HISTÓRICO
LA FIESTA DEL LIBRO
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    LA FIESTA DEL LIBRO |
Por JUAN JOSÉ HOYOS | Publicado el 07 de septiembre de 2013

Entre las fiestas que se celebran año tras año en nuestra ciudad, una de las más alegres y singulares es la Fiesta del Libro. En ella se festejan las artes y las letras, bajo la sombra de los árboles, en uno de los sitios más hermosos de Medellín: el Jardín Botánico. Más de un millón quinientas mil personas han participado en ella en las seis ediciones anteriores.

En la séptima, desde el 13 de septiembre hasta el 22, Medellín será el punto de encuentro de más de 300 escritores de 17 países que hablarán con la gente sobre la relación entre las ciudades y los escritores.

En una época en la que proliferan los vaticinios sobre la desaparición de los libros es un motivo de alegría que una ciudad celebre la existencia de este pequeño objeto prodigioso inventado por los hombres para depositar su memoria.

En lengua latina, su nombre proviene de las palabras liber, libri, que significan corteza de árbol, tal vez porque la madera fue uno de los materiales en los que el hombre grabó los primeros signos con los que intentó dejar una marca de su paso por la Tierra. En lengua griega, la palabra está asociada a Byblos, una de las ciudades más antiguas de las costas de Fenicia donde se vendían los papiros traídos de Egipto por los navegantes fenicios. Gracias a estos navegantes, los griegos conocieron la escritura y pudieron grabar los poemas de Homero y las tragedias de Sófocles y Esquilo en esas hojas fabricadas con los tallos de una planta acuática.

Los primeros libros no eran de papel. En la cultura sumeria, en Mesopotamia, se escribían en tablillas de arcilla. En la India, en hojas de palma seca. En China, en cortezas de bambú extendidas, en telas de seda, en tablas de madera. En las más antiguas culturas de Europa se escribían en pieles de becerro, de oveja o de cabra. Y en América, en pieles de venado, como los códices mayas y aztecas.

El primer libro de papel probablemente fue "El Sutra del diamante", un antiguo manuscrito hindú, que los chinos imprimieron usando bloques de madera grabados en el año 868 después de Cristo. Desde entonces, los libros casi siempre tenían hojas cosidas por un lomo y tapas que marcaban el principio y el final. El alfa y el omega. La primera y la última letra. Tal vez por eso poetas como Mallarmé imaginaban el mundo como un libro. Hoy existe el libro electrónico, escrito en un código binario usando cargas eléctricas.

Cuando se habla de los grandes inventos de la humanidad, casi todo el mundo habla de la rueda, el arado, el barco, la locomotora, el automóvil, el teléfono, la televisión, el computador. El mundo de hoy se construyó no solo con la máquina de vapor, la electricidad, los transistores y los microchips. También se construyó con los libros.

Víctor Hugo tenía razón cuando decía que lo que conduce y arrastra al mundo no son las locomotoras sino las ideas. Y el libro es la cueva, la piedra, la corteza del árbol, el papel y la memoria donde el hombre ha dibujado y guardado las ideas.

¡Bienvenida la fiesta del libro….