HISTÓRICO
A la vida le gustan planetas con dos soles
Por RAMIRO VELÁSQUEZ GÓMEZ | Publicado el 24 de julio de 2013
No es que hayan visto una bacteria flotando en sus océanos ni un sapo brincando en la orilla y menos un extraterrestre tomando ‘dos soles’ en una fuente.

Pero astrónomos del grupo de Astrofísica Computacional de la Universidad de Antioquia y de las Universidades de Texas en El Paso y Nuevo México descubrieron un mecanismo que hace más interesantes los sistemas binarios con planetas.

En ellos, dos estrellas están unidas gravitacionalmente y si tienen planetas un ser allí podría ver dos amaneceres.

No es una situación irreal pues las llamadas estrellas dobles son comunes en la galaxia y se han encontrado 16 que además tienen planetas.

Pero, ¿qué es lo nuevo? Esos sistemas ofrecerían ambientes más hospitalarios para los planetas habitables que las estrellas individuales. Esto podría implicar "una modificación en los estimativos del número de planetas que potencialmente podrían tener vida en la galaxia".

También incidiría en la selección de objetivos futuros para buscar vida, explicaron los investigadores de la U. de A., Jorge Iván Zuluaga y Pablo Cuartas, quienes trabajaron con Paul A. Mason y Joni Clark en un estudio que fue admitido para publicación en Astrophysical Journal Letters.

El mecanismo descubierto se basa en las fuerzas de marea que surgen en la interacción de las dos estrellas lo que incide en su rotación, algo que se aprecia en la relación Luna-Tierra. Esto haría que las estrellas fueran menos activas y planetas en sus zonas de habitabilidad, aquella donde puede existir agua en estado líquido, podrían conservar su atmósfera y su inventario de agua, condiciones necesarias para la habitabilidad.

Los cuatro astrónomos evaluaron seis sistemas binarios con planetas detectados por el telescopio Kepler. Tres de ellos, Kepler 34, 47 y 64 "podrían ser muy hospitalarios debido a que uno o ambos soles estaría sincronizado por marea y por lo tanto su actividad se habría reducido por debajo de la de una estrella de la misma edad".

En estrellas binarias muy cercanas entre sí o con masa muy baja, la actividad magnética solar sería muy fuerte y tales sistemas serían inhóspitos a pesar de que siempre habrá alrededor una zona de habitabilidad, llamada por los astrónomos ricitos de oro.

Es el caso de Kepler 16, que de tener planetas en esa zona estarían desprovistos de atmósfera como les sucedió en su momento a Venus y Marte.

Dos soles, mejor que uno.