HISTÓRICO
Jaime Jaramillo, un nadaísta de 80 años
  • Jaime Jaramillo, un nadaísta de 80 años | Jaime Jaramillo Escobar en su casa. Vive solo, en la compañía de los libros. FOTO JAIME PÉREZ
    Jaime Jaramillo, un nadaísta de 80 años | Jaime Jaramillo Escobar en su casa. Vive solo, en la compañía de los libros. FOTO JAIME PÉREZ
Por MÓNICA QUINTERO RESTREPO | Publicado el 24 de mayo de 2012

Jaime se asoma por la ventana. Su casa está a tres pisos de la puerta y sube y baja escaleras como si tuviera diez años. Prende la luz, baja, prende la otra luz, abre la puerta, saluda, cierra, sube, apaga la luz, sube y apaga la luz primera que prendió. Y cierra otra vez.

Está de corbata. Su saco está perfectamente alisado. Jaime tiene voz de poeta y una risa que ocupa todos los dientes. Habla despacio, y a veces, parece escribiendo. Como si pusiera comas y puntos y énfasis y ritmo. Hace una pausa y sigue. Porque a sus 80 años, Jaime Jaramillo Escobar tiene una memoria intacta. Y una vida.

"El médico me dijo que si sigo así puedo durar cien años, pero no me parece tan bueno tener cien años, porque uno se queda muy solo".

Se ríe, duro, tanto que la tórtola que está en la ventana desde hace cinco camadas de pichones, escucha y gorjea. Porque Jaime tiene su cuento con los pájaros. En otro lado de la casa hay unas golondrinas que llevan tres años.

El poeta Darío Jaramillo Agudelo dijo lo que dijo, una vez hace tiempo: "No es que él sepa de pájaros: los pájaros saben de él. He sido testigo de cómo las aves buscan sus hombros para posarse, porque no le temen a su vibración".

Es más, come como un colibrí, confiesa su amigo Verano Brisas , su uña o su mugre.

Y entonces vuelve el tema de la edad. Será, Jaime, que con 80 años, y como dijo alguna vez, ¿la eternidad lo espera? Se vuelve a reír: "Probablemente".

La otra identidad
El seudónimo aquel de placa de carro lo sacó de la cédula. Son tres de sus primeros números. Él lo usó esa vez porque trabajaba en una entidad oficial y publicaba en periódicos y le parecía mejor tener un seudónimo e independizar las actividades. Ya no volvió a firmar nada así. Ya no, porque "en buena parte es como el que tira la piedra y esconde la mano. Me pareció que si el escritor es franco y directo debe poner un nombre". Lo que pasa es que, curiosamente, se hizo popular en Colombia y afuera. Y, así, que lo busquen todavía como poeta X-504 no es una rareza.

Es él. Con su nombre completo y, como lo escribió el creador del nadaísmo, Gonzalo Arango , "le será difícil deshacerse del fantasma que ocultaba su verdadera realidad, tan real que es otro misterio".

Porque muchos de sus amigos dicen que Jaime es un hombre raro, pero no raro en sentido común.

El poeta Eduardo Escobar , que es amigo suyo, explica que "es muy difícil hablar de él porque es el tipo más raro del mundo. Es un hombre de una decencia y una pulcritud en el trato y una delicadeza, que no parece de este mundo. Gonzalo Arango lo llamaba monstruo, y decía que era el único nadaísta que trabajaba".

Y es que Jaime es un hombre que ha trabajado toda la vida. Tuvo una agencia de publicidad, fue técnico de computadores cuando los computadores eran gigantes, y hasta inspector de policía, aunque Jaime anota que en ese entonces no tenía nada que ver con la policía, sino que los inspectores trabajaban en los corregimientos, en una oficina que era como una alcaldía, pero no del todo.

Y aunque siempre ha escrito poesía, ahora ejerce de tiempo completo. También da conferencias, participa en lecturas y continúa con el taller de la Biblioteca Pública Piloto, que tiene 28 años cumplidos.

"Me ha gustado trabajar, porque así me enseñaron desde niño. Hay una frase del jipismo que siempre recuerdo: entre todas las diversiones el trabajo es la que menos cansa".

Un estudioso
En ese entonces, en la época de cuando Jaime no sabía que iba a ser X-504, a los niños no los dejaban aprender a leer, expresa él, antes de los siete años. A esa edad aprendió y no paró. Su biblioteca recorre toda la casa. Por eso es que no vive solo, no del todo. "Vivo con los libros".

Aunque si se habla de oledad, él mismo se lo dijo a Gonzalo Arango : "Para mí no hay mejor compañía que la de Jaime Jaramillo Escobar ".

Y si se habla de los libros, Jaime ha sido un estudioso de tiempo completo. Cuando pequeño lo único que le gustaba era estudiar. Todavía sigue estudiando. Se reúne con amigos, dos o tres veces a la semana para analizar determinados temas: historia, poesía, varias cosas. Él tiene una necesidad de "acceder a alguna pequeña parte del conocimiento.

El contraste es que no tiene diploma de bachiller. ¿Es verdad que lo expulsaron del colegio? Primero contesta: "Sí, pero eso ya no tiene importancia". Y luego, después de otra pregunta: "A mí me echaron del liceo Juan de Dios Uribe de Andes, por un motivo que todavía desconozco. No sé por qué, nunca me lo explicaron, nunca me dijeron nada, simplemente, váyase. De tal manera que yo considero que ese colegio me quedó debiendo mi cartón de bachiller, porque hasta esta hora de la vida yo no sé por qué me echaron". Vuelven las risas.

El pintor
Jaime Jaramillo Escobar nació poeta. Cree en eso y en que se perfecciona con la práctica y el estudio. También lo es para los futbolistas, los pintores y así sucesivamente.

"Yo nací bobo desde el principio y por eso siempre he estado con un libro en la mano". Tiene que ver, quizá, con su mamá y su papá. Ella pintaba, él era maestro de escuela. Esa escuela en la que Jaime iba a leer, sin que nadie le controlara lo que leyera, "porque nadie se daba cuenta".

Es melómano y pudo ser pintor. "Yo tenía mucha aptitud, pero no la pude desarrollar, porque en la época en que hice los primeros estudios en pueblos de Antioquia no se consideraba como una aptitud de hombres. Si un hombre era aficionado a la música y a la pintura se consideraba dudoso y por ese motivo se me perdió".

Tampoco sabe bailar, por lo mismo. Era pecado bailar hombres con mujeres y si hacían, por casualidad una fiesta, los hombres bailaban con los hombres y las mujeres con las mujeres. "Si uno creció en un ambiente tan restringido, es obvio que algunas facultades innatas tenían que perderse".

El poeta
Es difícil definirlo. Eduardo anota que "siempre ha sido un poeta muy raro porque no bebe, no trasnocha, no fuma. Tiene una vida ordenada, como de monje, en apariencia, porque también maneja sus monstruos".

Y lo del monje lo vuelve a nombrar Verano Brisas . Monje, pero no occidental, sino oriental. "Es una persona muy organizada, muy meticulosa, muy sobria, con un sentido de la perfección. Tiene un estado de conciencia más de lo normal".

Perfeccionista. Los textos que entrega en su taller en la Piloto no solo son de buen contenido, sino de impresión: "Para eso tengo dos impresoras".

Bueno, además porque es un gomoso. Su computador es un mac de última tecnología. Es un usuario intensivo de internet y, manifiesta Ronal Castañeda , uno de sus amigos, "le gusta sacarle el máximo a todo , dentro de sus posibilidades".

Habla despacio. Con música. Cuando lee poesía su voz parece cantar. El día que tiene una lectura, por ejemplo, ensaya la respiración, la vocalización, crea las atmósferas, no come. "La comprensión de la poesía depende en gran parte de cómo se lea. Si se lee mal es posible que no se comprenda bien".

Jaime parece serio, pero es de esos señores que andan su andar exacto. Como para darle un abrazo. Lo escribió Arango: "De X-504 se dice que es el mejor poeta de nuestra generación nadaísta (con perdón de los otros mejores)". Termina Eduardo Escobar: "Que los dioses nos conserven a Jaime otros 20 años, si él quiere".