Jane Austen: dos siglos de letras apasionadas

  • ilustración Elena ospina
    ilustración Elena ospina
Publicado el 18 de julio de 2017

En el siglo XVIII, las ciudades inglesas eran oscuras. Los reverberos del alumbrado público los encendían unos meses, no todo el año, desde la puesta del Sol hasta la medianoche.

A finales de ese siglo, el 16 de diciembre de 1775 nació Jane Austen, la autora de Orgullo y prejuicio y otras novelas en las que describió las costumbres de su tiempo, entre los períodos georgiano (1714- 1830) y victoriano (1837-1901), de manera tan detallada que se considera la mejor cronista de su época. Aristócrata el primero; puritano, el segundo.

Esta escritora no siempre firmaba sus obras en la primera edición porque no era valorado que una mujer escribiera ni participara en la vida pública. Murió el 18 de julio de 1817. Esto quiere decir que hoy se cumplen 200 años de su muerte y que vivió 41 años.

Hija de un religioso y maestro, George Austen, y de una mujer aficionada a las letras que escribió unos poemas, Cassandra Leigh, recibió gran formación. Era lectora incansable en la biblioteca del papá. Leía muchas novelas, género que se desdeñaba entonces por considerársele más bien frívolo, pero que ella encontraba emocionante.

Vivió en ciudades distintas a la capital: Steventon, hasta 1800; Bath y Chawton, donde pasó sus últimos ocho años.

Solía decirle a su única hermana, Cassandra, que era más lo que leía que lo que escribía. Y en lo que escribía, novelas que fueron bien recibidas, como Emma, La abadía de Northanger, Parque Mansfield y Sentido y sensibilidad, fue reiterativa en aludir al obsesivo ideal de las mujeres de su época: casarse y no de cualquier manera. ¡Y pensar que ella fue una solterona a la que le interesaba poco el tema!

En sus biografías no se sostiene que haya sido cortejada decididamente por alguien. Al parecer, a los 20 años tuvo un pretendiente, un tal Thomas Lefroy, pero este no perseveró porque no era acaudalado. Dicen que en su temporada en Bath un sujeto se enamoró de ella. Quedaron de verse otra vez, pero él murió entre tanto. Y dos años después, en 1802, un Harris Bigg-Witter le pidió matrimonio. Ella consintió, pero al día siguiente rompió el compromiso.

Jane Austen murió de la enfermedad de Addison, con debilidad, daños cardíacos y gástricos. Al lado de su lápida pegaron otra con el epitafio: “Ella abrió su boca con sabiduría y en su lengua reside la ley de la bondad”.

Contexto de la Noticia

Costumbres de entonces y de nuestro tiempo

“Una mujer debe tener cabal conocimiento de la música, del canto, del dibujo, del baile y de las lenguas modernas (...) y ha de poseer algo indecible en su aire, en su modo de andar, en el tono de su voz, en su trato y en sus expresiones”, escribió Austen en Orgullo y prejuicio (1813). Otra tradición que menciona es que las mujeres no podían hablar con un hombre a solas, si no lo conocían; vigiladas por otros, si era cercano. Un personaje dice: “(...) Y además como (Bingley y Jane) solo se ven en las fiestas con mucha gente, no pueden hablar a solas”. Para que los jóvenes “casaderos” se encontraran había reuniones con cena, poesía, música, baile y conversación. Los matrimonios eran convenidos. El antropólogo Rafael Mayo dice que son costumbres parecidas a las de Antioquia en el siglo XIX y principios del XX, por la influencia europea. Que en algunos pueblos aún se observan con ciertos matices. Todavía los matrimonios se hacen con intereses y se habla de “buenos partidos”, de acuerdo a lo económico y el estatus. Sin embargo, el cambio cultural hace que parezca un chiste que alguien, como el hermano menor, acompañe a una novia en una cita. En barrios donde impera una banda delincuencial, precisa él que aún existen padres que desean que la hija se case con un jefe de pandilla. Y en cuanto a los encuentros, añade, “con una conversación de 10 líneas por email es posible acordar una relación sexual” sin que implique un compromiso.

Recomendados

Orgullo y prejuicio
Publicada en 1813, es un retrato de su época: las peripecias de una señora por casar a sus hijas con el mejor partido posible.

Sentido y sensibilidad
Tranquila una, impetuosa otra, las hermanas Dashwood comparten su afán por la búsqueda de la felicidad.

La abadía de Northanger
Publicada en 1803, cuenta la historia de Catherine Morlan, quien imagina las peores tragedias, pero la salva su buen sentido.

Parque Mansfield, publicada en 1814
Cuenta que Fanny se crió con sus tíos, libre de estrecheces y en medio de un ocio no siempre conveniente.

Emma, una novela cómica
Editada en 1815, habla de los peligros de malinterpretar el amor. Emma, manipuladora, se enamora de un viejo amigo.

John Saldarriaga Londoño

Envigadeño dedicado a la escritura de periodismo narrativo y literatura. Libros de cuentos: Al filo de la realidad y El alma de las cosas. Periodismo: Contra el viento del olvido, en coautoría con William Ospina y Rubén López; Crónicas de humo, El Arca de Noé, y Vida y milagros. Novelas: Gema, la nieve y el batracio, El fiscal Rosado, y El fiscal Rosado y la extraña muerte del actor dramático. Fábulas: Las fábulas de Alí Pato. Premio de la Sociedad Interamericana de Prensa.

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