HISTÓRICO
Escasea medicina contra la epilepsia
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    Escasea medicina contra la epilepsia |
Juan David Montoya | Publicado el 22 de junio de 2011

Muy preocupados se encuentran los pacientes que sufren de epilepsia en el país. El Epamín, una de las principales drogas anticonvulsionantes utilizadas en el tratamiento de la enfermedad, se encuentra agotada desde hace varias semanas.

La historia de un paciente al que llamaremos Miguel, quien prefirió mantenerse en el anonimato por los "tabúes" que rodean la enfermedad, resume bien el angustioso camino por el que han pasado los epilépticos en los últimos días.

Como cada mes, Miguel llegó hasta la droguería a comprar el medicamento que lo mantiene a salvo de sufrir violentas convulsiones. La negativa del boticario incrementó su preocupación, pues días atrás había visto desaparecer de los estantes la versión genérica.

Miguel averiguó en cuanta farmacia pudo, pero no encontró el Epamín, de la farmacéutica Pfizer, ni la fenitoína, nombre del genérico y de la molécula que reduce la conductividad eléctrica de las neuronas.

"Mientras yo tome la droga llevo una vida normal. Si dejo de tomarla, a los tres días me dan convulsiones. Por eso mi angustia de no poder conseguirla", asegura el paciente.

Miguel decidió, entonces, disminuir la dosis de su prescripción. De tres pastillas al día, comenzó a tomar dos y luego una. Llegó a pensar en ausentarse unos días de sus actividades cotidianas, pues la última vez que dejó de tomar el medicamento, las convulsiones demoraron apenas tres días en llegar. "Ir a trabajar así, imposible", dice.

"Afortunadamente, después de recorrer farmacia por farmacia, encontré el medicamento". Es tan importante el Epamín en el día a día de un epiléptico que Miguel decidió llevarse solo uno de los dos frascos que quedaban. Tal vez, pensó, alguien más estaría en la misma situación que él y allí encontraría la medicina imprescindible.

¿Qué pasó?
De acuerdo con Rafael Moreno Salazar, director médico del Instituto Neurológico de Antioquia, los pacientes se encuentran alarmados y muchos de ellos han tenido que cambiar la medicación, lo cual no es lo más aconsejable.

"Si un paciente deja de recibir sus medicamentos anticonvulsionantes, va a tener ataques epilépticos. Esto hace que se dé un daño orgánico que puede ser irreversible. Entonces es una cuestión de vida o muerte", afirma el neurólogo Luis Alfredo Villa, para quien el Epamín es irremplazable.

Hasta la Liga Central Contra la Epilepsia de la ciudad de Bogotá han llegado numerosos casos de todo el país, donde también el desabastecimiento ha sido el factor común.

Voceros de Pfizer admitieron el problema e informaron que a partir de esta semana se empezará a normalizar la distribución de la medicina en el país.

Un "cambio de plataforma tecnológica" habría generado una interrupción en la importación de la molécula que da origen al Epamín. Esta situación, según el departamento de comunicaciones de la gigante farmacéutica, se habría agravado por la salida del mercado del medicamento genérico.

El Instituto Neurológico comercializó hasta finales del año pasado este producto. Debido a la competencia del mercado y las trabas legales, informó Moreno Salazar, se determinó que su acción se concentraría en la atención y no en la venta de medicamentos.

La recomendación del doctor Moreno es que quienes necesiten la medicina y aún no lo hayan conseguido, acudan al neurólogo para verificar otras opciones y reasignar dosis. Para tener en cuenta, en especial, porque, como lo dice el especialista Villa, "un estatus epiléptico genera desde un daño neurológico irreversible, hasta la muerte".