HISTÓRICO
Colombia y el cambio climático
EL COLOMBIANO | Publicado el 11 de enero de 2013
Como es tradicional por estas fechas, el país está afectado por la primera temporada seca del año, esta vez conectada al calentamiento de las aguas del océano Pacífico en el último semestre de 2012.

Es un fenómeno que impacta gravemente actividades fundamentales de los sectores agrícola, energético y servicios públicos -acueductos, transporte, ambiente y salud-.

Por fortuna no alcanzó, en principio, la dimensión ni las consecuencias catastróficas del Fenómeno de El Niño que anunció el Presidente Juan Manuel Santos en septiembre de 2012.

El Ideam advierte que es el verano de todos los años, aunque causa inquietud y preocupación la proliferación de incendios forestales -86 desde el pasado primero de enero-, en 53 municipios de 14 departamentos, incluido Bogotá. Y también la escasez de agua en vastas zonas, conectada con la reducción de los niveles de los ríos Magdalena y Cauca y sus afluentes, así como de los ríos provenientes de la Sierra Nevada de Santa Marta y el Piedemonte Llanero.

La sequía comenzó a mediados del mes de diciembre y según el Ideam se extenderá en la región Andina hasta mediados de marzo y en las regiones Caribe y Orinoquia, hasta mayo.

Si bien es necesario tomar acciones preventivas y disponer respuestas rápidas en relación con los incendios y con el manejo del agua, el Gobierno reitera que no hay que alarmarse. La situación se podría enfrentar adecuadamente desde gobernaciones, alcaldías y Corporaciones Autónomas regionales, a través de los mecanismos establecidos en el Sistema Nacional para la Prevención y Atención de Desastres.

Quiera Dios que así sea. En cualquier caso, este y otros fenómenos de variabilidad climática que han afectado al país en los últimos años, nos advierten acerca del retraso en la adaptación al cambio climático en nuestro país. Crece la conciencia en el mundo de que el cambio climático podría ser irreversible si no se adoptan medidas adecuadas para reducir emisiones de GEI y si no se aplican a las mismas conocimiento, tecnología y mucho trabajo.

Nuestro país tiene muy poco control sobre el cambio climático dado que genera apenas 0,25 % de las emisiones de gases de efecto invernadero. Dependemos de las decisiones del planeta, pero tenemos grandes e importantes tareas para realizar. Hay un largo camino por recorrer para que los gobiernos nacional, departamentales y municipales, así como la empresa privada, incluyan las tendencias de cambio del clima en sus procesos de planeación de mediano y largo plazo. La investigación y desarrollo de tecnología en la materia son incipientes. Y faltan compromiso y responsabilidad para tomar acciones directas. Coyunturas como la que atravesamos, revelan por ejemplo, la gravedad del retraso de los planes de agua en las diferentes regiones del país.

Cada colombiano, sin excepción, puede y debe contribuir, con acciones sencillas, a generar la mínima cantidad de emisiones posible, a través del uso eficiente de combustibles y energía y de los recursos que se verán más afectados por el cambio climático, especialmente el agua.

Los aguaceros, las inundaciones, la sequía y el calor nos enseñan, día a día, que por ser uno de los países más afectados por el fenómeno, la adaptación al cambio climático es una de las máximas prioridades nacionales y una gran obligación para los colombianos.