En Mongolia, la mayoría de ciudadanos carece de dirección física. Sin embargo, un nuevo invento podría facilitarles la vida.
Esta es una yurta, tradicional en este país ubicado entre Asia Oriental y Asia Central, y una de las razones por las que es considerado el último país nómada en el mundo.
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Ser cartero es el oficio más difícil de Mongolia: ¿cómo encontrar una yurta -tienda de campaña utilizada por los nómadas- en medio de la estepa? ¿Y en el desierto? Por suerte para los repartidores de cartas, eso puede cambiar pronto.
Un sistema de direcciones de tres palabras ligadas a coordenadas de GPS puede ser la solución a los problemas de uno de los últimos países nómadas del planeta.
A día de hoy, Mongolia no cuenta con un sistema de correo a domicilio, porque le es casi imposible tenerlo: la mayoría de los ciudadanos carece de dirección, incluso en algunas partes de la capital, Ulán Bator, donde cada vez un mayor número de nómadas echa raíces aunque sin dejar de lado su yurta, formando asentamientos en el extrarradio de la ciudad.