Marisol Leal estudió una maestría en escrituras creativas, pero poco escribió. Durante casi todos los semestres lo único que hizo fue pintar. Eso hasta que el profesor le dijo que ella no había ido a aprender eso, sino a escribir, y entonces le tocó hacerlo. Escribir le dolía. Dibujar no.
De eso ya ha pasado un tiempo. Ahora publica A Tony le gusta jugar con las visitas, su primer libro. Uno que no es lineal si se quiere –podría verse como si fueran poemas independientes– o sí –porque podría seguirse en orden– y al fin y al cabo encontrarse con ese alguien que se va. Si bien no es un texto triste, dice Marisol, aunque haya tristeza. También dibujó: los dibujos de su primer libro son suyos.