HISTÓRICO
Kínder de Cabrero le devolvió el fútbol a Nacional
Jaime Herrera Correa | Publicado el 02 de diciembre de 2009
A Edwin Cardona lo definen como "un jugador paisa desequilibrante que marca diferencia con su personalidad" a sus 17 años de edad.

De Víctor Ibarbo, que ya cumplió los 19 y proviene de Cali, aseguran que "es un muchacho que le ganó la pelea al público, es desequilibrante, tiene gambeta larga y es de talla internacional".

Yeison Devoz, cartagenero de 20 años, es visto como "un atacante con buen manejo de balón, muy táctico e inteligente para resolver las situaciones de juego".

Sobre el barranquillero Jair Iglesias, quien ya está en los 21 años, dicen que "es el de mayor evolución, porque sabe marcar, construir fútbol ofensivo y ocupar espacios".

Esas definiciones sobre estos cuatro juveniles son de Felipe Merino, técnico que los tuvo y los vio crecer en las divisiones menores de Nacional, conjunto en el que llevan entre tres y cinco años y con el cual sorprenden por su desempeño.

Ellos, más Giovanni Moreno y Jairo Palomino, conforman el reconocido kínder del orientador Ramón Cabrero, quien creyó en ellos y recibió a cambio un Nacional más convincente con su propuesta futbolística.

Su aporte es tal que Cabrero se atreve a pronosticar que "los chicos serán la solución de los problemas en Nacional, que en los próximos años no tendrá que preocuparse por invertir en grandes contrataciones, sino de tener paciencia para que Cardona, Ibarbo, Devoz e Iglesias sigan mejorando por montones y se consoliden".

Esas flores del técnico son compartidas por Merino quien los tuvo en el proceso formativo y al igual que Cabrero les brindó confianza para que mostraran su talento ahora como encargados de la renovación verdolaga.

Cardona cree que el "kínder funciona, porque aprovechamos la oportunidad y sólo pensamos en jugar bien". Ibarbo no desea pecar de convencido, pero asegura que "tenemos talento y contamos con la confianza del cuerpo técnico".

Devoz atribuye "a la continuidad y acertada respuesta" el buen funcionamiento de los menos experimentados. Mientras que Iglesias asegura que "el kínder funciona por la confianza que nos brinda el técnico Cabrero".

La claridad con la que se expresan estos jóvenes es la misma con la que juegan en la cancha y por eso Nacional tomó aire, tiene otra cara y posee una motivación especial para visitar el sábado al Independiente Santa Fe.