Un armazón de hierro y arcilla quedó en el taller de Cristóbal Gaviria. Por su forma se alcanza a percibir que le sirvió de molde al Cristo. Cinco varillas de hierro se escapan del barro en el que se esculpieron las manos para formar los dedos. Al lado del molde quedaron tres fotos pegadas sobre un armario con cinta. Durante unos días Cristóbal las estuvo observando, detallando el torso, los músculos y el perfil del Jesús crucificado que se ve en cada una de ellas, todas distintas.
Las miró para construir el suyo, al que llamó el Cristo del Acercamiento, y que está pendiente de recibir los últimos ajustes en un taller de la vereda La Tablaza, en Caldas, antes de que lo trasladen al parque Juan Pablo II; en este lugar el Sumo Pontífice lo bendecirá,...