HISTÓRICO
Don Jaime To.de.la.r
Jorge Giraldo Ramírez | Publicado el 13 de diciembre de 2009
Murió Don Jaime Tobón de la Roche hace pocos días en medio de pequeñas notas en los diarios colombianos. En Colombia, uno de los países del mundo más importantes para el medio radial, uno esperaría un poco más. El periodismo escrito siempre tendrá la nota de distinción que, por fortuna, todavía da el papel; pero nada más poderoso e influyente que un micrófono. Así fue hace más de medio siglo y así sigue siendo.

Don Jaime Tobón es un referente de la infancia y adolescencia de quienes nacimos después de El Bogotazo y antes de la visita de Pablo VI. Uno pasaba la semana escuchando "Kalimán" o "La ley contra el hampa" en Todelar y después las tardes dominicales oyendo el fútbol, incluso en la tribuna; los primeros en la cadena radial que fundó y el segundo, por alguna finta de la vida, en "La voz de Antioquia".

Lo que un muchacho no podía imaginar era que un empresario de la radio se pusiera en las lides de narrar los partidos del campeonato colombiano. Por eso, Don Jaime Tobón queda en nuestra memoria auditiva básicamente como un narrador. Y creo que es de los pocos, tal vez el único, al que le quepa el calificativo de narrador. Porque Don Jaime narraba. Contaba los partidos con pelos y señales, así que uno podía ver el partido como una pintura contada en los cuadros de Ucello y reconstruir las jugadas en las charlas esquineras.

Lo importante en la narración para Don Jaime era la jugada, de tal modo que no le importaba que el oyente escuchara los gritos de gol en la tribuna mientras él apenas estaba describiendo la antepenúltima jugada. Esa parsimonia, esa memoria para retener la sucesión de detalles y relatarlos después le daba más arte al arte y más emoción a la pelota en la red. Y entre detalle y detalle la pausa: "la toma Corbatta con botín derecho"? pausa, y uno se imaginaba al "Loco" agachándose, engañando al contrario con el brazo o la cintura.

De eso ahora no se sabe nada. Narradores no hay, sólo gente que grita y grita castigando su garganta, queriendo que las palabras sean más rápidas que el balón y más abundantes que los movimientos de los futbolistas, en las que al final no se entienden sino los comerciales, ni siquiera los goles porque el berrido confunde un tiro de esquina o el paso para que algún otro nos diga el tiempo de juego.

En estos tiempos uno quiere de nuevo un contador de partidos como Don Jaime Tobón de la Roche, que le susurre al oído con cadenciosa lentitud: "el balón en las manos de Bobadilla que busca un compañero, lanza el esférico con el brazo derecho a Choronta Restrepo; el 21 alza la mirada, pisa el balón, gira 240 grados sobre su pierna izquierda y suelta un pase de 40 metros a terreno contrario; la para como una esponja Jackson Martínez y con una terrible volea de zurda chuta?".