La lengua no es la misma de antes

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Por John Saldarriaga | Publicado el 09 de febrero de 2018
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millones de hablantes tiene el español, de acuerdo con datos del Instituto Cervantes. Con 121 millones, México es el país que más aporta.

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países tienen el español como idioma principal, según el Instituto Cervantes. Cada uno tiene su respectiva Academia de la Lengua.

La lengua está viva. No solo esa que parece un pez y permanece mojada y sola en su ajustada pecera que es la boca, sino esa otra, la española, que también pasa gran parte del tiempo en la boca jugando con ese pez.

Viva y cambiante. No hablamos ni escribimos hoy como hablaban los antepasados y, por supuesto, no hablaremos ni escribiremos como los habitantes de siglos posteriores... si llega a haberlos.

En estas niñeces pasé algún tiempo aprendiendo a leer y escrebir. Llegó (por no enfadar) el de unas Carnestolendas, y, trazando el maestro de que se holgasen sus muchachos, ordenó que hubiese rey de gallos. Echamos suertes entre doce señalados por él, y cúpome a mí. Avisé a mis padres que me buscasen galas.

Estas líneas suenan raras. Son de la novela picaresca Historia de la vida del buscón llamado don Pablos, ejemplo de vagamundos y espejo de tacaños, de Francisco de Quevedo Villegas, publicado en España por primera vez en 1626.

También resultan extrañas las expresiones viejas o anacronismos, que aún se oyen, especialmente en los labios de los campesinos, como agora, por decir, ahora; haiga, por haya; vusted, por usted.

Si bien hoy pueden considerarse errores, en otro tiempo fueron correctas. Las dos primeras aparecen en obras como El Quijote. De la tercera, el lingüista mexicano Carlos Prieto, en su libro Cinco mil años de palabras (Fondo de Cultura Económica, 2007), dice:

“Vuesa Merced fue imponiéndose como nuevo tratamiento de respeto. Don Quijote se dirige de a Sancho Panza y de vos a un hidalgo. En cambio, Sancho siempre utiliza la forma de máximo respeto Vuestra Merced, al dirigirse a don Quijote. Vuestra Merced se convirtió sucesivamente en vuesa merced, vosa merced, voacé, vusted, usted”.

¿Y qué pasa entonces?

Las palabras caen en desuso, explica Juan Carlos Rodas, lingüista y director de la Editorial de la UPB, porque los objetos, acontecimientos y maneras de hacer las cosas que designan también desaparecen.

La lingüista Sonia López, doctora en Humanidades de la Universidad Eafit, sostiene que esa característica del idioma, su constante cambio, se debe a que está viva y vinculada a los fenómenos sociales, como la economía y las ciencias; tiene una función social. Ella destaca que adelante de las relaciones comerciales, hay relaciones humanas. Por eso hay intercambios culturales entre los pueblos que negocian entre sí. Y, por supuesto, intercambios en el lenguaje.

Por eso hoy el inglés, idioma que corresponde a pueblos con economías influyentes, es el que impera. Se mete en otras lenguas y muchas personas se motivan a aprenderlo.

“Eso no es malo —dice Sonia—. Somos humanos y todos los aspectos se reflejan en la lengua”.

Los movimientos

La gente, en su cotidianidad, y especialmente en sitios muy informales como las redes sociales, intercala en sus discursos abreviaturas, extranjerismos provenientes especialmente del inglés, parlache, expresiones tomadas de la tecnología y emoticones, es decir, esos signos que recuerdan la cara humana y otras figuras, para expresar emociones y otras situaciones.

Los lingüistas no califican los cambios en la lengua con los conceptos maniqueos de buenos y malos; los estudian y saben que son síntomas de la vitalidad de la lengua, que es permeable a la entrada de vocablos provenientes de otras, en el caso de los extranjerismos. Sonia dice que la presencia de esos elementos mencionados es eficaz, aunque no pertinente. “La eficacia es un principio del lenguaje”.

Analiza que el uso, la selección de las palabras, da cuenta del grado de educación de las personas. Y cree que la inclusión de extranjerismos es, en muchos casos, muestra del esnobismo de las personas, es decir, de esa exagerada admiración por todo lo que está de moda o se considera distinguido.

Juan Carlos señala, en cuanto al uso del parlache, que siempre ha habido un lenguaje callejero y popular. Que en el género de la literatura picaresca había un modo de nombrar las cosas, en tanto que, 500 años después, en la sicaresca aparece otro. Algunos lingüistas creen que es un sublenguaje, lo cierto es que para entenderlos se necesita comprender el contexto de donde se usa.

Entonces qué del futuro

Ahora no solo se traen extranjerismos, a la hora de comunicarse con otros también llegan los emoticones. Sobre estos comenta el editor que no está de acuerdo con su uso en medio de los textos. “Con ellos, nos estamos devolviendo a la época de las cavernas y al mundo antiguo, cuando nos expresábamos con dibujos y jeroglíficos. Eso se debe –dice el académico– a que esta sociedad, en su reduccionismo, está formando seres desencantados y silenciosos”.

Estas expresiones del académico apuntan a la idea de que con esos signos prefabricados, muchas personas ya no hacen la tarea de imaginar y pensar explicaciones, sino que apelan a estas soluciones facilistas.

El director de la Editorial UPB cree que, especialmente en las comunicaciones digitales, se tiende a un lenguaje unificado, uniforme y escueto, en el que se pierde la posibilidad de expresar ideas y emociones con sinécdoques, retruecanos y símiles, que enriquecen la comunicación.

Mientras tanto, Sonia cree que la mezcla de asuntos disímiles, abreviaturas, extranjerismos, palabras provenientes de la tecnología, emoticones, va a llegar, aunque de manera lenta, a un punto extremo de incomunicación y en ese momento se va a buscar la claridad sobre la eficacia y se va a retornar a un lenguaje más enriquecido
Habrá que esperar .

Contexto de la Noticia

Paréntesis Es todo un universo

El escritor Carlos Fuentes en el prólogo del libro Cinco mil años de palabras, de Carlos Prieto (México, FCE, 2007), destaca la riqueza de la lengua conformada por “las variedades del habla culta y el habla popular, las supervivencias del pasado y las innovaciones del presente, los argots urbanos y las anacronías rurales, los lenguajes diversificados a partir de grupos y profesiones: el habla de la información y el habla del crimen, el de la política y el de la intimidad. La plaza pública tiene su lenguaje. La cama de los amantes, el suyo. Hay palabras para cantar. Hay palabras para insultar”.

John Saldarriaga Londoño

Envigadeño dedicado a la escritura de periodismo narrativo y literatura. Libros de cuentos: Al filo de la realidad y El alma de las cosas. Periodismo: Contra el viento del olvido, en coautoría con William Ospina y Rubén López; Crónicas de humo, El Arca de Noé, y Vida y milagros. Novelas: Gema, la nieve y el batracio, El fiscal Rosado, y El fiscal Rosado y la extraña muerte del actor dramático. Fábulas: Las fábulas de Alí Pato. Premio de la Sociedad Interamericana de Prensa.

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