HISTÓRICO
LA ANSIEDAD POR LA SUPERVIVENCIA DE GRUPO
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    LA ANSIEDAD POR LA SUPERVIVENCIA DE GRUPO |
Por MICHAEL J.A. WOHL | Publicado el 17 de diciembre de 2012

El 21 de diciembre, el ciclo de cuenta larga de 5.125 años del calendario maya llegará a su fin. Y algunos predicen que nuestra hora también. El grupo investigador Ipsos realizó una encuesta con más de 16 mil personas en 21 países sobre la supuesta profecía del calendario maya: el 8% admitió que ha vivido "ansiedad o temor porque el mundo se va a acabar en 2012".

Pero aún después de que el viernes llegue y se vaya, muchos continuarán sus preocupaciones. Puede que su ansiedad no tenga que ver con el fallecimiento de la raza humana por, digamos, un asteroide, sino más bien con la muerte de una tajada de la humanidad más pequeña, y más personal: un grupo social al que pertenecen. Los psicólogos sociales llaman a esto "ansiedad colectiva". Y para muchos quienes la viven tal vez ni se dan cuenta de ello.

Claro está que las civilizaciones van y vienen. Los asirios y los vikingos ya no existen. Los partidos políticos se extinguen, como bien lo saben los whigs. Algunas religiones, los Shakers por ejemplo, no duran ni lo que duran sus muebles.

No sorprende que la ansiedad colectiva es vivida por tantas personas. Sencillamente no queremos que nuestros grupos desaparezcan. Nuestro sentido de identidad se basa en parte sobre los grupos a los cuales pertenecemos; si uno muere, una parte del ser muere con él.

Tengo algo de perspectiva frente a esto no solo como un psicólogo social quien ha estudiado el fenómeno durante años pero también como canadiense. Los canadienses se preocupan mucho por su ‘canadiensidad’ (o su ‘no-americandad’), razón por la cual la banda Nickelback se oye tanto en la radio. El gobierno canadiense aprobó una legislación que dice que una porción del espacio radial debe ser dedicado a artistas canadienses. Las cosas que hacemos por la soberanía. Muchos oriundos de Quebec se sienten más ansiosos por su nacionalidad franco-canadiense, temiendo que cualquier disminución del uso del francés pondrá en riesgo su supervivencia.

El grupo social ofrece a sus miembros más que un carné de identificación geográfico o étnico; puede dar el fundamento existencial sobre el cual se levantan. Pertenencia a un grupo con frecuencia significa creencias compartidas, valores y tradiciones que se pasan de generación en generación. De esta manera, los clanes ofrecen una forma de preservación de la identidad más allá del momento de la muerte personal.

Por eso es que algunos miembros promueven que sus hijos se casen con alguien del grupo, o insisten en ello. Investigaciones experimentales y sondeos en mi laboratorio han encontrado que, por ejemplo, los judíos quienes viven ansiedad colectiva, tienen mayor probabilidad de quererse casar con otro judío, expresar la necesidad de pasar las tradiciones judías a sus hijos y hacer donaciones a organizaciones judías.

Considere el caso de los israelíes y los palestinos, grupos que tienen ansiedad particularmente aguda por su respectiva sobrevivencia. En un estudio que realizamos en Israel, dividimos a los voluntarios en dos grupos, dando a cada uno diferentes evaluaciones de las capacidades de defensa de su país. Notoriamente, cuando llevamos a los sujetos a creer que Israel enfrentó una amenaza existencial se vieron menos inclinados hacia apoyar negociaciones con Hamas. ¿Por qué? Porque un pueblo preocupado por su sobrevivencia adopta una postura protectora. En el caso de Israel y Hamas, esto invariablemente se traduce en: "Demuestre fuerza y no haga compromisos".

Aquellas personas sin perro en la pelea tal vez miren estas preocupaciones existenciales como algo sin sentido ni fundamentos. Aún aquellos con un perro en la pelea tal vez ignoren la angustia colectiva expresada por su adversario.

Pero si hemos de tener esperanza alguna de negociar un acuerdo, tenemos que entender esta verdad. Los grupos, como las personas, quieren sobrevivir. Para ponerles fin a los callejones sin salida más amargos, tal vez la solución sea tan simple como conseguir que cada lado reconozca el derecho que tiene el otro de ver la luz del día.

La alternativa es ir en la dirección del calendario maya.