HISTÓRICO
En la escultura está la voz de una forjadora
  • En la escultura está la voz de una forjadora | Fotos Juan Fernando Cano | La mayoría de las obras de Natalia son elaboradas con técnicas contemporáneas en las que se aplican resinas sobre el modelado previo en barro. Algunas son fundidas en bronce. En cualquiera de las modalidades, cada volumen guarda una poesía en su interior.
    En la escultura está la voz de una forjadora | Fotos Juan Fernando Cano | La mayoría de las obras de Natalia son elaboradas con técnicas contemporáneas en las que se aplican resinas sobre el modelado previo en barro. Algunas son fundidas en bronce. En cualquiera de las modalidades, cada volumen guarda una poesía en su interior.
Lilliana Vélez De Restrepo | Publicado el 15 de mayo de 2010

El sueño de ser escritora aún subyace. Pero mientras tanto encontró la forma de darle volumen a sus palabras y más que a ellas, a sus sentimientos del alma.

Así define Natalia Botero su obra escultórica, a la que se dedicó hace seis años y a la que la curadora mexicana Leonora Martín del Campo define no solo como "la voz de una forjadora", sino como una obra llena de "sensibilidad, arte, belleza y armonía", en la que se destaca "su conocimiento del arte, de la historia y principalmente del ser humano".

Se refiere en particular a su primera exposición denominada Aquella raza abandonada... olvidada , veinte obras de pequeño, mediano y gran formato que gracias al patrocinio de Unibán, expuso en el Consulado de Colombia en Nueva York.

Una oportunidad que se ganó al ser seleccionada y que, gracias al cónsul Francisco Noguera Rocha le ha permitido darse a conocer en Estados Unidos con esta exposición y con otras itinerantes que nacieron a partir de este trabajo .

Sensible hasta la médula, esta sicóloga de profesión, que también estudió Filosofía y Letras, y que se declara existencialista, se inspira en los afrodescendientes.

"Trabajo los afrodescendientes por su estética y su fuerza, porque tienen los mejores cuerpos. Parte de estas obras han sido la construcción de mi vida. Son el producto de lo que soy internamente", confiesa la novel escultora de origen antioqueño.

Es consciente de que su visión de los afrodescendientes expresa dolor y discriminación. Pero aclara que no son los únicos. "Todos somos discriminados en el mundo: por el color, la raza, la religión y hasta por el país de origen. Los colombianos lo hemos padecido en otros lugares", precisa la artista.

Es esa preocupación por la raza humana la que la lleva a plasmar en el barro -ese elemento básico y maleable que tan hábilmente transforma-, sus sentimientos; a ponerle alma a cada personaje.

¡Y vaya si se siente! Cada una de sus figuras transmite no solo fuerza sino una gran presencia.

La artista explica que si bien el modelado es muy importante cuando se trabaja la escultura, también lo es el arte. "Cuando te genera algo -dolor, alegría, fuerza- es una obra de arte. De lo contrario es solo una obra. De ahí la importancia de ponerle sentimiento a cada pieza", resalta Natalia Botero.

Su creación no se detiene, como tampoco sus estudios con el maestro Carlos Mario Vélez. Tampoco para su preocupación constante por los otros seres y su obra resulta un grito a la vida. "No es Natalia Botero sino una colombiana consciente de que los sueños se hacen realidad".

Natalia acaba de llegar de Estados Unidos y ya adelanta un nuevo trabajo que ha denominado Urbe. No se detiene y aunque confiesa que en el medio falta apoyo a la cultura, ella cuenta el de su esposo y su pequeña Laura.