Pico y Placa Medellín
viernes
7 y 9
7 y 9
Pedir un tinto para pasar el susto de estar de cabeza en una montaña rusa. Esos son los contrastes de este destino.
El recuerdo es el de una niña mona, de un metro y algo que lleva un morral en la espalda y camina por un sendero ecológico. Ya cansada, sube esa estructura roja de la llamada Torre del Mirador, que vio desde que entró a ese lugar con sus tíos, y desde arriba mira el paisaje verde, con casitas miniaturas: en uno de los frentes, se acuerda que le dijeron, se ve Armenia y Montenegro.
Era el Parque del Café de antes, en el que no existía Pulpo ni montaña rusa ni tren. Sí estaba el sendero y la casa campesina y al final se podía subir en el teleférico. Ese sí estaba. Entre el recuerdo y la actualidad han pasado unos 20 años, no más. Este lugar lo fundaron en 1995.
Ahora es grandote: 105 hectáreas, 26 atracciones, 4.000 especies de árboles y plantas.
Mirarlo desde las telesillas es darse cuenta de que ha cambiado, y no solo en el tema. Aunque sigue siendo el café desde el nombre y está el museo y el cafetal tradicional y la finca campesina y un pueblo en la mitad que recuerda a los tradicionales...