HISTÓRICO
Legalidad es la nueva opción
  • El servicio social de los desmovilizados es un etapa del proceso de reintegración. También tienen la oportunidad de formarse. FOTOS CORTESÍA
    El servicio social de los desmovilizados es un etapa del proceso de reintegración. También tienen la oportunidad de formarse. FOTOS CORTESÍA
Redacción comercial | Publicado el 12 de diciembre de 2012

Hoy 130 personas culminan exitosamente el proceso de reintegración social en el Programa Paz y Reconciliación.

Este número de graduados es el resultado del Programa y su intervención psicosocial, la formación para el trabajo y en competencias ciudadanas, la educación académica y el acompañamiento en la generación de ingresos desde la legalidad.

Y es que todos los esfuerzos han estado orientados a la reintegración a la sociedad de personas que decidieron desmovilizarse de forma individual o colectiva. Ellos al término del proceso, alcanzaron las competencias ciudadanas necesarias para enfrentar la cotidianidad de la sociedad, como cualquier otra persona que no haya pertenecido a un grupo armado ilegal.

Entre esas metas cumplidas se habla de capacidades individuales, familiares, comunitarias y sociales para regresar a la legalidad de forma exitosa.

Finalizar el programa es sinónimo entonces, de formación académica básica y para el trabajo de quienes así lo quisieron, gracias los programas de la oferta pública educativa. 

A su vez, el éxito de esta graduación, también se refiere al acompañamiento que el Programa Paz y Reconciliación ofrece a los desmovilizados en materia laboral y de generación de ingresos desde la legalidad,  bien sea como empleados, autogestionadores de sus ingresos o emprendedores.

Cumplieron con la Ley 1424
Haber culminado exitosamente su proceso también los hace cumplidores de esta ley, que tiene como uno de sus requisitos indispensables la prestación de un servicio social, a través del cual cada desmovilizado realiza una retribución simbólica a la comunidad y la sociedad en general, por los actos cometidos con ocasión de su pertenencia al grupo armado ilegal. Muy meritorio es saber que las personas que antes destruían hoy construyen a través de ese trabajo social que prestaron en las diferentes comunidades.

Para ello, realizaron adecuaciones de instituciones educativas, aportaron en la multiplicación de saberes por medio de la alfabetización, organizaron y asearon algunos parques principales de la ciudad y otros, se vincularon al programa Medellín se pinta de vida. Es de resaltar también, que una vez se gradúan el compromiso no termina ahí. El Programa Paz y Reconciliación continúa con un seguimiento a los reintegrados para verificar que persisten en la legalidad y así determinar cómo avanza el proceso de adaptación a la sociedad sin acompañamiento directo.

Integración total
En el evento en el que se graduarán estos 130 desmovilizados, habrá interacción de familia, comunidad y víctimas como una manera de mostrar lo que el proceso de reintegración significa para la ciudad. No se trata de un proceso individual, es un trabajo que implicó intervención familiar y comunitaria para cambiar los imaginarios que tienen de los desmovilizados.

Este proceso ha generado opciones de reconciliación con las víctimas. El evento y por supuesto la labor de reintegración aporta a la ciudad convivencia, superación del conflicto y muy importante, transformación de vida de estas personas que muchas, ya inmersas en el mundo laboral, hoy son técnicos, tecnólogos  y universitarios. Otros por su parte, se han destacado por el liderazgo comunitario.