HISTÓRICO
Competitividad, el gran reto
  • Competitividad, el gran reto | ILUSTRACIÓN MORPHART
    Competitividad, el gran reto | ILUSTRACIÓN MORPHART
EL COLOMBIANO | Publicado el 10 de noviembre de 2012

El Consejo Privado de Competitividad presentó el "Informe Nacional de Competitividad 2012-2013: Rutas a la Prosperidad Colectiva". El Informe revisa los avances que el país ha tenido en materia de competitividad y contribuye, desde la óptica del sector privado, con propuestas de políticas que ayuden a la superación de los obstáculos que impiden que Colombia acelere su crecimiento y su desarrollo.

En el Informe se reconoce que, efectivamente, Colombia no logra avanzar en materia de competitividad. Las diferentes mediciones internacionales así lo constatan. Según la clasificación del Foro Económico Mundial (FEM), Colombia ocupa el puesto 69 entre 144 países del mundo y, respecto a la medición de 2011, descendió un puesto. El Informe de Competitividad del Institute for Management Development nos ubica en el lugar 52 entre 59 países.

Más aún, y como lo señala el Consejo, nuestro país está cada día más rezagado frente a sus pares latinoamericanos, como Perú, Panamá, Brasil, Costa Rica y México. El reporte muestra cómo, a pesar de que Colombia ha construido, durante 20 años, toda una institucionalidad para la competitividad, los resultados de estos esfuerzos no se han manifestado en mejoras efectivas de la capacidad competitiva de la nación.

También preocupa que el país continúe teniendo una canasta exportadora poco diversificada y de bajo nivel de sofisticación, la misma de décadas atrás. A esto se le agrega el hecho de que el boom minero-energético agrava la situación. Todo hace pensar que nos encontramos retenidos en lo que se conoce como la "trampa de país de ingreso medio".

Para que Colombia salga de dicha trampa es necesario superar "numerosas distorsiones y cuellos de botella que lo limitan". Para ello, en línea con la Agenda Nacional de Competitividad, el Informe propone que el país trabaje guiado por dos grandes agendas.

Una es la agenda horizontal que aborda aquellos factores que, como la infraestructura y las instituciones, son transversales al desarrollo de los diferentes sectores económicos.

La otra es la vertical, que tiene como propósito remover los obstáculos que afectan la productividad de los mismos y no dejan que surjan nuevos sectores. Esta agenda se resume en lo que se conoce como la Política de cambio estructural o Política industrial moderna.

La combinación de ambas agendas y su ejecución eficaz deben asegurarle al país, como lo ha señalado el profesor de la Universidad de Harvard, Dani Rodrick, autoridad mundial en estos asuntos, un crecimiento más alto y sostenible.

En materia de agenda horizontal, el informe trae una serie de recomendaciones en diversos campos. En estas páginas editoriales se ha sostenido que, como lo muestran los resultado del FEM para Colombia, es necesario concentrar y priorizar los esfuerzos en aquellos aspectos básicos donde el país exhibe los mayores atrasos. Mientras ello no se haga, no tendremos avances sostenibles.

Igualmente, celebramos que la promoción de políticas sectoriales activas, como medio de conseguir el cambio estructural que el país demanda, sea objeto de acciones deliberadas a través de la ejecución de la agenda vertical. La eficacia en su aplicación determinará si salimos o no de la trampa de crecimiento en la que estamos inmersos.

El Gobierno no deberá olvidar que el logro sostenible de la prosperidad colectiva requiere, necesariamente, del desarrollo de las capacidades competitivas de la Nación. De allí que, además de la equidad, el gran reto que enfrenta el país, es el de la competitividad.