“¡Palo palo bonito palo eh, eh eh eh somos campeones otra vez!”. En un solo grito, la afición del Medellín festejó el sexto título que también tuvo tintes de angustia, pero que al final fue recompensada por el equipo de Leonel con el triunfo 2-0 sobre un aguerrido Junior que hasta el último minuto aceleró el corazón de los hinchas.
Nadie quería una definición mediante penaltis y los rojos, con el alma en la cancha, se batieron como leones para evitar infartos y regalar una estrella que se encendió en el Atanasio luego de tres intentos fallidos en los últimos siete años.
La ilusión comenzó con el primer gol de Christian Marrugo a los 35 minutos y se ratificó en los pies de este mismo jugador en el tiempo de reposición cuando el rival se volcó en...