, socio de AG Studios, y Angela Lozano, productora de AG Studios. FOTO AG Studios
  • De izquierda a derecha: Laura Franco, Daniel Eilenberg, Simón Brand y Julio César Gaviria, socios de Clover Studios. FOTO Clover Studios
    De izquierda a derecha: Laura Franco, Daniel Eilenberg, Simón Brand y Julio César Gaviria, socios de Clover Studios. FOTO Clover Studios
  • La película Uno: Entre el Oro y la Muerte fue dirigida por Julio César Gaviria, uno de los socios de Clover Studios. FOTO cortesía
    La película Uno: Entre el Oro y la Muerte fue dirigida por Julio César Gaviria, uno de los socios de Clover Studios. FOTO cortesía
hace 15 horas
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Hace cuarenta años, un cineasta colombiano no se hubiera imaginado que una película o serie colombiana podría tener un presupuesto mayor a un millón de dólares o que, por lo menos, estas producciones se podrían hacer de inicio a fin en el país y con talento nacional exclusivamente.

Y es que, como dice Daniel Eilenberg, CEO de Clover Studios, una compañía productora nacida en Medellín, hace más de dos décadas si uno tenía el sueño de ser cineasta y era colombiano, era común irse a buscarlo por fuera del país debido a la falta de una industria audiovisual.

Eso no quiere decir que en Colombia no se hayan realizado películas –obras maestras, algunas de ellas– a finales de los noventa, por ejemplo, ni mucho menos que no hubieran cineastas construyendo su trayectoria cinematográfica en el país.

El asunto es que en los noventa, como cuenta Jerónimo Rivera Betancur, docente investigador de la Universidad de La Sabana, en su ensayo ¿Va el cine colombiano hacia su madurez? (2014), el cine nacional estaba en crisis por el cierre de Focine, la compañía de fomento cinematográfico que el Estado había creado en 1978 para impulsar la producción de películas con créditos y otro tipo de apoyos financieros.

Esta entidad, aunque recibió críticas negativas sobre su funcionamiento, llegó a financiar grandes proyectos. El asunto es que su liquidación en 1993 dejó sin apoyo estatal a los realizadores, que debían recurrir a “maromas económicas” para poder llevar a cabo sus ideas, como hipotecar sus casas o vender sus pertenencias. Y eso se sumaba a las condiciones de seguridad de la época, que también hacían más difícil realizar un rodaje, y al hecho de que algunas labores de posproducción, solo por mencionar un caso, debían ser contratadas con profesionales o compañías extranjeras, lo que incrementaba costos.

A pesar de eso, en esa década se produjeron algunas de las mejores películas de la filmografía nacional, como La estrategia del caracol (1993), de Sergio Cabrera, o La vendedora de rosas (1998), de Víctor Gaviria.

Y aunque hoy en día hacer una cinta en Colombia continúa siendo una proeza, con la creación del Fondo Mixto de Promoción Cinematográfica (Proimágenes) en 1997 y, posteriormente, con la aprobación de la Ley 814 de 2003, más conocida como la “Ley del cine”, el panorama se transformó.

Aunque la aparición de estas dos iniciativas no explica por completo el boom de producciones que hay actualmente, sí son una buena parte del porqué ahora hay proyectos 100 % colombianos en salas de cine y plataformas –con los claroscuros que cada uno tiene–, y también compañías que se dedican a producir historias propias y de creadores de cualquier parte del mundo.

Esta es la historia de dos productoras colombianas que son hijas y prueba del crecimiento de la industria:

Aprender de afuera para hacer cine en casa

Estos son Rodrigo Guerrero, socio de AG Studios, y Angela Lozano, productora de AG Studios. FOTO <b>AG Studios</b>
Estos son Rodrigo Guerrero, socio de AG Studios, y Angela Lozano, productora de AG Studios. FOTO AG Studios

En 2011, los productores Alex García, Rodrigo Guerrero y Cristina Echeverri tomaron la decisión de crear una empresa en Colombia que se dedicara exclusivamente a prestar servicios de producción a clientes extranjeros.

Cuenta Guerrero que, en ese momento, el panorama ya mostraba una oportunidad clara: rodajes internacionales interesados en venir a Colombia. “Lo habíamos percibido en años anteriores, cuando productores extranjeros nos preguntaban cómo podían acceder a la Ley 814. Sin embargo, esta ley estaba pensada para producciones o coproducciones colombianas, por lo que, al conocer las condiciones, muchos se daban cuenta de que no aplicaba para ellos”, relata.

Pero, cuando decidieron crear AG Studios, los productores ya sabían que estaba en trámite la Ley 1556 de 2012, también llamada “Ley del Cine II”, que fomentó el rodaje de obras cinematográficas extranjeras con la creación del Certificado de Inversión Audiovisual en Colombia (CINA), que es un descuento tributario del 35 % de los gastos de las producciones extranjeras efectuados en Colombia en servicios audiovisuales y logísticos, y del Fondo Fílmico Colombia, que es un reembolso equivalente al 40% de los gastos en servicios audiovisuales y al 20% de los gastos en servicios logísticos realizados en el país.

“A diferencia de la Ley 814, en la que producíamos con el apoyo de inversionistas privados colombianos y del Ministerio de Cultura, a través de premios y convocatorias, la Ley 1556 nos permitió trabajar para plataformas o estudios extranjeros que conocen el negocio de punta a punta y entienden los riesgos de la inversión en cine.

Mientras que el inversionista privado colombiano, aunque tiene el interés y la capacidad de apoyar, no siempre conoce cómo funciona toda la cadena del audiovisual, los estudios internacionales llevan décadas –incluso hasta un siglo– operando, y no solo producen, sino que también controlan los canales de distribución y exhibición, lo que cambia completamente las condiciones del negocio”, afirma el productor, quien a la par señala que, en ese sentido, la intención de AG en sus inicios fue absorber la mayor cantidad de conocimiento al momento de producir para clientes extranjeros, para luego implementar esos aprendizajes al realizar contenido colombiano.

Así fue como, en 2012, comenzaron a trabajar en la realización de películas, en su mayoría extranjeras, y también en la producción de algunos videos musicales. Ya en 2019 empezaron a desarrollar contenido colombiano para plataformas de streaming como Netflix y Prime Video, las cuales en ese momento ya comenzaban a buscar producciones nacionales.

Hasta ahora, esta compañía ha producido más de 30 películas y series nacionales e internacionales, como la segunda temporada de Jack Ryan, la serie de Prime Video protagonizada por John Krasinski, al igual que la segunda entrega de The Night Manager, encabezada por Tom Hiddleston; además de la película del icónico oso Paddington: Aventura en la selva, y Jungle, cinta protagonizada por Daniel Radcliffe.

Sin embargo, la producción que le dio un giro de 180° al trabajo de AG fue La Reina del Sur II, estrenada en 2019 y que, en ese momento, era la producción en habla hispana más grande y compleja filmada hasta entonces.

“Cuando hablamos de un proyecto complejo, no necesariamente nos referimos a lo que se ve en pantalla o al tamaño del presupuesto. En el audiovisual, especialmente en series de televisión, la complejidad está en factores como la cantidad de personajes, las líneas de historia del guion, el número de horas que se deben producir y las locaciones, sobre todo cuando están en distintas ciudades o países (esta tuvo grabaciones en ocho países, pero más del 80 % fue en Colombia, donde se debían ‘falsear’ locaciones internacionales). Esa combinación de variables hizo que La Reina del Sur fuera el mayor reto que habíamos asumido hasta ese momento”, explica Guerrero.

Son cuatro las producciones originales colombianas que AG ha realizado para plataformas de streaming: Los Iniciados 1 y 2 –basadas en los libros del escritor Mario Mendoza–, Los Billis, para Prime Video, y la más reciente de estas, Estado de fuga 1986, también basada en una novela de Mendoza, serie realizada para Netflix que cuenta con 12 nominaciones a los Premios India Catalina 2026 y cinco nominaciones a los Premios Platino 2026, que reconocen lo mejor del cine y la televisión hispana.

Producir en Medellín para el mundo

De izquierda a derecha: Laura Franco, Daniel Eilenberg, Simón Brand y Julio César Gaviria, socios de Clover Studios. FOTO <b>Clover Studios</b>
De izquierda a derecha: Laura Franco, Daniel Eilenberg, Simón Brand y Julio César Gaviria, socios de Clover Studios. FOTO Clover Studios

Para comprender el nacimiento de Clover Studios hay que devolverse más de una década atrás, cuando Laura Franco y Julio César Gaviria fundaron Imaginer Films en Medellín, lo que podía considerarse toda una hazaña en un momento en el que la producción audiovisual en Colombia estaba hipercentralizada en Bogotá.

Es así como Simón Brand, director de películas como Paraíso Travel, y el productor Daniel Eilenberg llegan a la ecuación. El cineasta, que había trabajado en varias ocasiones con Imaginer, se había enamorado de su manera de producir, por lo que Simón y Daniel comenzaron a pensar cómo podrían formar parte de la compañía paisa.

Finalmente, en 2024, Imaginer pasó a ser lo que hoy es Clover Studios, que unió las experiencias de Laura y Julio produciendo en Colombia –basados en Medellín–, con la de Simón realizando producciones en el mercado estadounidense.

Explica Eilenberg que uno de los factores por los que Brand y él quisieron apostarle a crear, junto a sus socios, un proyecto en el país fue el florecimiento de la industria: “Años después, tras haber trabajado en el exterior, nos dimos cuenta de que la oportunidad estaba de vuelta en Colombia: la producción estaba creciendo y el país, en gran parte gracias a los incentivos y a la calidad, transparencia y eficacia con la que se manejan, se ha vuelto increíblemente competitivo a nivel global como destino de producción”.

Entre los proyectos que ha realizado Clover, que son más de 20, uno que ha marcado su trayectoria es My Neighbor Adolf, película estrenada en 2022 en el Festival de Cine de Locarno, realizado en Suiza y considerado como uno de los más importantes de Europa, y grabada en Medellín. Adicional a esto está la cinta Uno: Entre el Oro y la Muerte, dirigida por Julio César Gaviria, uno de los socios de Clover, que recientemente llegó a HBO.

La película <i>Uno: Entre el Oro y la Muerte </i>fue dirigida por Julio César Gaviria, uno de los socios de Clover Studios. FOTO <b>cortesía</b>
La película Uno: Entre el Oro y la Muerte fue dirigida por Julio César Gaviria, uno de los socios de Clover Studios. FOTO cortesía

Para 2026 son varias las producciones que el estudio tiene en fila. Este año estrenarán su primera producción original para Netflix, que es una docuserie del futbolista James Rodríguez, dirigida por Brand.

“En este proyecto venimos trabajando hace dos años. Nace, en gran parte, desde Simón y su pasión por el fútbol. Él es un aficionado total y siempre vio en James un personaje único, con logros que ningún otro futbolista en Colombia ha alcanzado y una trayectoria internacional muy interesante. Entonces, la serie surge de ese amor por el fútbol y del interés por contar la historia de un ícono de nuestro país”, cuenta Laura sobre esta producción, cuya fecha de estreno aún no ha sido revelada.

Adicional a esto, Clover también está produciendo videos musicales para algunos de los artistas más relevantes a nivel internacional. Están realizando el próximo clip de la nueva colaboración de Shakira y Beéle, y también del dúo canadiense Bob Moses, que contará con el trabajo de Michael Hatzer, uno de los coloristas más reconocidos de Hollywood, que ha trabajado con directores como Steven Spielberg y los hermanos Coen.

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Son varios los aprendizajes que han quedado de estos años. Menciona Laura que uno de ellos ha sido lo crucial que es potenciar otras regiones para poder producir contenidos en ellas, y que otros dos son la capacidad de adaptarse a cualquier contexto y siempre tener como prioridad el bienestar del equipo.

A eso, Daniel añade que hay una oportunidad gigantesca en Colombia de que la industria continúe creciendo hasta el punto de convertirse en un referente regional e incluso mundial, y que para eso los incentivos son clave.

“Hay que cuidarlos, mejorarlos y mantenerse competitivos, porque otros países han creado y están creando los suyos para captar producción. Funcionan: generan empleo, impulsan la industria y atraen proyectos que de otra forma no vendrían al país, por lo que es fundamental mantenerlos y fortalecerlos continuamente. La segunda lección es que Colombia ya no es solo un destino para producciones internacionales, sino también un mercado para desarrollar historias originales”, concluye.

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