HISTÓRICO
En Santa Rosa: una masacre anunciada, una tragedia nueva
  • En Santa Rosa: una masacre anunciada, una tragedia nueva | Habitantes de Santa Rosa denunciaron a este diario que en el segundo semestre de 2012 empezaron a llegar forasteros al pueblo. FOTO MANUEL SALDARRIAGA
    En Santa Rosa: una masacre anunciada, una tragedia nueva | Habitantes de Santa Rosa denunciaron a este diario que en el segundo semestre de 2012 empezaron a llegar forasteros al pueblo. FOTO MANUEL SALDARRIAGA
Por JUAN CARLOS MONROY | Publicado el 08 de noviembre de 2012

Milena* se salvó de la muerte por salir de la finca cinco minutos antes. Ese fue el tiempo transcurrido desde que partió de la casa hasta que escuchó los disparos y, segundos después, una fuerte explosión.

El miedo se apoderó de ella, y de otros tres jornaleros, pero nadie se atrevió a regresar. Solo una hora después se enteró de que su esposo era uno de los 10 campesinos masacrados en esa finca tomatera.

Por salir antes, ella no vio cuando arribaron tres hombres a la finca La España, a las 6:00 p.m., cuando los trabajadores descargaban costales llenos de tomates recogidos en el jornal.

Tampoco vio la escena de la matanza que tiene consternados a los habitantes de Santa Rosa de Osos, y que causó temor entre los campesinos del corregimiento San Isidro, quienes, después de regarse la noticia, dejaron por decenas los cultivos de tomate y huyeron.

Entre ellos estaba Fernando*, administrador de un predio. Recuerda que "después de enterarnos de la matanza nos desplazamos al monte por miedo, porque los comentarios de la gente era que esos tipos iban para otras fincas".

De la forma violenta como asesinaron a nueve hombres y una mujer, se enteraron el resto de familiares por la versión entregada a las autoridades por el único sobreviviente.

Los mataron contra la pared
La versión señala que los tres asesinos, al parecer de una banda criminal, llegaron a la finca y les dijeron a los presentes que necesitaban hablar con ellos. Luego los condujeron a un corredor en la parte frontal de la casa. "Allí como que les preguntaron que si el patrón ya había pagado la vacuna y nadie supo qué responder… entonces, ahí recostados a la pared, uno de ellos les disparó con un fusil a todos y luego los remataron tirándoles una granada", cuenta un pariente de las víctimas.

En esa finca signada ahora por la tragedia, también quedaron los sueños de Héctor Alfonso Correa Gómez, otra de las víctimas, que ayer cumplía 25 años de edad. Estaba feliz porque el próximo sábado tenía planeado celebrar el cumpleaños junto a su familia, en casa. Su madre no encuentra consuelo en sus lágrimas al recordar que "era muy trabajador y desde los 13 años veía por la familia, nosotros y tres hermanos… su sueño era tener su propia finca y casarse y tener familia".

La sevicia con la que actuaron los homicidas fue confirmada por el general José David Guzmán , comandante de la regional 6 de la Policía. "Uno no entiende cómo pueden asesinar a unos campesinos que venían de trabajar todo el día".

Desplazados por miedo
Ayer, cuando el país se enteraba de la tragedia que enluta a Santa Rosa, cerca de 50 labriegos se desplazaron al pueblo. Como a Jairo, a la mayoría no les importó dejar arrumados los sacos llenos de tomates. "Los patrones nos mandaron para acá al ver el temor de la gente y por prevención. Lo recogido se va a perder, falta ver qué pasa con lo que queda en los palos".

El temor se extendió rápido en la mañana: mientras en la Alcaldía Municipal se desarrollaba un consejo de seguridad entre el alcalde y altos mandos militares y policiales, más de un centenar de labriegos llegó al pueblo movido por el miedo, a pie, en carros y a bordo de tractores. Al finalizar la tarde, eran unos 200 los desplazados desde las veredas al casco urbano, por lo que la Alcaldía decidió albergarlos en el coliseo local.

Uno de ellos dice que a la finca donde trabajaba, en la vereda Guanacas, llegó la amenaza de que debían abandonarla.

El general Guzmán informó que desde Bogotá llegará un equipo de investigadores de Policía Judicial para encargarse de la investigación. Anunció que el Gobierno ofreció recompensa de 50 millones de pesos por información para capturar a los responsables de la matanza.

Entre las hipótesis que se manejan sobre los responsables de la masacre está la de represalias de bandas criminales para presionar pago de extorsiones.

El gobernador de Antioquia, Sergio Fajardo, atribuyó el hecho a la banda "los Rastrojos, enfrentada con "los Urabeños" por el control de la zona" para comercio y transporte de narcóticos y cobro de extorsiones.

Si bien las autoridades manifiestan que se reforzará la lucha contra las bandas y la criminalidad, los habitantes se quejan de que la seguridad y la tranquilidad que caracterizaban al municipio se perdieron desde hace tres meses, cuando empezaron a presentarse homicidios selectivos en la zona urbana y en las veredas. La gente repite que "hasta hace seis meses (Santa Rosa) era un buen vividero" y habla de por lo menos 10 homicidios de jóvenes en el pueblo y mayordomos de fincas y jornaleros de veredas.

"A mi sobrino Duber Alexander -dice un familiar- lo mataron en octubre unos tipos de una banda aquí en el pueblo, que ha cometido otros homicidios. El domingo pasado los capturaron y cuando íbamos a reconocerlos salieron con que los habían liberado por errores en la captura".

Hoy está previsto que el ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, encabece otro consejo de seguridad. A la misma hora los familiares despedirán a las víctimas, entre ellos don Manuel, el padre de Héctor Alfonso, que ayer pasaba el trago amargo de su tragedia en un bar contiguo a la funeraria. "Hoy cumplía 25 años… era un buen muchacho"