HISTÓRICO
EL MIEDO A LA PAZ
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    EL MIEDO A LA PAZ |
Por JUAN JOSÉ HOYOS | Publicado el 27 de julio de 2013

Hago parte de una generación de colombianos nacidos en la década de 1950. A lo largo de mi vida, mi país siempre ha estado en guerra. La primera fue la de liberales y conservadores a la que trató de poner fin el Frente Nacional. La segunda fue la que estalló con la aparición de los primeros grupos guerrilleros en la década de 1960. La tercera fue la que desataron los grupos paramilitares en los años 80, financiada con los dineros obtenidos en otra guerra tan sangrienta como las demás: la del narcotráfico.

Nací en un barrio de Medellín donde todos los días llegaba gente de los pueblos de Antioquia huyendo de la violencia partidista. En uno de los recuerdos más vivos de mi infancia, mi padre me lleva de la mano por una calle por la que marcha un batallón de soldados con trajes camuflados, morrales y fusiles. Yo le digo, asustado: Papá, ¿qué pasa? Él me dice: Hijo, media Colombia está en guerra. Yo le pregunto: ¿Contra quién? Él me contesta: Contra la otra media. Me demoré mucho tiempo para comprender sus palabras.

Años más tarde, en mi oficio de periodista, fui testigo de las atrocidades de esa guerra. También, del comienzo de las negociaciones de paz emprendidas por los gobiernos de Belisario Betancur y los presidentes que lo sucedieron. La mayoría de ellas fracasaron, excepto la que permitió la reincorporación a la vida civil de miles de guerrilleros y la aprobación de una nueva Constitución en 1991.

Pero la guerra se reanudó con mayor fuerza en la segunda mitad de esa década. Los grupos paramilitares se fortalecieron. Miles de militantes de la Unión Patriótica y otros partidos de la oposición fueron exterminados. Las últimas negociaciones de paz con las Farc en la zona del Caguán fracasaron. La llegada del siglo XXI sorprendió a Colombia hundida en una guerra más sangrienta que casi todas las anteriores.

Se cuentan por millones los compatriotas que en nuestro país llevan décadas sin conocer un día de paz.

Las palabras de Gonzalo Sánchez, director del Centro Nacional de Memoria Histórica, al entregar al presidente Juan Manuel Santos el informe de la Comisión de Memoria, son una prueba dolorosa: "Del conjunto de muertes violentas ocurridas en el país entre 1958 y 2012, por lo menos 220.000 tienen su origen en el conflicto armado, y de estas el 80 % han sido civiles inermes. La inmensa mayoría de sus víctimas forman parte de la población civil no combatiente. Es por tanto una guerra degradada, que ha roto todas las reglas humanitarias, más allá de los objetivos sociales o políticos que los múltiples bandos puedan esgrimir".

Media Colombia está en guerra contra la otra media. Mi padre tenía razón. Y la guerra ha durado tantos años que hemos terminado acostumbrándonos a ella no solo por la estrategia de ocultamiento de las víctimas empleada por los actores armados sino porque se ha convertido en una rutina que hace parte de nuestra vida.

Hoy se cuentan por miles los colombianos que derivan su sustento económico y su poder político de esa guerra. Tal vez por eso hay tanta gente que no le teme a la guerra. A lo que le tiene miedo es a la paz.