HISTÓRICO
JESÚS, COMUNICADOR...
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    JESÚS, COMUNICADOR... |
Por SAMUEL ARANGO M. | Publicado el 10 de marzo de 2013

Jesús fue un experto, el mejor comunicador que hasta el momento ha tenido la humanidad. Si no, cómo se explica que su mensaje esté vigente con el correr de los siglos o que lo hubiesen acompañado, en condiciones adversas, cerca de cinco mil personas para escuchar su palabra con atención. Su ejemplo de comunicación debe servirnos, estas son algunas características que Él nos señaló con toda claridad:

Era positivo, prácticamente destruyó los NO de los mandamientos de Moisés para hablar de bienaventurados, dichosos, benditos (Mt. 5, 3-12). A la gente no le gusta que la regañen.

Era cotidiano, todo su mensaje estuvo enmarcado o "aterrizado" en las actividades cotidianas (Mt. 5, 13-14). Jesús, el mayor teólogo de todos los tiempos, no fue un teólogo para la gente.

Era claro y contundente, su lenguaje no era media tinta, no era sí pero no. El público no acepta la indefinición. Frente a los problemas su posición fue clara e inconfundible.

Siempre ponía ejemplos. El pegante de todo mensaje son los ejemplos y Jesús los usaba a cada paso. La gente es concreta, la gente para entender debe referenciar el mensaje con su vida diaria.

Su lenguaje era directo, la palabrería ahoga. Sea vuestro lenguaje sí, no… (Mt. 5,37). Hay que desconfiar de los que hablan demasiado, dice el pueblo.

Acompañaba sus mensajes con signos. Jesús utilizaba permanentemente otros lenguajes de los que nosotros no somos muy conscientes y que poseen una efectividad mayor que la palabra: Imponer las manos, tocar a los enfermos… (Mt. 8, 3-15. 9, 29).

Era sin duda el Hombre de las parábolas y por esto se le criticaba. Era un contador de historias, un cuentero (Mt. 13,3). Parábola del sembrador (13, 4-9). Parábola de la mala hierba (13, 24-31). Parábola de la semilla de mostaza (13, 31-32). Parábola de la levadura (13, 33). Parábola del tesoro escondido (13,44). Parábola de la perla (13, 45-46). Parábola de la red (13, 47-50). Sorprendente tantas historias en un sólo capítulo de Mateo. Afortunadamente el mismo Jesús nos explica la razón: "A ustedes (los discípulos), Dios les da a conocer los secretos del Reino de los Cielos, pero a ellos (la gente común), no" (Mt. 13, 11). "Por eso les hablo por medio de parábolas; porque ellos miran pero no ven; escuchan pero no oyen ni entienden" (Mt. 13,13). "Jesús habló de todo esto a la gente por medio de parábolas, y sin parábolas no les hablaba. Esto fue para que se cumpliera lo que había dicho el profeta: Hablaré por medio de parábolas, diré cosas que han estado en secreto desde que Dios hizo el mundo" (Mateo 26, 36-44)

Escuchaba: Jesús tenía la inmensa y necesaria capacidad de escuchar. Se sentaba con tranquilidad a oír a su interlocutor y no establecía diferencias entre las personas. Igual hablaba con poderosos y cultos como con personas sencillas. Hablaba con extranjeras: La samaritana (Jn 4,1-42). La sirofenicia (Mc 7,24-30). Con pecadoras reconocidas: "Ellas precederán a los demás en el reino de los cielos" (Mt 21,31) Con la adúltera (Jn 8,2-11).