HISTÓRICO
El río Atrato, la ruta para unir los dos océanos
  • El río Atrato, la ruta para unir los dos océanos | El río Atrato es el principal canal de comunicación que une a los departamentos de Antioquia y Chocó. FOTO DONALDO ZULUAGA
    El río Atrato, la ruta para unir los dos océanos | El río Atrato es el principal canal de comunicación que une a los departamentos de Antioquia y Chocó. FOTO DONALDO ZULUAGA
POR GUSTAVO OSPINA ZAPATA | Publicado el 07 de junio de 2014

Con una longitud de 750 kilómetros, el río Atrato es el más caudaloso y el tercero más navegable del país, después del Magdalena y el Cauca, y tiene fácil enlace con los océanos Atlántico y Pacífico, pero curiosamente poco o casi nada se utiliza para el transporte de carga. Mueve, sí, a todas las comunidades ribereñas, especialmente del Chocó y Urabá, por donde corre su vertiente. Está desaprovechado.

Así se desprende de una investigación realizada por el Instituto de Investigaciones Ambientales del Pacífico (IIAP), que desarrolla una propuesta para integrar el afluente desde Urabá hasta el Chocó y a través de un canal unir ambos mares. El ingeniero antioqueño Jaime Jiménez coordinó el grupo investigador.

La semana pasada el trabajo fue galardonado por la Sociedad Colombiana de Ingenieros con el premio Lorenzo Codazzi. La presidenta del gremio, Diana Espinosa Bula, destacó la investigación "por contribuir al conocimiento de uno de los cuerpos hídricos más importantes del país y generar herramientas para activar el desarrollo alrededor de sus riberas".

William Klinger, ingeniero y director del IIAP, valoró el premio como "un reconocimiento a un logro de todos los habitantes e instituciones del Chocó Biogeográfico" y destacó que lo importante es que el proyecto contribuya al desarrollo sostenible de la región.

Sus palabras tienen peso, pues esta no es una investigación más destinada a dormir en anaqueles, sino que puede aplicarse y la idea es ponerla en marcha.

Lo dicen los ingenieros
Así lo siente el ingeniero Jiménez, quien explicó los pormenores del estudio, el cual abordó todos los componentes posibles con la idea de no dejar cabos sueltos que llevaran a la investigación a dormir el sueño de los justos.

"Descubrimos que el río Atrato es navegable en todo su recorrido y no tiene problemas de sedimentación".

Repite, como lo destacó la SCI, que en la investigación se abordaron los componentes geológico, geomorfológico, catastral, ambiental, económico, social, hidrológico, hidráulico, transporte y naval.

Los resultados más relevantes confirman al Atrato como la mejor arteria fluvial en términos de su caudal y de los días navegables al año sin requerimientos de intervención física. Lo que habría que hacerle para la óptima navegabilidad sería mínimo, destaca Diego Zapata Gómez, ingeniero y presidente de la Sociedad Antioqueña de Ingenieros (SAI), que conoce a fondo esta investigación. Todo está dado para que el país empiece a pensar en que en el Atrato puede estar la mejor oportunidad comercial.

Transporte multimodal
El antioqueño Jiménez precisó que la investigación tuvo en cuenta proyectos que van asociados a la navegación por el Atrato, como las construcciones de las vías Pereira-Quibdó y Medellín-Quibdó, que le restarán muchas horas de viaje a ambos trayectos.

Esto, a su vez, asociado a la navegación fluvial, que puede ser más económica, sobre todo por la poca intervención que habría que hacerle al río.

"Tenemos que entrar en la era del transporte intermodal, que todo no sea solo carreteras. La navegabilidad fluvial hace parte de la interconectividad y ofrece grandes posibilidades para el desarrollo", advirtió Gómez Zapata, de la SAI.

Así, mientras observa que Colombia ha priorizado los transportes terrestre y aéreo, no les ha dado toda la importancia al fluvial y al férreo, que también tienen ventajas.

Jiménez, que con un posgrado en ingeniería en Holanda, llama la atención en que el proyecto incluye la construcción de un puerto en Quibdó y la repotenciación del puerto en el Golfo de Urabá.

El enlace de los dos océanos, especificó el estudio, se da a través del río San Juan en el sitio El Arrastradero, en el Istmo de San Pablo, en el Chocó, un canal que usaron los españoles para expandir su conquista y que también fue ruta del libertador Simón Bolívar.

"El problema fue que el país se olvidó del Pacífico y se enfocó en la región Andina, pero potencialmente todas estas posibilidades están intactas y con voluntad todo esto se puede revivir", subraya.

Patrocinio institucional
Un valor agregado de esta investigación es que fue realizada con patrocinio del Gobierno. El ente que la contrató es el Instituto Nacional de Vías. Se enmarca en el llamado Plan Arquímedes, que está en marcha desde 2003 y que busca integrar a la región Pacífico a la economía del país en el mejor de sus desarrollos.

La Subdirección de Estudios e Innovación del Invías, dependencia a cargo de Wilson Antonio Jaime Barbosa, precisa que el estudio de factibilidad para la navegación en el Atrato, que finalizó en 2013, tiene como objetivo "conectar centros de producción de Medellín y Pereira con este río y posteriormente con el Golfo de Urabá a fin de comercializar carga internacionalmente".

Detalla, incluso, que las principales obras de infraestructura que se requerirían para poner en marcha el proyecto son el puerto en Quibdó, la construcción de otro en Tarena (en la desembocadura del Atrato) "y algunas adecuaciones del canal navegable como dragado en puntos críticos".

Ya el año anterior se había hecho el dragado de mantenimiento de la boca Coquito, en el Golfo de Urabá, contrato que tuvo una inversión de $2.439 millones. En este momento se hace un estudio para abocar el mantenimiento de otras bocas, por un valor de $520 millones. Lo anterior indica y reafirma que el país se encamina a darle aval a este proyecto, que es la segunda fase. Ya antes se había ejecutado otro proyecto, con una inversión de $1.300 millones.

Jiménez advierte que aunque el país ha privilegiado el río Magdalena en materia de navegabilidad, ni siquiera a este afluente se le han hecho estudios tan completos.

"En la investigación descubrimos, por ejemplo, que el río Atrato es navegable los 365 días del año (sin importar mucho si hace verano intenso), por lo que se puede considerar la mejor vía fluvial del país", dice Jiménez, quien destacó el trabajo de más de 30 profesionales de diversas áreas durante un lapso de cuatro años.

Teniendo en cuenta que el río tiene un ancho variable entre los 150 y los 500 metros y una profundidad que alcanza hasta los 38 metros, el IIAP planteó hasta los modelos de embarcación que se requerirán para la navegación, que serían incluso embarcaciones de gran tamaño.

Para el Presidente de la SAI, este proyecto beneficiará en concreto a regiones de Antioquia como el Suroeste y el Occidente, que podrán sacar sus productos con más facilidad hacia Quibdó y de allí llevarlos al océano, donde está el camino expedito para la internacionalización económica.

Son 3.000 quebradas y 150 ríos los que recibe el Atrato en su recorrido.

Este estudio, con el aporte del antioqueño Jaime Jiménez, traza una ruta expedita para que el país empiece a mirar este afluente como una nueva ruta y viable para expandir mercados y transportar pasajeros a bajo costo, en menos tiempo y con mucha más seguridad.