Historia del árbol de Navidad y otros 7 compañeros navideños

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Publicado el 08 de diciembre de 2017
en definitiva

Los personajes y los elementos de la Navidad, como el Papá Noel, el Arcángel San Gabriel, la estrella y el árbol tienen su historia y guardan un simbolismo en la tradición cristiana.

La Navidad está hecha de tradiciones. Estas contienen elementos de literatura popular, doctrinas, ritos y costumbres que van de generación en generación.

Aunque es verdad que se mantienen en el tiempo, también lo es que no son fijas e inmutables sino que cambian, así la transformación sea lenta y, a veces, imperceptible.

Las más cercanas son las católicas traídas por los ibéricos —españoles y portugueses— hace 500 años a los países de América Latina y el Caribe.

En estas, para monseñor Jorge Aníbal Rojas Bustamante, experto en Derecho Canónico, las figuras centrales de la Navidad son la Sagrada Familia —el Niño Jesús, la Virgen María y San José—, los pastores, el Arcángel San Gabriel, los Reyes Magos y la estrella que los guió.

Algunas modificaciones que se perciben en las costumbres se deben a la influencia de la cultura norteamericana en la de América Latina. Se han incorporado personajes, igual cristianos, pero de otras herencias, como el Papá Noel y el Árbol de Navidad, y se han ido sumando al pesebre y al Niño Jesús.

El sacerdote Hernando Uribe Carvajal, columnista de EL COLOMBIANO, cree que las figuras nuestras, la Sagrada Familia, los pastores y los Reyes Magos son testigos del misterio de la encarnación de Jesús.

Llegó de Estados Unidos

Pensar que fue la literatura la que redescubrió la alegría de la Navidad en Estados Unidos y un escritor el que ayudó, como el que más, a consolidar la figura de Papá Noel, cuyo nombre en inglés es Santa Claus. Se trata de Washington Irvin.

Irvin era un estadounidense de ascendencia escocesa. Su padre era un rico comerciante escocés y su madre una inglesa nieta de clérigo. Su familia tenía profundas raíces católicas.

La Navidad había llegado a Norteamérica con los inmigrantes europeos en el siglo XVII, pero cayó en descrédito durante la Revolución Americana (1776-1783), porque la consideraban una tradición británica y precisamente en esa guerra se habían emancipado de Inglaterra y querían romper con todo lo que oliera a ese vencido dominador.

Washington Irvin publicó, en el decenio de 1820, piezas literarias en las que recreaba las tradiciones populares de la Navidad, como La leyenda de Sleepy Hollow o Rip Van Winkle. También una novela corta titulada Vieja Navidad, cuyos hechos sucedían en una pintoresca casa de campo de la zona de Birmingham en Inglaterra, Reino Unido.

Irving y amigos suyos crearon una sociedad literaria dedicada a San Nicolás, que tuvo su sede en la propia casa del escritor.

Lo describió en un escrito como gordo, barbudo y bonachón y el dibujante Thomas Nast diseñó este personaje para sus tiras navideñas en Harper’s Weekly.

Coca-Cola usó la idea de Santa Claus en su publicidad en el siglo XIX y, con ayuda de películas, su figura, así como costumbres estadounidenses, se fueron extendiendo por otros países, como el nuestro.

Personajes y elementos de ambas tradiciones tienen una historia y un significado a los que intentamos acercarnos

Contexto de la Noticia

PARA SABER MÁS Del cuento: El árbol de navidad (a. chéjov)

“Vanka suspira otra vez y se queda mirando a la ventana. Recuerda que todos los años, en vísperas de la fiesta, cuando había que buscar un árbol de Navidad para los señores, iba él al bosque con su abuelo. ¡Dios mío, qué encanto! El frío le ponía rojas las mejillas; pero a él no le importaba. El abuelo, antes de derribar el árbol escogido, encendía la pipa y decía algunas chirigotas acerca de la nariz helada de Vanka. Jóvenes abetos, cubiertos de escarcha, parecían, en su inmovilidad, esperar el hachazo que sobre uno de ellos debía descargar la mano del abuelo. De pronto, saltando por encima de los montones de nieve, aparecía una liebre en precipitada carrera. El abuelo, al verla, daba muestras de gran agitación y, agachándose, gritaba: “¡Cógela, cógela! ¡Ah, diablo!”. Luego el abuelo derribaba un abeto, y entre los dos lo trasladaban a la casa señorial. Allí, el árbol era preparado para la fiesta...”.

Paréntesis tres reyes magos, de Rubén Darío

-Yo soy Gaspar. Aquí traigo el incienso.

Vengo a decir: La vida es pura y bella.

Existe Dios. El amor es inmenso.

¡Todo lo sé por la divina Estrella!

-Yo soy Melchor. Mi mirra aroma todo.

Existe Dios. Él es la luz del día.

La blanca flor tiene sus pies en lodo.

¡Y en el placer hay la melancolía!

-Soy Baltasar. Traigo el oro. Aseguro

que existe Dios. Él es el grande y fuerte.

Todo lo sé por el lucero puro

que brilla en la diadema de la Muerte.

-Gaspar, Melchor y Baltasar, callaos.

Triunfa el amor y a su fiesta os convida.

¡Cristo resurge, hace la luz del caos

y tiene la corona de la Vida!

El pesebre se elabora desde el siglo XIII

Es la representación de Belén, pueblo de Palestina.

La primera celebración navideña en la que se montó para la conmemoración del nacimiento de Jesucristo fue en la Nochebuena de 1.223, realizado por San Francisco de Asís, en una cueva próxima a la ermita de Greccio, Italia.

Para monseñor Jorge Aníbal Rojas Bustamante, San Francisco representó el pesebre, que era un lugar en las afueras de Belén donde estaban los establos.

La mula y el buey aparecen porque era lógico que estuvieran allí, y porque San Francisco amaba a los animales.

Estos no tienen un significado especial, dice el experto.

La estrella de belén, guía y símbolo

La estrella guió a los reyes del Oriente. Habían pasado cerca de Herodes I El Grande, quien, según el evangelista Mateo, ordenó la Matanza de los Inocentes. Les dijo a aquellos que, si hallaban al Hijo de Dios, arrimaran de venida a contarle dónde estaba para poder ir, él también, a rendirle homenaje. Sin embargo, ellos se devolvieron por otro camino.

Representa que hasta la inmensidad del orbe se postra ante el Mesías. Y que la Creación se parte en dos con este acontecimiento.

Ni reyes ni magos, pero sí ricos y sabios

No eran reyes ni magos. En esto coinciden monseñor Jorge Aníbal Rojas Bustamante y el padre Hernando Uribe. Eran personajes ilustres y ricos. Simbolizan que Dios hecho hombre se les presentó a los ricos y potentados. Muchas versiones de la Biblia traducen la palabra griega como magos, y otras, como “sabios.” Se refiere a una clase de sabios persas, intérpretes de señales especiales, sobre todo en la astrología. No hay base bíblica o histórica para identificar a estas personas como reyes. Tampoco son precisos sus lugares de origen.

“Que haya un negro, que no se sabe si es Melchor o Baltasar; otro blanco y un tercero cobrizo, quiere decir que la noticia llegó a los confines de la Tierra y a personas de distintas razas”, explican los religiosos. En cuanto a los regalos: incienso, porque su humo era usado en los sacrificios judíos, para que llegara al Cielo; mirra era un perfume apreciado, y el oro es el metal más precioso del planeta.

La familia que habitó el pesebre

Monseñor Jorge Aníbal Rojas Bustamante cita parte del Pregón Pascual, heredado de la antigua liturgia romana. para explicar que la Sagrada Familia, conformada inicialmente por la Virgen María y San José, fue escogida por Dios para el misterio de la encarnación por tener corazones puros.

“Estando todo el orbe en paz; en la sexta edad del mundo: Jesucristo, Dios eterno e Hijo del eterno Padre, queriendo consagrar al mundo con su misericordiosísimo Advenimiento, concebido por el Espíritu Santo, y pasados nueve meses después de su concepción: nació hecho Hombre, de la Virgen María, en Belén de Judá. Navidad de nuestro Señor Jesucristo según la carne”.

Los pastores, primeros en enterarse

Las primeras personas que supieron que había nacido Jesús fueron unos pastores que se encontraban en el campo, cuidando sus rebaños de ovejas y de cabras.

Esto es reflejo de que a los pastores, personas pobres o, mejor dicho, las más humildes, Dios les anunció el Reino de los Cielos.

El Evangelista Lucas lo dijo así:

“Había en la misma comarca unos pastores... Se les presentó el ángel del Señor, la gloria del Señor los envolvió en su luz y se llenaron de temor. El ángel les dijo:

– No teman, pues les anunció una gran alegría, que lo será para todo el pueblo: les ha nacido hoy, en la ciudad de David, un salvador, que es el Cristo Señor. Esto les servirá de señal: encontrarán un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre”.

Papá noel, Santa Claus o San Nicolás

Se basa en san Nicolás de Bari que vivió entre los siglos III y IV en la actual Turquía. Fue santo patrón de Grecia, Turquía, Rusia y Lorena (Francia). Se cuenta que unos niños fueron acuchillados, él rezó por ellos y obtuvo su pronta curación. La fama de los regalos se debe, según la historia, a que un hombre pobre tenía tres hijas y no podía casarlas por no tener la dote, es decir, el patrimonio que la futura esposa o su familia entregan al novio, la cual se ha acostumbrado en algunas culturas del mundo.

Nicolás les dio una bolsa de monedas de oro a cada una: entraba por la ventana y metía el tesoro en calcetines que se secaban sobre la chimenea.

El árbol de navidad comenzó en alemania

Este antiguo símbolo de las fiestas de fin de año, al parecer, surgió en el siglo VII, según la Agencia Católica de Informaciones, Aciprensa. Se dice que San Bonifacio (680-754), evangelizador de Alemania, tomó un hacha y cortó un árbol que representaba al Yggdrasil, o sea un fresno perenne: el árbol de la vida, o del universo, en la mitología nórdica, y en su lugar plantó un pino, que por ser perenne (que dura más de dos años), simbolizó el amor de Dios, adornándolo con manzanas y velas. Las primeras simbolizaban el pecado original y las tentaciones; las velas representaban a Jesucristo como luz del mundo. Con el paso del tiempo, estos dos elementos se transformaron en esferas, luces y otros adornos.

El arcángel san gabriel, emisario

En el Antiguo Testamento, Dios hablaba a los hombres desde la nube. En el Nuevo Testamento aparece el Arcángel.

San Gabriel es importante porque actúa en momentos fundamentales. Uno, en la anunciación de Dios a María: le informó que había sido elegida para madre se su hijo. Y el otro, porque San José estaba repudiando a María por estar en embarazo, sin él haber intervenido. A él, la revelación le llegó en sueños: San Gabriel le dijo que no la repudiara, que el nuevo ser era hijo de Dios.

John Saldarriaga Londoño

Envigadeño dedicado a la escritura de periodismo narrativo y literatura. Libros de cuentos: Al filo de la realidad y El alma de las cosas. Periodismo: Contra el viento del olvido, en coautoría con William Ospina y Rubén López; Crónicas de humo, El Arca de Noé, y Vida y milagros. Novelas: Gema, la nieve y el batracio, El fiscal Rosado, y El fiscal Rosado y la extraña muerte del actor dramático. Fábulas: Las fábulas de Alí Pato. Premio de la Sociedad Interamericana de Prensa.

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