HISTÓRICO
LA LETRA SIN SANGRE ENTRA
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    LA LETRA SIN SANGRE ENTRA |
Por ANA CRISTINA RESTREPO J. | Publicado el 20 de noviembre de 2012

Acostumbramos la mirada y el pensamiento al habla del bárbaro (no entendido como "extranjero", sino como aquel que se hace oír a través de la fuerza física). Dejamos que los medios de comunicación nos formen como receptores permanentes de abusos e injusticias, reacios a ver lo positivo.

Es tal el poder discursivo de la violencia que, además de desplazar seres humanos, desaparecen del debate público elementos estructurales para la construcción de un país. En Colombia, la búsqueda desesperada de la seguridad (democrática, próspera… ¡la que sea…) impide apreciar los esfuerzos adelantados en un campo tan sensible como la educación.

Uno de nuestros grandes problemas es la falta de espíritu crítico. Resulta mezquino decir que la nuestra es tierra árida para el pensamiento (basta mirar hacia Otraparte, la morada del filósofo Fernando González, para evidenciar la debilidad de ese argumento) y facilita seguir escudándonos en la supuesta juventud de la nación.

Necesitamos mejor formación para reflexionar.

Con el compromiso de las administraciones locales (gobernador, alcaldes y secretarías de educación), el Cesar acaba de convertirse en el primer departamento en implementar el Plan Nacional de Lectura y Escritura "Leer es mi cuento" en el 100 % de las instituciones educativas oficiales. Todas sus escuelas tienen asegurada una biblioteca con la Colección Semilla, y planes de capacitación para profesores y familias.

Antioquia será el segundo departamento en adoptar el plan.

Desde tiempos ancestrales se habla de la crueldad de los métodos educativos (basta recordar la obra "La letra con sangre entra", de Francisco de Goya), la manera abrupta como se colonizan los pensamientos…

¿Podría cambiar esa realidad, en la ciudad y en el campo?, ¿entre mestizos, indígenas y mulatos?, ¿será factible democratizar la lectura y escritura?

Irene Vasco (autora de tres libros de la Colección Semilla) dijo en un taller realizado con alumnos valduparenses: "Los niños de Colombia parecen estar tristes. Como jurado en concursos de cuentos, he visto que el sentido del humor se ha perdido. Está bien que escribamos nuestra tragedia, pero no nos olvidemos de reír".

Más que promoción de lectura, "Leer es mi cuento" está llamado a convertirse en un cambio cultural, de hábitos y actitudes frente a la literatura.

En reiteradas ocasiones, el escritor Gay Talese ha propuesto que "podemos aprender mucho de la gente que no es el héroe". Más que un reconocimiento del valor de las voces cotidianas, anónimas, de los no poderosos, esa afirmación es un llamado a reconsiderar lo "heroico".

Heroico es conjurar la sangre de la letra: hacer de la lectura y la escritura "un cuento".

Por primera vez, los departamentos del país compiten entre sí para formar lectores y escritores. Y si hoy desde los medios aplaudimos la iniciativa, también le haremos seguimiento: así la corrupción no podrá hacerle zancadilla y esta ambiciosa campaña no se quedará en una promesa.

Bienvenido "Leer es mi cuento": Antioquia lo espera con ansiedad.