Juan José Hoyos pudo haber sido arquitecto. También pensó, cuando estaba por entrar en la universidad, que tal vez podía ser psicólogo. Era 1970. Ni lo uno ni lo otro. Su nombre se escribió no en obras que se ven en la calle sino en los periódicos que se venden en los semáforos. Fue periodista porque sabía que quería ser escritor. Eso ha sido: la literatura y el periodismo están en él al mismo tiempo.
Indisolubles es el adjetivo que le ponen desde el Premio Simón Bolívar, que reconoció este jueves sus más de 40 años dedicados al oficio periodístico y literario.
Juan José se levanta a las nueve o diez de la mañana; se queda leyendo hasta tarde en la noche. No es insomnio por estos días, ese monstruo que lo ha visitado a veces, como hace un año...