Una balacera en plena Avenida Roosevelt a las 4:00 p.m. Hordas de vándalos deteniendo el tráfico vehicular. Una auténtica batalla campal sobre la grama del estadio Pascual Guerrero de Cali. Locales comerciales con las puertas cerradas por el miedo. Miles de ciudadanos atemorizados en las calles. Lo que menos apareció el pasado miércoles, durante el clásico entre el Deportivo Cali y el América de Cali por la Copa Águila, fue el fútbol. Los verdaderos protagonistas de la jornada fueron la violencia y el caos.
La que estaba llamada a ser una fiesta del deporte y la alegría terminó convertida en una auténtica pesadilla que se les salió de las manos a las autoridades locales y cuyas consecuencias no se terminaban de conocer totalmente en la madrugada...