HISTÓRICO
Calidad del río Medellín mejora despacio: va entre mala y regular
Por JUAN CARLOS VALENCIA GIL | Publicado el 07 de septiembre de 2013
El río Medellín tiene una longitud de 102 kilómetros y una cuenca de 1.251 kilómetros cuadrados, donde viven tres millones y medio de personas.

Por ello, descontaminarlo es una labor titánica que, pese a las inversiones gigantescas y el esfuerzo de las autoridades, avanza con lentitud. En parte, porque falta infraestructura, que está en marcha. Pero sobre todo, porque aunque la conciencia ambiental ha aumentado, aún falta mucha.

El Área Metropolitana del Valle de Aburrá coordina la Red de Monitoreo que, con 12 estaciones sobre el río y 23 en quebradas, mide el Índice de Calidad del Agua (ICA), escala que comprende las calificaciones muy mala, mala, regular, aceptable y buena.

De acuerdo con su último registro, en el primer semestre de 2013 dos estaciones dieron el nivel aceptable (San Miguel y Primavera), cuatro, regular (Ancón Sur, antes de la planta San Fernando, Papelsa y Puente Gabino), y seis, mala (desde después de San Fernando hasta Ancón Norte).

Irma Ruiz, secretaria (e) de Medio Ambiente de Medellín, afirmó que hay muchos vertimientos "que vienen de quebradas y de colectores". Lo que más preocupa, añadió, son los residuos orgánicos domésticos.

Esto lo ratificó un estudio que terminó en julio el Centro de Ciencia y Tecnología de Antioquia (CTA) sobre la huella en el río por la actividad humana. Claudia Campuzano, directora de Agua y Medio Ambiente del CTA, explicó que midieron la huella de los sectores doméstico, agrícola, industrial y minero, y determinaron que el 74% de la contaminación lo genera el doméstico. "Aún hay muchas descargas de agua no recogidas y que no están en el plan de saneamiento, como acueductos veredales e industrias que no están conectados al sistema", indicó.

Materia fecal, orina, aceites, cáscaras y hasta colchones están entre los residuos domésticos.

Las fuentes consultadas coinciden en que la calidad del río sería mucho peor, si no existiera la planta San Fernando que, ubicada en Itagüí, trata las aguas del sur del Aburrá.

Marta Londoño, subgerente (e) de Operación y Mantenimiento de Aguas de EPM, reportó que, entre 2001 y 2012, la entidad invirtió más de 375.000 millones de pesos en recolección y transporte de aguas residuales.

San Fernando costó 123.000 millones y empezó a funcionar en el 2000. La funcionaria detalló que esta planta trata el 20% del agua. Mientras que el 80%, que incluye la gran parte del agua de Medellín (la que no llega a San Fernando hoy cae al río en límites con Bello), lo tomarán la Norte, que se construye en Bello y operará en 2015, y dos pequeñas que hará la empresa en Girardota y Barbosa.

En la Norte y en un interceptor de 7 kilómetros que llevará el agua hasta ella, la inversión de EPM es de 640.000 millones. Además, entre 2013 y 2017, ejecutará 505.000 millones en redes, colectores y recolectores. "Algunas empresas vierten directamente al río porque hay zonas donde no se ha completado el interceptor, como entre Caldas y Ancón Sur. Sobre ello conversamos con el Área Metropolitana. Sería una inversión muy alta porque hay que comprar franjas", apuntó.

Carlos Mario Montoya, director del Área Metropolitana, dijo que el aporte de San Fernando es muy grande, pues devuelve el agua al río tras removerle más del 80% de los contaminantes.

Su entidad, autoridad del río en 92 kilómetros que comprenden desde Primavera (Caldas) hasta Barbosa, invertirá, entre 2012 y 2015, cerca de 214.000 millones directamente en el río y sus afluentes.

Remover más de 40.000 metros cúbicos de sedimento, recuperar placas, pasar de 12 a 20 estaciones de monitoreo en el río, educar a los ciudadanos desde niños, mitigar riesgos, limpiar afluentes y conectar casas a alcantarillados no convencionales para que sus vertimientos no caigan a las quebradas, son las acciones en que se concreta la inversión.

Por su parte, Alejandro González, director de Corantioquia, autoridad en sectores rurales del río, informó que en 2013 la organización invertirá cerca de 4.300 millones en la cuenca del Aburrá, que corresponde a 10 de los 80 municipios de su jurisdicción.

Ha comprado 337 hectáreas en La Estrella y Sabaneta para conservación de biodiversidad y regulación hídrica. "Además, el enriquecimiento de 136 hectáreas en 2013, con acciones de restauración en Envigado y Girardota", anotó.

También se adelanta un convenio Corantioquia - Área Metropolitana para asesorar a 315 empresas del Aburrá en producción y consumo sostenible.

"Cuando se instalen los colectores que faltan en el sur y la planta Norte, podemos pasar a una calidad del agua aceptable, que es un río con mejor color, olor, volumen y vida en torno a él, no en él. Tener vida en él, peces, es una aspiración difícil en los próximos 10 años", aseguró Montoya.

Para él, si las inversiones del Estado fueran compensadas con un buen comportamiento ciudadano, el río estaría mucho más descontaminado. A él le duele cuando va a quebradas que fueron limpiadas recientemente y encuentra en ellas pañales y hasta muebles.

Por esto, aunque la calidad del río es aceptable solo entre el alto de San Miguel y Primavera, son loables los avances, porque la población de este valle cada vez crece más y la conciencia ambiental es insuficiente.