HISTÓRICO
El origami, alegría en papel
  • El origami, alegría en papel | Jaime Pérez | Aunque el origami es un arte relativamente tranquilo, pide del manipulador mucha dedicación y rigurosidad, porque cualquier mal manejo del papel puede hacer que el trabajo se pierda. Elizabeth cree que el perfeccionismo ha contribuido a que su trabajo hoy sea reconocido.
    El origami, alegría en papel | Jaime Pérez | Aunque el origami es un arte relativamente tranquilo, pide del manipulador mucha dedicación y rigurosidad, porque cualquier mal manejo del papel puede hacer que el trabajo se pierda. Elizabeth cree que el perfeccionismo ha contribuido a que su trabajo hoy sea reconocido.
Daniel Rivera Marín | Publicado el 19 de abril de 2011

Un mundo blanco. Fuerte. Puro. Un mundo de papel. El arte que crearon los japoneses hace siglos se consolidó en Occidente.

Quizás todos llevan un origamista en su maleta de talentos. Quién no ha hecho barcos, aviones y sombreros.

Pero el caso de Elizabeth Montoya es especial. No es una cuestión de talento. Es pasión. Aún recuerda la primera clase que recibió en la sala de su casa. Ese día aprendió a darle vida al papel, hizo una pajarita.

El título de laboratorista dental le sirvió para una cosa: pulir la estética. "Es una profesión que exige mucho en el trabajo, hay que ser muy fino, por eso aprendí mucho".

Los ojos café claro de Elizabeth, que irradian felicidad, revelan el amor por su madre, por las flores, por los gatos y por el origami. Sus manos delicadas toman el papel y forman figuras que imitan el mundo. Así como hace el viento cuando juega a la geometría con las nubes.

"A mí me encanta que me paguen por doblar papelitos, porque este es mi hobbie, es lo que me gusta hacer".

Lo que empezó como un arte de hacer figuritas y animalitos se transformó en la habilidad de la decoración. Y eso sí genera clientes, porque cada día las personas buscan nuevas opciones para darle un toque especial a las celebraciones.

"El año pasado hice los arreglos para un matrimonio que se realizó en El Orquideorama. Todo se basó en arreglos florales de papel, fue algo muy bello que hasta lo registraron medios nacionales".

El trabajo para responder a ese matrimonio fue tan arduo que duró 188 días creando casi las 24 horas. El resultado fue una fiesta de blancura. Flores que parecían vivas.

El estrés llegó a tal punto para Elizabeth que en una noche de trabajo, empezó a sentir que le faltaba la capacidad motriz y después no podía modular palabra.

Tocó salir para urgencias. El parte de los médicos: isquemia cerebral. Siete días hospitalizada, el ataque resultó ser más grave de lo que se pensaba.

Los médicos se preguntaban cómo una origamista podía sufrir un ataque de ese tipo, que por lo general es ocasionado por el estrés.

"Es que casi todos los que hacemos esto somos muy psicorígidos. Yo, por ejemplo, soy muy perfeccionista y como ese era un trabajo tan grande y de tanta responsabilidad, sentía que las cosas tenían que quedar mejor que bien".

Además de hacer arreglos, Elizabeth trabaja con diferentes instituciones educativas haciendo talleres de origami con los estudiantes. Porque doblar papelitos no solo sirve para entretenerse y hacer figuritas que a las personas les parecen muy lindas.

"Yo les ayudo a los niños a que entiendan las matemáticas y la geometría a través del origami. Es muy bello ver que con este método ellos pueden comprender lo que en clase se les hace casi imposible".

En el origami, el arte de doblar el papel y de buscar la simetría entre las partes, se ha convertido en un proceso científico y en una manera de ver las matemáticas que estudiosos ya han tratado.

Elizabeth se ríe por nada, encuentra la belleza de la vida en casi todo, por ejemplo, en doblar un papel y convertirlo paso a paso en un instrumento del bien y la felicidad.